Dinajpur (AsiaNews) - Durante décadas, los talleres de ladrillos rojos de la Novara Technical School han formado a generaciones de carpinteros, mecánicos y electricistas en el norte de Bangladés. Fundada por los misioneros del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME), la institución ha ayudado a jóvenes de comunidades rurales e indígenas a adquirir capacitación práctica para ganarse la vida y construir un futuro.
Ahora, en una nueva etapa de su historia, la Iglesia católica de Dinajpur ha transformado la escuela en un instituto que ofrece programas con titulación de diploma, con la esperanza de ampliar las oportunidades en una región donde el acceso a la educación técnica superior sigue siendo limitado.
El Novara Non-Government Science and Technology Institute -como se denomina ahora- fue inaugurado oficialmente el 19 de septiembre en Suihari, en las afueras de Dinajpur, en una ceremonia a la que asistió el nuncio apostólico en Bangladés, Mons. Kevin S. Randall. El instituto, fundado por los misioneros del PIME en la década de 1960, fue cedido a la diócesis de Dinajpur el año pasado. Los responsables de la Iglesia consideran que la iniciativa es la continuación de una larga tradición misionera que combina evangelización, educación y desarrollo humano.
Mons. Randall: "Los estudiantes son la columna vertebral del país"
Al dirigirse a estudiantes, docentes y residentes, Mons. Randall señaló la importancia de la educación técnica en un mundo en rápida transformación. "Los estudiantes de hoy son la verdadera columna vertebral del futuro del país", afirmó. "Así como una columna vertebral fuerte sostiene el cuerpo humano, los jóvenes formados y capacitados contribuyen a construir la sociedad sobre bases sólidas". Añadió que las competencias técnicas son cada vez más solicitadas en todo el mundo y expresó su esperanza de que el nuevo instituto proporcione las herramientas necesarias para contribuir al desarrollo del país, tanto dentro como fuera de sus fronteras.
La inauguración comenzó con una bienvenida tradicional acompañada de música y danzas autóctonas que reflejaban la diversidad cultural del norte de Bangladés, donde viven numerosas comunidades pertenecientes a minorías étnicas. Después de izar las banderas -la de Bangladés junto a la de la Ciudad del Vaticano-, los responsables de la Iglesia local descubrieron una placa conmemorativa y posteriormente participaron en una mesa redonda y un programa cultural.
Una oportunidad para las comunidades indígenas
Mons. Sebastian Tudu, de Dinajpur, presidente del Novara Non-Government Science and Technology Institute, explicó que el proyecto responde a una necesidad urgente de la región. "No hay muchos jóvenes del norte de Bangladés que continúen sus estudios superiores, y en esta región hay muy pocos institutos técnicos superiores de ingeniería", afirmó. "Gracias a este instituto, muchos jóvenes, varones y mujeres, podrán contribuir al desarrollo socioeconómico".
Muchas familias del norte de Bangladés deben hacer frente a la pobreza, el desempleo estacional y las dificultades para acceder a una educación de calidad. Desde hace tiempo, las instituciones gestionadas por la Iglesia intentan responder a estos desafíos, especialmente entre las comunidades indígenas y las poblaciones rurales, que a menudo se encuentran en situación de desventaja económica y social.
Para Michael Mardy, director del instituto, la inauguración es fruto de la visión de los misioneros que fundaron la Novara Technical School hace más de sesenta años. "Estamos profundamente agradecidos a los misioneros del PIME", declaró a AsiaNews. "Si no hubieran fundado la escuela en la década de 1960, hoy no habríamos podido inaugurar esta institución. Su contribución fue un regalo de amor y servicio".
Una puerta de entrada al mercado laboral
El instituto tiene capacidad para 200 estudiantes en los programas con diploma y ya ha matriculado a 17 en su primera promoción. Otros 137 estudiantes cursan actualmente programas de formación técnica de uno o dos años. Los nuevos cursos de cuatro años son de Tecnología Automotriz, Mecánica, Electricidad e Ingeniería Civil. Los responsables de la Iglesia esperan que estas disciplinas puedan responder a la creciente demanda de trabajadores calificados en Bangladés y en los mercados laborales del exterior.
Un estudiante que asistió a la inauguración comentó que el nuevo instituto podría ofrecer oportunidades que antes obligaban a los jóvenes a alejarse de sus hogares. "Muchos de nosotros queríamos estudiar ingeniería, pero no teníamos acceso a instituciones adecuadas cerca de casa", explicó. "Ahora tenemos esta oportunidad en Dinajpur".
El legado de la escuela sigue estrechamente vinculado a los misioneros del PIME, que siguen desempeñando un papel importante en la zona. El P. Paolo Ballan, responsable de los misioneros del PIME en Bangladés, también se encontraba presente en la ceremonia y valoró positivamente la decisión de la Iglesia local de asumir la responsabilidad del instituto. "Los misioneros del PIME vinieron a Bangladés para anunciar el Evangelio, pero también se comprometieron con la educación y el desarrollo social", afirmó.
Aunque ahora el instituto es administrado por la diócesis, el PIME seguirá a cargo de una residencia para estudiantes con capacidad para 100 personas dentro del campus. Los costos de alojamiento se mantienen bajos, en 1.200 takas al mes (unos 8,5 euros), para que siga siendo accesible a estudiantes de familias de bajos ingresos y procedentes de aldeas remotas.
Colaboración histórica entre Novara y Dinajpur
La transformación del Novara Non-Government Science and Technology Institute marca un momento simbólico en su historia. La institución tuvo su origen en una colaboración entre las diócesis de Novara, Italia, y Dinajpur, en el entonces Pakistán Oriental. En 1965 abrió su primer curso de carpintería bajo la dirección del Hno. Mario Fardin, quien fue su primer director.
Con el paso de los años se añadieron talleres de formación en electricidad, mecánica y metalurgia. Durante la guerra de liberación de Bangladés de 1971, las clases se suspendieron y el Centro Novara se convirtió incluso en escenario de enfrentamientos militares. Las actividades educativas se reanudaron después de la guerra y el instituto se fue ampliando gradualmente. Entre 2000 y 2003, importantes inversiones permitieron añadir nuevas aulas, instalaciones administrativas y equipamiento moderno para los talleres.


















