China Aid: preocupación por el pastor Wang Yi, enfermo de cáncer en prisión

El líder de la Iglesia del Pacto de la Lluvia Temprana padecería cáncer de hígado. A sus familiares, a quienes desde hace tiempo les niegan las visitas en prisión, no les han comunicado ninguna información oficial. A pesar de los encuentros entre Trump y Xi, China está intensificando la persecución contra los fieles y las figuras de primer nivel de las comunidades protestantes.

Beijing (AsiaNews) - Desde China llegan noticias "muy preocupantes" sobre la salud del pastor Wang Yi, líder de la Iglesia de la Alianza de la Primera Lluvia (Early Rain Covenant Church) y figura destacada de las llamadas iglesias domésticas protestantes (las comunidades "clandestinas" que no adhieren al Movimiento de las Tres Autonomías, el organismo patriótico que agrupa al mundo protestante en China). Wang Yi cumple una condena a nueve años de prisión impuesta a fines de 2019. Fuentes anónimas citadas por el sitio ChinaAid, que no han podido ser confirmadas de manera independiente debido a la estricta censura de las autoridades de Beijing, informan que el dirigente cristiano padecería un cáncer de hígado en una fase avanzada. Recluido en la prisión de Jintang, en el suroeste del país, se encuentra sometido a severas restricciones y el acceso de sus familiares ha sido fuertemente limitado; sin embargo, según la escasa información disponible, la gravedad de las noticias exige "transparencia inmediata" por parte de las autoridades chinas.

Defensor de los derechos y las libertades

Wang Yi, que ya era activista prodemocracia durante la época de la masacre de la plaza de Tiananmén en 1989, se convirtió al cristianismo y se hizo pastor de la Iglesia del Pacto de la Lluvia Temprana, que en Chengdu contaba con cientos de fieles. Aunque es una Iglesia protestante no oficial, sus miembros siempre han practicado su fe abiertamente: difunden sermones y estudios por internet y evangelizan en las calles de la ciudad. Antes del arresto de Wang Yi y de algunos miembros de la comunidad, también tenían un seminario donde se formaban los futuros pastores y una escuela primaria para 40 niños.

Entre los testimonios se encuentra una carta que envió a la comunidad, en previsión de su arresto, un año antes de la sentencia dictada durante una audiencia a puerta cerrada el 30 de diciembre de 2019, que lo condenó a nueve años de prisión por "subversión contra el poder del Estado" y otros delitos. En el texto afirma estar "lleno de ira y rechazo por la persecución de la Iglesia que lleva a cabo el régimen comunista y por la maldad de privar a las personas de la libertad religiosa y de conciencia". Al mismo tiempo, afirma que no pretende cambiar el orden social de China, pero reivindica la libertad de anunciar el Evangelio.

La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional clasifica actualmente a Wang Yi como "prisionero de conciencia por motivos religiosos" y ha denunciado negligencia médica en su caso. Arrestado en 2018 y condenado un año después, su esposa, Jiang Rong, recién pudo visitarlo por primera vez en prisión en octubre de 2021. Desde entonces, "las posibilidades de mantener un contacto significativo con la familia han sido fuertemente limitadas", denuncia la ONG de matriz evangélica.

Movilización internacional

El fundador y presidente de ChinaAid, el reverendo Bob Fu, ha pedido "acceso inmediato" a Wang y que se proporcione más información sobre su estado. "Estamos muy preocupados -afirma- por los informes fiables que hemos recibido, según los cuales el pastor Wang Yi podría padecer un tumor hepático en fase avanzada. Si esta información fuera cierta -continúa el líder cristiano-, cada día que pase sin una atención médica adecuada ni contacto con la familia podría tener consecuencias fatales". Fu exhorta al gobierno chino, a la administración penitenciaria de la provincia de Sichuan y a la prisión de Jintang a permitir que los padres, la esposa y el hijo de Wang lo visiten personalmente y reciban información completa sobre su estado de salud y los tratamientos a los que está siendo sometido.

