Manila (AsiaNews) – Desde hace 25 años las Hermanas del Divino Salvador, conocidas comúnmente como Salvatorianas, ayudan a mujeres y niños víctimas de abusos y violencia en Filipinas. En consonancia con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y con la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, las Hermanas del Divino Salvador fundaron en 2001 dos centros del Salvatorian Pastoral Care for Children en Filipinas, uno en Cebu, en el centro del país, y otro en la diócesis de Novaliches, al norte de Manila, la capital.
"Estos centros acompañan a las mujeres y los niños filipinos marginados y en situación de vulnerabilidad, promoviendo el respeto de sus derechos a la supervivencia, al desarrollo, a la protección y a la participación, para que puedan alcanzar una vida plena", explica la hermana Ruth S. Baguinon, directora ejecutiva del Salvatorian Pastoral Care for Children (SPCC).
Esta iniciativa está basada en la fe, y se inspira en las enseñanzas sociales del Segundo Concilio Plenario de Filipinas de 1991 y en la carta pastoral de la Conferencia Episcopal Católica de Filipinas que en 1998 abordó el problema de la explotación de los niños en Filipinas.
El SPCC lleva adelante un programa de protección de niños y mujeres se desarrolla en el ámbito de las parroquias. Colabora en la formación y organización de Defensores de los Derechos del Niño (Child Rights Advocates), y también de adolescentes y adultos, en cada comunidad. Estas personas reciben formación para trabajar en primera línea en la atención y protección de niños y mujeres frente a diversas formas de abuso, violencia y explotación.
"Nuestra misión es proteger y defender los derechos de los niños desde la perspectiva de la fe, en las comunidades eclesiales locales", añade la hermana Ruth. "Cuidar a los niños y a las mujeres vulnerables significa cuidar su futuro, con la ayuda de colaboradores laicos y personas de buena voluntad".
En el marco del Salvatorian Pastoral Care for Children, las religiosas llevan adelante diversos programas de intervención, entre ellos asistencia y apoyo psicosocial para niños explotados y víctimas de abusos mediante visitas a domicilio, derivación a centros especializados, asistencia paralegal, intervenciones directas sobre el terreno, asesoramiento y apoyo educativo.
A lo largo de los años, las religiosas han ayudado a cerca de 5.000 niños y han formado a más de 3.000 jóvenes como trabajadores y voluntarios en defensa de los derechos de los niños. Actualmente, trabajan en más de 100 parroquias de todo el país.
Las religiosas llevan a cabo actividades de prevención y educación comunitaria mediante acciones de promoción y sensibilización a través de simposios, foros, conferencias y acciones de incidencia. También colaboran con otras organizaciones y comunidades dedicadas a la protección de los menores y ayudan a establecer programas de protección infantil en las parroquias y diócesis. Asimismo, fomentan en los niños el gusto y el interés por la lectura y la educación en valores.
La labor de las religiosas en favor de las mujeres y los niños víctimas de abusos se desarrolla en consonancia con la legislación del país, cuyo objetivo es "proteger a los niños de toda forma de abuso, explotación, discriminación y otras condiciones perjudiciales para su desarrollo".
La Hna. Mary Adeline Abamo, otra religiosa que ha trabajado con el Salvatorian Pastoral Care for Children, afirma que todo ciudadano tiene el deber de garantizar la dignidad, la seguridad y el bienestar de los niños. Trabajar por la protección de los niños es una expresión de fe y de amor, concluye la hermana Mary.


















