Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - "Lo primero que quiero decirles es: ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios", dijo el papa León XIV al comenzar la audiencia general de esta mañana, apenas ocho días después de la intervención de pulmón. Bajo la lluvia, una plaza de San Pedro colmada de fieles le dio una festiva bienvenida. Antes de comenzar la audiencia, el pontífice recorrió la plaza durante un largo paseo en el papamóvil, entre aclamaciones, sonrisas y bendiciones a los niños.
El papa se mostró sereno y sonriente en su segunda aparición ante miles de fieles, después del Ángelus del domingo. Hace apenas tres días había anunciado que retomaría "gradualmente" sus actividades. El viaje apostólico a América Latina, del 7 al 17 de noviembre de 2026, que incluirá Uruguay, Argentina y Perú, sigue en pie, con la autorización de los médicos.
La catequesis sobre la familia en Gaudium et spes
En la catequesis que pronunció desde el atrio de la basílica de San Pedro, León XIV continuó el ciclo dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, en particular a la constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo. El papa centró su reflexión en los problemas contemporáneos más urgentes que se abordan en la segunda parte del documento, y se detuvo en el matrimonio y la familia, estrechamente vinculados al bien de la persona y de la sociedad humana.
El documento, recordó Prevost, propone una concepción renovada del matrimonio, al que define como "íntima comunidad conyugal de vida y amor" y como "acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente". Esta "donación recíproca del hombre y la mujer", agregó, "motiva la exigencia de la 'plena fidelidad' y de la 'indisoluble unidad' de los cónyuges; y encuentra una expresión viva en la procreación y en la educación de los hijos", afirmó el pontífice. El sacramento "se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo".
Los hijos, "el don más excelente del matrimonio"
"El amor conyugal no se limita al atractivo erótico —que también forma parte de él—, sino que abarca toda la voluntad de los esposos, reavivando su afecto y expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura", continuó. De esa manera, "este amor abarca el bien de toda la persona del hombre y de la mujer, iguales en dignidad". Es un amor que "impregna toda la vida de los cónyuges y encuentra expresión en los actos exclusivamente propios del matrimonio", continuó el pontífice.
"La fecundidad del amor conyugal, además, se expresa en la procreación de los hijos", que Gaudium et spes define como "el don más excelente del matrimonio". Al transmitir y educar la vida humana, "los esposos se convierten en 'cooperadores del amor de Dios Creador y sus intérpretes'". Para ello, "deben regirse por un juicio recto por lo que se refiere a su propio bien y al de sus hijos, ya nacidos o todavía por venir. Este juicio que, en último término, los esposos deben formar personalmente ante Dios, exige que su conciencia se ajuste a la ley divina, interpretada por el Magisterio de la Iglesia a la luz del Evangelio", afirmó.
La familia, "fundamento de la sociedad"
El Concilio, recordó Prevost, excluye que "pueda haber 'contradicción verdadera entre las leyes divinas de la transmisión obligatoria de la vida y del fomento del genuino amor conyugal'". "De ello se sigue que 'la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado', rechazando 'el aborto y el infanticidio'; y que 'los mismos actos propios de la vida conyugal, ordenados según la genuina dignidad humana, deben ser respetados con gran reverencia'", explicó el papa.
Por último, el pontífice destacó que, según la enseñanza de la Gaudium et spes, la familia es "escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad". Por eso, hizo un llamamiento a todos aquellos que tienen responsabilidades sociales en los ámbitos político y cultural, a quienes corresponde "el deber de 'contribuir eficazmente al progreso del matrimonio y de la familia'". Este compromiso es urgente, incluso para la Iglesia, "como demuestra la solicitud pastoral de los Papas que se han sucedido después del último Concilio, hasta la doble Asamblea sinodal querida por el Papa Francisco, sobre la que han dialogado, recientemente, los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales", afirmó, en referencia a los recientes actos con motivo del décimo aniversario de Amoris laetitia.



















