Daca (AsiaNews) - El 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María, se celebra en la Iglesia católica india el Día de la Niña. Una ocasión para poner de relieve la dignidad, la libertad y los derechos que con demasiada frecuencia se pisotean. La archidiócesis de Bombay, por ejemplo, ha descrito esta jornada como una oportunidad para reforzar una «cultura de la seguridad» en defensa de los menores y los adultos en situación de vulnerabilidad.
Un mensaje actual y urgente
Según un artículo publicado por The Assam Tribune, la policía de Arunachal Pradesh ha localizado o rescatado a 38 personas —34 niñas y cuatro adultos— en el marco de una investigación sobre un presunto caso de trata de menores y acogida ilegal. Se ha detenido a cuatro presuntos intermediarios, el último de los cuales ha sido identificado como Rupali Padung. La policía está investigando el transporte y la colocación de las víctimas, las transacciones financieras y las pruebas electrónicas.
Las niñas han sido localizadas en diversas localidades de Arunachal Pradesh, entre ellas Aalo, Mechuka, Pasighat, Naharlagun, Itanagar y Longding, así como en la vecina Assam. La investigación se lleva a cabo en colaboración con el Comité de Bienestar Infantil y la Unidad Distrital de Protección de la Infancia, que están proporcionando asistencia, asesoramiento y apoyo para la rehabilitación. La policía no ha revelado la identidad de las menores, para proteger su seguridad.
Los informes sobre la investigación en Arunachal indican que la policía está examinando precisamente estos aspectos, incluido el papel de los padres y tutores, así como las circunstancias en las que las menores habrían sido confiadas a otras personas.
Más allá de las cifras: un fenómeno estructural y arraigado
Desde hace décadas, las instituciones cristianas de la India están presentes en lugares donde los servicios públicos son limitados —a través de colegios, albergues, hospitales, centros de asistencia social, grupos de mujeres, redes parroquiales y congregaciones religiosas—. Esta presencia conlleva una responsabilidad: garantizar que los niños y niñas confiados a las instituciones eclesiásticas no solo reciban una educación, sino que también estén realmente protegidos.
El Consejo Nacional de Iglesias de la India (NCCI) ha subrayado la necesidad de espacios «inclusivos, equitativos y seguros» para las niñas, las jóvenes y las mujeres, poniendo de relieve cuestiones como la desigualdad de género, los matrimonios precoces, la trata de personas y la falta de garantía de los derechos humanos.
Las 34 niñas rescatadas en Arunachal Pradesh no son solo una cifra en una investigación policial. La ONU ha subrayado en repetidas ocasiones que toda niña merece igualdad, oportunidades y dignidad. Además, ha advertido de que las mujeres y las niñas siguen viéndose afectadas de manera desproporcionada por la trata y por numerosas formas de violencia.
«Mayor concienciación contra la trata»
El Dr. Pascoal Carvalho, del Comité Diocesano para la Vida Humana de Bombay y antiguo miembro de la Pontificia Academia para la Vida, declara a AsiaNews: «El rescate de 34 niñas es una advertencia profundamente inquietante que nos recuerda que los niños siguen siendo unas de las víctimas más vulnerables de la explotación. La trata de personas no es solo un acto delictivo; es una grave violación de la dignidad humana porque trata a una persona, especialmente a una niña, como una mercancía. Cada niño posee una dignidad intrínseca y un derecho inviolable a la vida, a la protección, a la educación, a una familia y a un futuro seguro».
Añade que, con motivo del Día de la Niña, la Iglesia y la sociedad deben ir más allá de la mera celebración y asumir un compromiso más profundo en materia de protección y prevención. Para que una niña nunca sea considerada una carga, una fuente de mano de obra barata o alguien cuyo futuro pueda ser intercambiado por un beneficio económico. «Es una persona dotada de una dignidad otorgada por Dios, de una voz y de un futuro», afirma Carvalho.
«Necesitamos una mayor concienciación entre los padres y las comunidades, vigilancia frente a las redes de trata, mecanismos de protección eficaces y una reinserción compasiva para los niños que ya han sufrido explotación», añade. El rescate es solo el principio. Para el Dr. Carvalho, la justicia debe ir acompañada de «sanación, educación, rehabilitación y restablecimiento de la dignidad».
«Nuestro éxito no debería medirse únicamente por el número de niños que salvamos, sino por nuestra capacidad de crear una sociedad en la que los niños no puedan ser víctimas de la trata». Defender la vida humana significa defender al niño en cualquier circunstancia. «Proteger a las niñas no es solo una responsabilidad social; es una profunda expresión de nuestro respeto por la vida humana, la dignidad humana y el futuro de nuestra sociedad», concluye.


















