Calcuta (AsiaNews) - En una alarmante escalada de violencia dirigida contra las minorías religiosas en Bengala Occidental, dos iglesias domésticas fueron brutalmente atacadas por grupos de vigilantes de la derecha nacionalista hindú en un plazo de 24 horas, el pasado fin de semana. Los hechos tuvieron lugar en Barrackpore, en el distrito de North 24 Parganas, y en Khejuri, en el distrito de Purba Medinipur.
Esta violencia coordinada ha desatado una profunda indignación en la comunidad cristiana local. Las organizaciones de derechos humanos denuncian un patrón sistemático de intimidación y una supuesta pasividad administrativa por parte de las autoridades estatales.
El domingo 20 de septiembre, alrededor de las 12 del mediodía, se estaba celebrando un servicio religioso en la Dekhali Church and Mission, en Dekhali Jalpai, bajo la jurisdicción de la comisaría de Khejuri. La liturgia estaba dirigida por el pastor Chintamoni Midde cuando una multitud de más de 50 personas no identificadas, que afirmaban pertenecer al grupo de extrema derecha Bajrang Dal, rodeó el edificio.
Según la denuncia formal presentada por el testigo Bhagyadhar Jana, los agresores entraron por la fuerza, agredieron físicamente tanto a él como al pastor con puñetazos y patadas, y profirieron insultos de carácter religioso contra la comunidad reunida. Antes de retirarse, amenazaron a los presentes exigiéndoles que interrumpieran inmediatamente todas las actividades de la iglesia y abandonaran la localidad.
El grupo local del Bangiya Christiya Parisheba (BCP), un importante foro cristiano regional, intervino poniéndose en contacto con la policía de Khejuri y redactando una denuncia formal. La policía acudió al lugar para calmar los ánimos, pero la situación sigue siendo muy tensa.
El día anterior, el sábado 19 de septiembre, alrededor de las 14:00 horas, se produjo un episodio similar en Billa Depot, dependiente de la comisaría de Mohanpur, en Barrackpore. Una multitud de entre 50 y 60 personas en estado de embriaguez y armadas con barras de hierro y armas contundentes irrumpió en la residencia privada de Puja Satyaki, donde se estaba celebrando una reunión de oración vespertina.
Según el testigo Sanjit Sardar, entre ocho y nueve fieles esperaban la llegada de otros cuando la turba arrasó la vivienda, saqueando enseres domésticos, rasgando Biblias y destruyendo libros de himnos. Tres mujeres fueron golpeadas e insultadas, y luego arrastradas fuera de la casa y entregadas a la comisaría de Mohanpur. Los abogados del BCP, Aditya Tewari y Samarjit Dey, intervinieron ante las fuerzas del orden. Mientras la policía atendía a las víctimas, una multitud hostil identificada como miembros del Bajrang Dal asedió la comisaría, creando un ambiente intimidatorio que retrasó la salida de las mujeres traumatizadas.
El Bangiya Christiya Parisheba denuncia a AsiaNews un aumento alarmante de ataques no provocados, actos de vandalismo y violencia contra iglesias y fieles en todo Bengala Occidental y en otros estados. Desde que el BJP ganó las elecciones y se hizo con el gobierno local, los grupos extremistas actuarían con total impunidad, difundiendo en Internet vídeos de sus actos violentos, lo que daña la reputación laica y democrática de la India.
El BCP ha pedido la intervención de Mohan Bhagwat, líder del Sangh Parivar, citando sus recientes discursos en Nueva York y Londres centrados en la armonía, y solicitándole que haga uso de su autoridad moral para detener los ataques. En una carta del 17 de septiembre dirigida al primer ministro de Bengala, el BCP ya había expresado su preocupación por la seguridad de los lugares de culto. La carta recuerda que en Bengala viven más de 1,3 millones de cristianos, una comunidad comprometida desde hace siglos con la educación, la sanidad y la asistencia social, pero que hoy se enfrenta a narrativas falsas, propaganda, violencia y acoso.
En los últimos tres meses, el BCP afirma haber documentado 26 casos de persecución y presentado 11 denuncias formales, aunque en la mayoría de los casos sin que se les haya dado curso. Por ello, solicita investigaciones transparentes para identificar a los culpables y una protección policial adecuada para las iglesias, las salas de oración y las instituciones cristianas vulnerables en todos los distritos.


















