Milán (AsiaNews) - Durante décadas, Corea del Sur ha basado el crecimiento de sus sectores estratégicos, como la construcción naval y los semiconductores, en el modelo del llamado "Estado desarrollista", que se funda en una estrecha colaboración entre el gobierno y los grandes conglomerados familiares, los chaebol. Según este modelo, el Estado identifica los sectores prioritarios y luego confía a los chaebol la tarea de impulsar su desarrollo. Ahora el presidente Lee Jae-myung aplica el mismo esquema a la inteligencia artificial, con un proyecto sin precedentes en otros países: ofrecer a los 51 millones de habitantes un acceso gratuito e ilimitado a un asistente de IA basado en modelos coreanos. El programa se denomina "IA para todos", pero todavía debe resolver varios problemas, como la enorme cantidad de electricidad necesaria para hacer funcionar los modelos y la distribución de los costos de las infraestructuras necesarias.
A finales de agosto, el Ministerio de Ciencia y Tecnologías de la Información seleccionó tres consorcios para gestionar el servicio. Están encabezados respectivamente por los dos mayores operadores de telecomunicaciones del país —SK Telecom y KT— y por Kakao, la empresa que controla la popular aplicación de mensajería KakaoTalk. Por su parte, el Estado pondrá a disposición hasta 512 procesadores B200 de Nvidia y cubrirá una parte de los costos operativos. El asistente estará conectado a los sistemas de la administración pública y permitirá, por ejemplo, reservar consultas médicas u obtener asesoramiento fiscal. Para favorecer los modelos nacionales, el gobierno ha establecido que al menos el 80% del servicio deberá funcionar con sistemas desarrollados en Corea, mientras que los sistemas extranjeros solo podrán adoptarse cuando los nacionales todavía no sean suficientemente adecuados; en ese caso, el costo correrá por cuenta de los operadores. La medida busca además reducir la fuerte brecha en la difusión de los modelos nacionales frente a sus competidores extranjeros, en un contexto en el que ChatGPT cuenta con casi 23,5 millones de usuarios mensuales en Corea, mientras que los modelos nacionales solo llegan a una parte limitada del público.
El auge de los microchips y las nuevas inversiones
El proyecto se enmarca en un fuerte aumento del gasto público en IA, cuya partida presupuestaria se ha más que triplicado, pasando de 3,3 billones de wones en 2025 a 10,1 billones en 2026 (unos 6.500 millones de euros). Se mantiene asimismo el objetivo de situar a Corea del Sur entre las tres principales potencias mundiales en IA, establecido por el gobierno ultraconservador de Yoon Suk-yeol y confirmado por el gobierno progresista de Lee. El medio chino de noticias tecnológicas 36Kr, sin embargo, ha señalado una diferencia respecto del modelo anterior, en el que Seúl financiaba principalmente la oferta y, al mismo tiempo, apoyaba la producción industrial y la investigación. Ahora interviene además en la demanda, creando una base protegida de usuarios que permite a los modelos nacionales recopilar datos y mejorar su rendimiento.
Los fondos para financiar esta estrategia proceden del auge de los chips. El presupuesto estatal para 2027, presentado a comienzos de septiembre, aumentó un 12,8% respecto del año pasado. Entre sus partidas destaca el fondo para el futuro, de 162,3 billones de wones, alimentado por los ingresos fiscales extraordinarios generados por las actividades de gigantes de la tecnología coreana como Samsung Electronics y SK hynix, gracias a la fuerte demanda mundial de memorias destinadas a la IA. Bae Kyung-hoon, viceprimer ministro y ministro de Ciencia, rechazó el pedido de algunos ejecutivos de empresas estadounidenses del sector de ralentizar el desarrollo de la tecnología, afirmando que Corea del Sur no puede permitirse en este momento frenar el desarrollo de la IA.