Wang se acerca a la etapa final de su condena de nueve años de prisión, que debería terminar en 2027. Por ello, ChinaAid insta a los gobiernos extranjeros, las misiones diplomáticas en China, las organizaciones por la libertad religiosa y las Iglesias de todo el mundo a pedir aclaraciones sobre el estado de salud de Wang y reclamar contacto sin restricciones con su familia y una atención médica adecuada. La ONG declaró que continuará trabajando para verificar la información recibida y proporcionará nuevas actualizaciones tan pronto como disponga de detalles fiables. Fu concluye con un llamamiento a las autoridades chinas para que actúen por razones humanitarias. "El mundo está observando. No se debe permitir que el pastor Wang Yi muera en secreto detrás de los muros de la cárcel. Su familia tiene derecho a verlo, a conocer su verdadero estado de salud y a participar en las decisiones relativas a su atención médica".

La nueva ofensiva contra las "iglesias domésticas"

Este nuevo capítulo de la larga lucha por la libertad y los derechos -a menudo reprimidos- de la comunidad cristiana china se conoce pocos días después del encuentro entre el presidente Xi Jinping y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en Washington. La cumbre estuvo centrada en el comercio y la geopolítica, pero todavía se desconocen los resultados que podría tener para personas como Wang Yi, encarceladas y perseguidas por el gobierno comunista por cuestiones de fe. Además de la Iglesia del Pacto de la Lluvia Temprana, cuyos líderes y miembros, como Li Yingqiang y Dai Zhichao, se encuentran en la mira de las autoridades o bajo vigilancia constante, hay muchos otros grupos que denuncian abusos y violaciones, como la Iglesia de Sión de Beijing. Fundada por el pastor Ezra Jin -que fue liberado recientemente, pocas semanas después del encuentro anterior entre Trump y Xi-, la comunidad sigue reclamando la liberación de otros ocho líderes y fieles que están encarcelados.

El padre de Wang Zhong, uno de los miembros de la Iglesia de Sión que se encontraba en prisión, falleció el 18 de agosto. El 8 de agosto, días antes de su muerte, las autoridades habían rechazado la solicitud de libertad bajo fianza presentada por Wang, alegando dos motivos: la necesidad de evaluar si representaba un peligro para la sociedad y si se presentaría al juicio fijado entre el 14 y el 18 de agosto. Posteriormente, el juicio fue aplazado porque los abogados se quejaron de que no disponían de tiempo suficiente para examinar los documentos del caso. Para negar la posibilidad de visitar a su padre moribundo, las autoridades alegaron los problemas cardíacos de Wang, afirmando que podía sufrir un infarto durante el viaje y eso le impediría comparecer ante el tribunal; también comunicaron que la evaluación en curso todavía no había concluido.

Otro de los cristianos detenidos es el pastor Wang Sanyuan, de 73 años, de la Iglesia Cristiana Changchunli de Jinan. Casi cinco meses después de su arresto, su familia todavía no ha recibido ninguna comunicación oficial sobre su paradero o su situación legal. El pastor padece enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares que en el pasado requirieron varias hospitalizaciones; su detención podría estar relacionada con una iniciativa para defender una propiedad de la Iglesia que se llevó a cabo hace más de diez años.

El 25 de julio, Sun Chao, pastor de 37 años de la Iglesia de Filadelfia de Qujing (Yunnan), fue arrestado por la Oficina de Seguridad Pública de la ciudad de Xuanwei, acusado de "proselitismo ilegal". El 7 de agosto, su esposa, Zhao Ying, fue informada de que el arresto de Sun había sido convertido en detención penal y que el cargo había pasado a ser "organización de reuniones ilegales". El pastor David Tang, fundador de la iglesia "Purpose Driven Church" de Wenzhou, junto con el administrador financiero de la iglesia y cinco colaboradores, fue trasladado por la policía de Wenzhou a Shanghái la mañana del 5 de agosto. Los siete se encuentran actualmente en el centro de detención del distrito de Chongming, pero hasta ahora las autoridades se han negado a dar a conocer los motivos de la detención. "Estos casos -concluye ChinaAid- indican que los cristianos pertenecientes a iglesias no registradas siguen sufriendo arrestos, investigaciones y otras formas de presión en varias regiones, precisamente mientras la atención internacional se encuentra centrada en las relaciones entre Estados Unidos y China".


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Ver también

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