Balaghat (AsiaNews). Un artículo publicado por Dainik Bhaskar informa que en Balaghat han muerto más de 20 niños y niñas de comunidades tribales, lo que ha provocado una creciente preocupación por la situación y por la indiferencia del Gobierno. Hace cinco días, las organizaciones adivasi convocaron una huelga general en protesta por esa falta de respuesta.
Las noticias procedentes de Balaghat hablan de un grave brote de enfermedades infantiles, especialmente en las aldeas habitadas por la comunidad tribal baiga. Cientos de niños han sido hospitalizados en las últimas semanas, y varias muertes han planteado interrogantes urgentes sobre el acceso al diagnóstico precoz, la alimentación, el transporte y la atención médica oportuna.
Una crisis con múltiples causas
La crisis no se limita a la identificación de una enfermedad específica. Una evaluación del Gobierno identificó varios factores que contribuyen a la situación, entre ellos el sarampión, la malaria, las coinfecciones, las dificultades respiratorias, la deshidratación, la desnutrición, la anemia y el shock. En otras palabras, la tragedia refleja el efecto acumulativo de la pobreza, el aislamiento y el acceso inadecuado a la atención médica, más que una sola causa médica.
La geografía de la región agrava las dificultades. Birsa se encuentra en una zona de Balaghat predominantemente boscosa y habitada en su mayor parte por comunidades tribales. Para las familias que viven en aldeas aisladas, llegar a un centro de salud puede convertirse en un obstáculo en sí mismo. Informes anteriores sobre la crisis señalaron que las autoridades sanitarias se enteraban de algunas muertes solo después de que habían fallecido varios niños, mientras que los equipos médicos tenían dificultades para localizar a los niños enfermos y convencer a sus familias de que los llevaran al hospital.
Desde entonces, el Gobierno ha reforzado las actividades de vigilancia, las visitas casa por casa, los tests de malaria, la vacunación, la atención médica y el traslado de los casos graves a centros especializados. Por su parte, la administración del distrito considera que los centros de salud comunitarios y de atención primaria son elementos fundamentales del sistema de salud local.
La presencia de la Iglesia entre las comunidades baiga y gond
Pero hay otro aspecto importante en la historia de la atención médica en Balaghat: la arraigada presencia de la Iglesia católica entre la población tribal. La misión católica de Garratola, en la zona de Birsa, tiene una historia que se remonta a varias décadas. La arquidiócesis de Nagpur registra Garratola como una misión fundada en 1970, a la que están vinculadas las aldeas y comunidades tribales de los alrededores. La misión es atendida por sacerdotes, los Hermanos de Montfort y las Hermanas del Buen Pastor.
Su historia es especialmente relevante para la crisis actual, porque la atención médica forma parte de la misión desde sus primeros días. Según la arquidiócesis, el padre Cyril Lobo, pionero de la misión de Garratola, aprendió nociones básicas de medicina y comenzó a atender a los miembros de la comunidad gond con medicamentos. Posteriormente colaboró con el hospital de Katra para fundar una clínica que funcionara como sucursal del hospital. La misión se hizo conocida en la zona por esta combinación de servicio pastoral y asistencia concreta.
Sin embargo, esto no sustituye a un sistema público de salud eficiente. Tampoco se debería esperar que las iniciativas de la Iglesia asuman por sí solas una responsabilidad que corresponde principalmente al Estado. No obstante, en lugares donde el hospital más cercano puede estar a muchos kilómetros de distancia, una misión local de confianza puede convertirse en un puente importante entre las familias vulnerables y los servicios médicos profesionales. La presencia de la Iglesia no se limita a Garratola. Las misiones católicas y las congregaciones religiosas llevan décadas construyendo vínculos con las comunidades tribales a través de la educación, la asistencia social, los grupos de mujeres y la atención sanitaria.
Una cooperación necesaria
La crisis actual debería impulsar una cooperación más estrecha entre las autoridades sanitarias, las comunidades tribales, la sociedad civil y las instituciones eclesiales que ya trabajan sobre el terreno. El Estado debe garantizar médicos, medicamentos, herramientas de diagnóstico, ambulancias, programas de nutrición y centros de atención primaria y comunitaria que funcionen adecuadamente. El Gobierno del distrito reconoce la importancia de la atención médica en las zonas remotas y cuenta con una red de centros de salud comunitarios y de atención primaria.
Al mismo tiempo, las organizaciones eclesiales pueden ofrecer algo igualmente importante: cercanía y confianza. La misión de la Iglesia no consiste simplemente en crear instituciones. En las comunidades tribales remotas, su testimonio ha significado a menudo acompañar a las personas en sus dificultades cotidianas, como la pobreza.
Por eso, la tragedia de los niños baiga no debería convertirse en una noticia más, sino impulsar un esfuerzo sostenido para acercar la atención sanitaria a las aldeas, reforzar la nutrición y la prevención y garantizar que ningún niño muera porque la ayuda llegó demasiado tarde. En Balaghat, la Iglesia ya está presente en muchas de las comunidades más afectadas.


