Sin embargo, el país no está actualmente en condiciones de suministrar las enormes cantidades de energía necesarias para abastecer los centros de datos y las fábricas donde se producen semiconductores, ni cuenta con la infraestructura necesaria para distribuirla allí donde se requiera. A finales de junio, el gobierno lanzó tres megaproyectos dedicados respectivamente a los semiconductores, los centros de datos para IA y la robótica. Samsung y SK hynix han prometido inversiones por 800 billones de wones en nuevas fábricas en el suroeste del país, mientras que la capacidad total de los centros de datos debería alcanzar los 18,4 gigavatios para 2035. Según estimaciones del gobierno citadas por los críticos de los megaproyectos, solo el polo de semiconductores del suroeste necesitará 6,3 gigavatios, más de lo que producen cuatro grandes centrales nucleares, además de 650.000 toneladas de agua por día. En Seúl, entretanto, el espacio disponible en los centros de datos está prácticamente agotado y la tasa de vacancia ha caído al 1,1%, la más baja entre los principales mercados de Asia-Pacífico, mientras que la capacidad operativa es de 663 megavatios, frente a los 1.397 de Tokio. Los inversores buscan cada vez más terrenos que ya estén conectados a la red eléctrica, lo que ha generado un creciente interés en ciudades como Busan y Ulsan.
Dudas sobre la sostenibilidad
El principal desafío es llevar la electricidad desde los lugares donde se produce hasta aquellos donde será consumida. Construir una nueva línea de transmisión requiere, en promedio, más de diez años, mientras que los centros de datos privados siguen concentrados en el área metropolitana de la capital. El caso más evidente es el polo de semiconductores de Yongin, al sur de Seúl, que necesitaría más de 10 gigavatios adicionales y 1,1 millones de toneladas de agua al día, pero enfrenta dificultades debido a la oposición de los residentes a las nuevas líneas eléctricas y a la lentitud de los trámites de autorización, que están retrasando las obras. El gobierno ha prometido recurrir a todas las fuentes disponibles, incluyendo la prolongación de la vida útil de las antiguas centrales nucleares, y ha reducido los plazos previstos para las evaluaciones de impacto ambiental.
Kepco, la empresa pública de electricidad que gestiona la red nacional, ha pedido a Samsung Electronics y SK hynix que adelanten en conjunto 25 billones de wones, una suma equivalente a unos cinco años de sus facturas eléctricas, para financiar rápidamente nuevas líneas y subestaciones, comenzando por las que necesita el polo de Yongin. La empresa propuso hacerse cargo de los intereses y deducir posteriormente el adelanto de las facturas futuras. Pero Samsung y SK hynix rechazaron la propuesta. Las dos empresas alegaron la imposibilidad de prever con certeza que el actual auge del mercado de semiconductores continúe otros cinco años y la necesidad de mantener suficiente liquidez para financiar nuevas fábricas y actividades de investigación. Por su parte, Kepco carece de los recursos necesarios para proceder por sí sola debido a su compleja situación financiera.
El Korea JoongAng Daily comparó la situación coreana con la de China, donde el Estado y los gobiernos locales asumen parte del riesgo de las inversiones en la producción de semiconductores. En el caso de Yongin, en cambio, los 622 billones de wones previstos para el nuevo polo industrial recaen casi íntegramente sobre Samsung y SK hynix, mientras que el apoyo público consiste principalmente en préstamos preferenciales y créditos fiscales. De este modo, sin embargo, las empresas se quedan con los beneficios, mientras que los costos y los riesgos recaen sobre la sociedad.
Algunos expertos coreanos consultados por el Financial Times ponen en duda que el auge de los semiconductores pueda durar lo suficiente como para sostener esta estrategia. Shin Yul, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Myongji, señaló que nadie sabe cuánto durará la fase favorable de la que depende asimismo la recaudación destinada a alimentar el fondo para el futuro. Mientras tanto, el banco central elevó las tasas al 3% con el objetivo de contener la inflación, que también está impulsada por el crecimiento del sector de los chips. Las incertidumbres no se refieren únicamente a la duración del auge de los chips, sino también a la sostenibilidad de la iniciativa "IA para todos". Los 512 procesadores puestos a disposición por el Estado deberán prestar servicio a 51 millones de personas y ofrecen una capacidad de cálculo muy inferior a la que tiene ChatGPT. A esto se suma que la financiación pública está garantizada solo hasta 2028, después de lo cual los operadores deberán seguir prestando el servicio financiándolo con sus propios ingresos.

















