Seúl (AsiaNews) - Desde hace más de un año, dos jóvenes soldados norcoreanos permanecen detenidos en Ucrania, a la espera de que se defina si serán devueltos a Pyongyang o podrán trasladarse a Corea del Sur. Ahora, el caso involucra también a seis activistas surcoreanos que están siendo investigados por haber viajado a Ucrania sin autorización de su Gobierno.
Los seis estuvieron en Kiev entre el 7 y el 11 de mayo de este año para reunirse con representantes de las autoridades ucranianas y de la sociedad civil y hablar sobre el futuro de los dos prisioneros. Desde 2022, Ucrania es uno de los destinos para los que el gobierno surcoreano ha impuesto una prohibición de viaje, que sólo puede levantarse con una autorización especial. Según informó Jang Se-yul, presidente de la asociación Gyeoreol Unification Solidarity, a la que pertenecen los activistas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Seúl denunció a los seis miembros por infringir las leyes sobre pasaportes.
El objetivo de los activistas es impedir que los dos soldados sean repatriados a Corea del Norte, donde el régimen impone duras penas por delitos políticos. La asociación de Jang, quien también es desertor y exoficial de los servicios de inteligencia norcoreanos, lucha desde hace mucho tiempo para que los prisioneros norcoreanos que participan en la guerra del lado de Moscú sean tratados principalmente como personas que necesitan protección y no como posibles piezas de negociación en un eventual intercambio con Kiev. El año pasado ya había presentado ante las autoridades ucranianas una solicitud para que se aplicara el principio internacional de "no devolución" (non-refoulement), que prohíbe devolver a personas a países donde corren el riesgo de sufrir torturas y tratos inhumanos o degradantes.
Los dos soldados capturados en Kursk
La historia de los dos norcoreanos comenzó en enero de 2025, cuando las fuerzas ucranianas los capturaron heridos en la región rusa de Kursk, mientras combatían junto a las tropas rusas. Por razones de seguridad, solo se conocen sus apellidos, Ri y Baek. Ambos forman parte de los miles de soldados enviados por Pyongyang a Rusia en el marco de los acuerdos de cooperación militar —cada vez más amplios— entre el dictador norcoreano Kim Jong Un y el presidente ruso Vladimir Putin.
Según el testimonio de ambos, a los soldados norcoreanos se les inculca la idea de que ser capturados constituye una forma de traición y que es preferible morir antes que caer prisioneros. Sin embargo, el año pasado Jang Se-yul hizo públicas unas cartas en las que ambos soldados agradecían a los surcoreanos que los habían apoyado y afirmaban haber decidido que querían trasladarse a Corea del Sur.
El derecho internacional
La III Convención de Ginebra sobre derecho humanitario internacional establece que los prisioneros de guerra deben ser liberados y repatriados sin demora una vez finalizadas las hostilidades activas. No obstante, en este caso los dos norcoreanos correrían el riesgo de sufrir graves violaciones de sus derechos humanos si regresaran a su país.
En febrero de este año, Elizabeth Salmón, relatora especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, explicó que el gobierno ucraniano es consciente de que existen "motivos razonables" para considerar que los dos soldados podrían ser torturados si fueran devueltos a Corea del Norte. Añadió que Kiev puede, en determinadas circunstancias, trasladarlos a un tercer país o brindarles protección, pero que la decisión corresponde a las autoridades ucranianas.
Seúl: 'Son ciudadanos de nuestro país'
La posición de Seúl se basa en el artículo 3 de la Constitución, según el cual el territorio de la República de Corea comprende toda la península. Cuando Kiev y Moscú acordaron en mayo del año pasado un intercambio de 1.000 prisioneros por cada bando, los dos coreanos quedaron excluidos a pedido de Seúl, que ya había planteado la posibilidad de recibirlos. En junio, el Ministerio de Relaciones Exteriores surcoreano declaró que Seúl está dispuesto a recibir a todos los prisioneros norcoreanos detenidos en Ucrania que deseen trasladarse al Sur.
El tema también fue tratado directamente con el Gobierno ucraniano: el 30 de junio, los ministros de Relaciones Exteriores de Corea del Sur y Ucrania, Cho Hyun y Andrii Sybiha, acordaron buscar una solución que respete el derecho internacional y los principios humanitarios. Pocos días después, el 8 de julio, el presidente surcoreano Lee Jae-myung y su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky, reiteraron estos mismos principios en Ankara, al margen de la cumbre de la OTAN.
Sin embargo, esta fórmula todavía no equivale a un acuerdo sobre su traslado. No establece cuándo ni mediante qué procedimiento podrían ser enviados los dos hombres a Corea del Sur, y por eso Gyeoreol Unification Solidarity sigue reclamando que los prisioneros norcoreanos no se conviertan en moneda de cambio entre Ucrania y Rusia. Según informó Kiev en mayo de este año, Moscú ha solicitado en varias ocasiones información sobre la posibilidad de recuperar a los prisioneros norcoreanos, pero no ha presentado solicitudes similares respecto de otros combatientes extranjeros detenidos en Ucrania.


















