Gandhinagar (AsiaNews) - ¿Tienen las personas u organizaciones vinculadas a movimientos políticos o religiosos la autoridad para intimidar o castigar a otros ciudadanos al margen de la ley? La cuestión se ha planteado a raíz de un episodio ocurrido en la redacción de un telediario de Gujarat, donde un líder del Bajrang Dal —una organización hindú de carácter nacionalista— entregó en directo unos trishul (tridente sagrado asociado a la deidad Shiva) a dos periodistas, con los que estas simularon el gesto de degollar a una persona.
El suceso tuvo lugar en Pradesh 24 Gujarati, un canal de televisión de noticias. El líder nacionalista en cuestión es Jwalit Mehta, vicepresidente del Bajrang Dal para Gujarat. Según informa Newslaundry, el canal de noticias afirmó que los tridentes se habrían donado como «gesto simbólico de apoyo» después de que una de sus jóvenes presentadoras, Piya Gadhvi, hubiera recibido amenazas de seguidores del polémico gurú Sant Rampal, condenado por asesinato. Las amenazas no han sido verificadas por fuentes independientes.
No obstante, el episodio plantea una cuestión más amplia sobre la normalización de la movilización religiosa y política en ámbitos que deberían regirse por normas profesionales y constitucionales. Un trishul es un símbolo religioso hindú y su posesión o exhibición no constituyen en sí mismas una violación de los derechos humanos. La preocupación surge del contexto en el que se utilizan dichos símbolos, especialmente cuando la movilización religiosa va acompañada de imágenes que sugieren violencia y amenaza.
El canal ha rechazado las interpretaciones según las cuales el gesto estuviera dirigido a personas musulmanas o cristianas, afirmando que se dirigía exclusivamente a los seguidores de Sant Rampal. No obstante, las imágenes han suscitado preocupación porque el «trishul diksha» —ceremonia de iniciación con reparto de tridentes— tiene una larga historia en el marco de las movilizaciones de organizaciones como Bajrang Dal y Vishwa Hindu Parishad. Newslaundry señala que este tipo de programas cobraron especial relevancia durante el periodo relacionado con el movimiento de Ayodhya y los actos de violencia interconfesional de principios de los años noventa.
El contexto de Gujarat —el estado más occidental de la India— debe entenderse a la luz de la larga historia de movilización religiosa del estado. Bajrang Dal y Vishwa Hindu Parishad son organizaciones destacadas en las campañas de promoción del nacionalismo hindú relacionadas con la identidad hindú, la conversión religiosa y las actividades de las comunidades cristianas.
En agosto de 2026, un acto público de lectura de libros en Ahmedabad habría sido interrumpido por miembros del Bajrang Dal y del VHP. Según se informó, los participantes fueron amenazados y, durante el enfrentamiento, se rompieron algunos ejemplares de «Yo soy Malala» —la autobiografía de la premio Nobel Malala Yousafzai— y del «Diario de Ana Frank» —escrito por la joven escritora judía, símbolo del Holocausto—.
La cuestión más importante no es, por tanto, si el trishul es en sí mismo un símbolo religioso hindú —claramente lo es—. Cabe preguntarse qué ocurre cuando dicho símbolo, asociado a la movilización religiosa organizada, se pone en manos de periodistas, acompañado de un gesto claramente violento. La cadena sostiene que el simbolismo tenía un carácter protector, más que amenazante. Esa explicación debería recogerse. Pero la imagen en sí misma merece un análisis en profundidad, sobre todo en un país en el que las minorías religiosas reciben y han recibido amenazas a causa de acusaciones de conversión.


















