Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - "Nuestro corazón está hecho para mirar hacia lo alto", dijo el papa León XIV durante la audiencia general de esta mañana, y recordó que el "beneficio a toda costa" y la "manipulación de la información" ejercen una "presión indebida" para promover el conformismo con "un estilo de vida centrado en el consumo de bienes materiales".
En la catequesis de hoy, ante unos 32.000 fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el Pontífice reflexionó sobre la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo, con el que comparte "fragilidad y belleza". León XIV continuó el ciclo de reflexiones sobre la Gaudium et spes (1965), constitución pastoral del Concilio Vaticano II.
La finalidad de la Iglesia no es de orden político
"La Iglesia camina en la historia en medio de los pueblos y las culturas", recordó. Precisamente porque constituye la "señal de la encarnación de Dios para manifestar su plan de hacernos a todos hijos suyos en una única gran familia humana". Desde esta convicción, Prevost recordó que "la primera misión de la Iglesia es la de ayudar a las personas a prestar atención a las preguntas profundas de la vida". Preguntas que se refieren "a nuestro origen y nuestro destino", así como al "sentido del amor y del dolor".
El Papa señaló que "los padres conciliares recuerdan que la misión de la Iglesia se realiza también al contribuir a la construcción de la ciudad terrena. Sin embargo, sus métodos y su finalidad no son principalmente de carácter político, sino que consisten en el testimonio de la fe y de la caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz, la fraternidad", explicó Prevost esta mañana.
El creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños
"Adorando a Cristo, el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia. La Doctrina social de la Iglesia orienta la acción de los cristianos, que colaboran con todas las personas de buena voluntad al promover el bien común", continuó.
El Pontífice destacó el compromiso de "cada bautizado" para cumplir eficazmente "la misión evangelizadora", con el fin de "cooperar con la gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes".
Los padres conciliares recuerdan también que "la separación entre la fe profesada y la vida diaria 'debe ser considerada como uno de los más graves errores de nuestra época'". El Papa señaló asimismo que la Gaudium et spes recuerda "la misión de los fieles laicos, los cuales, en virtud del Bautismo, están llamados a animar el mundo con el espíritu cristiano y la visión del Evangelio". Una acción que tiene algunos ámbitos principales, que "son sin duda la familia y la actividad laboral", afirmó.
Por último, explicó que "la Iglesia siempre está atenta a lo que sucede y se desarrolla en la sociedad". "Es tarea de todo el Pueblo de Dios -siguió diciendo-, sobre todo de los pastores y los teólogos, discernir lo que en las culturas de nuestro tiempo es digno de consideración, teniendo siempre como supremo criterio de discernimiento la Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia". "Esto requiere un ánimo equilibrado y libre de las modas culturales, capaz de mirar al mundo de manera positiva y, al mismo tiempo, firme en la custodia y la presentación del mensaje evangélico en su integralidad", dijo.
Hoy tendrá lugar el encuentro por los 10 años de Amoris laetitia
Esta tarde a las 16 el Papa se reunirá con los jefes de las Iglesias orientales y los presidentes de las Conferencias Episcopales con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia (2016), del papa Francisco. "Será un momento de discernimiento sinodal, para identificar los pasos que hay que dar para anunciar hoy el Evangelio a las familias y a las generaciones jóvenes", había recordado el domingo en el Ángelus. Y encomendó a la oración de la comunidad cristiana esta tarea, "principalmente por las familias que, con la ayuda de Dios, son signo de esperanza y una riqueza inestimable para la Iglesia y la sociedad".



















