Monjes laosianos en el Vaticano, 53 años después

Acompañada por el vicario apostólico de Vientián, Mons. Adoun Hongsaphong, la delegación budista saludó ayer al papa León XIV al término de la audiencia general y luego visitó la Comunidad de Sant'Egidio. La visita anterior de un líder budista laosiano al Vaticano fue en 1973, cuando el patriarca supremo se reunió con Pablo VI.

por Elena Dini

Roma (AsiaNews) – Como ocurre en todos los aniversarios importantes, con motivo de los 40 años de la oración por la paz de Asís, convocada por Juan Pablo II, también se recordó con frecuencia el pasado. Para evocar la presencia laosiana hubo que remontarse muchos años atrás, hasta la primera y única visita al Vaticano. Era el 8 de junio de 1973 cuando el patriarca supremo de los budistas de Laos, Dhammayana Maha Thera Phra Buddhajinorot, visitó al papa Pablo VI, quien expresó su esperanza de que "reine un diálogo cada vez más cordial y una colaboración cada vez más estrecha entre las antiguas tradiciones que ustedes representan y la Iglesia católica. Esta última también está presente y activa en su país; aunque todavía es pequeña y su presencia es casi simbólica, comparte plenamente tanto sus sufrimientos como sus esperanzas, con el único propósito de amar y servir" (Pablo VI, discurso al patriarca supremo de los budistas del gobierno laosiano, 8 de junio de 1973). Aquella única visita quedó inmortalizada en la emblemática imagen que recibe a los visitantes en la entrada del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, donde, junto a Pablo VI y otros líderes religiosos, también se encuentra el patriarca supremo Dhammayana Maha Thera Phra Buddhajinorot.

En octubre de este año, 53 años después, llegó a Roma desde este país asiático, con el que la Santa Sede todavía no mantiene relaciones diplomáticas plenas y donde vive una pequeña comunidad católica de unos 50.000 fieles, una delegación católico-budista encabezada por el venerabilísimo Athipatay Maytryjit, vicepresidente de la Organización Budista Central (Central Buddhist Fellowship Organization) de la República Democrática Popular Lao, y por el vicario apostólico de Vientián, Mons. Adoun Hongsaphong. Los acompañaban tres miembros del Sangha (comunidad monástica), dos sacerdotes y el vicario general del PIME, P. Daniele Mazza.

Ayer tuvieron la oportunidad de saludar al papa León XIV durante la audiencia general, una experiencia que describieron como emocionante y que tuvo lugar después de la primera participación de una delegación budista de Laos en la oración por la paz de Asís, el 27 de octubre. Los monjes contaron luego que era la primera vez que habían visto reunidos a tantos líderes religiosos de distintas tradiciones. "Las religiones son diferentes, pero si abrimos el corazón, podemos entendernos", comentó el venerabilísimo Maytryjit.

El 28 de octubre, el grupo concluyó la jornada con una visita a la Comunidad de Sant'Egidio, en Roma, para compartir un momento de conocimiento mutuo, oración y solidaridad. "En la tradición budista, marido y mujer ofrecen juntos alimentos a los monjes, con la idea de que, cuando se hace el bien junto a otra persona, ambos reciben alegría", contó el P. Mazza, que vivió muchos años en Tailandia y es estudioso del budismo. Precisamente ese deseo de hacer el bien juntos llevó al obispo y al venerabilísimo a ofrecer una contribución económica para la escuela de italiano de la Comunidad de Sant'Egidio que visitaron por la tarde, así como un cuadro con el símbolo de Laos.

Después de conocer a los estudiantes migrantes y refugiados —que aprenden italiano gratuitamente gracias al servicio de los voluntarios— y escuchar sus historias, los monjes entonaron una bendición para desearles suerte y éxito, y el obispo impartió su bendición. La tarde continuó con dos momentos de meditación y oración: el primero, dirigido por el venerabilísimo Maytryjit, al que se sumó un pequeño grupo de la Comunidad de Sant'Egidio; el segundo, con la participación en la oración vespertina de la comunidad en la basílica de Santa María en Trastevere. Antes de comenzar la meditación budista, el vicepresidente de la Central Buddhist Fellowship Organization invitó al obispo a sentarse en primera fila, junto a los monjes: un gesto de cercanía espiritual que respetaba las diferencias.

La jornada concluyó en la gran basílica con la oración cristiana. "La montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Los pueblos afluirán hacia ella", anunciaba la profecía del libro de Miqueas que se leyó ese día. En un tiempo en que las espadas se multiplican en lugar de convertirse en arados (Mi 4,3), la decisión de la delegación católico-budista de Laos de emprender juntos el camino, dedicar tiempo a conocerse, orar unos junto a otros y unos por otros sigue siendo un signo y una esperanza de tiempos mejores.

Hoy la delegación continúa su viaje hacia Cassino, donde participará en una conferencia titulada "Desarmar los conflictos, construir la paz. Perspectivas budistas, cristianas, diplomáticas y académicas sobre el diálogo y la reconciliación", antes de abandonar Italia.


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