Dibrugarh, Assam (AsiaNews) - El estado de Assam, en el noreste de la India, ha sido golpeado en estos días por una de las peores inundaciones de los últimos años. Días de incesantes lluvias monzónicas devastaron los distritos de Charaideo, Sivasagar y Jorhat, en el Alto Assam. Entre el 19 y el 24 de julio se desbordaron los ríos Dikhow, Disang y Dhansiri, anegaron cientos de aldeas y destruyeron viviendas, cultivos, carreteras e infraestructuras públicas. Miles de familias se vieron obligadas a abandonar sus hogares y refugiarse junto a los terraplenes de contención de los ríos o en refugios improvisados. Aunque las aguas ya han retrocedido, la crisis humanitaria continúa: muchas personas siguen sin vivienda y carecen de los medios necesarios para reconstruir sus vidas.
La diócesis de Dibrugarh respondió con rapidez a la emergencia, movilizando parroquias, sacerdotes, religiosos, voluntarios y benefactores para ayudar a las poblaciones afectadas. Inspirada en los valores evangélicos de la solidaridad y la compasión, organizó en un primer momento la distribución de ayuda en las aldeas de Kona, Lakwa y Nahorhabi, en el distrito de Charaideo, proporcionando artículos de primera necesidad a las familias que habían perdido prácticamente todo.
Posteriormente se puso en marcha una segunda fase de intervención, que llegó a 106 familias en las aldeas de Bihubor, Chutia Basti y Nepali Gaon. La ayuda incluía arroz, lentejas, aceite de mostaza, sal, patatas y mosquiteros. La parroquia de Rajabari complementó la distribución con leche, galletas, compresas higiénicas, soja, productos de higiene personal, artículos de limpieza y agua potable.
La diócesis expresó su profundo agradecimiento a los sacerdotes, religiosos, benefactores y voluntarios que hicieron posible la ayuda, así como al equipo operativo coordinado por la curia diocesana. En respuesta al llamamiento del obispo, numerosas parroquias y comisiones diocesanas —entre ellas la Comisión Diocesana de la Mujer, la Comisión de la Juventud y las parroquias de Doomdooma, Duliajan, Nilmoni y Rajabari— participaron activamente en las tareas de socorro, distribuyendo alimentos, agua, ropa y productos de higiene sin distinción de casta, religión o condición social.
Concluida la fase de emergencia, la prioridad es ahora la rehabilitación de las comunidades afectadas. Muchas familias que regresaron encontraron sus viviendas destruidas o gravemente dañadas; perdieron utensilios domésticos, reservas de alimentos, material escolar y ganado, mientras que las tierras de cultivo siguen cubiertas de barro y escombros. Si no reciben una ayuda concreta, miles de personas corren el riesgo de quedar atrapadas en una situación de pobreza y precariedad.
La diócesis de Dibrugarh ha puesto en marcha una nueva fase, centrada en la reconstrucción de las viviendas, la restauración de las condiciones de vida y la recuperación de los medios de subsistencia. Se necesitan materiales de construcción como chapas para techos, bambú, madera, cemento, lonas, puertas, ventanas y herramientas. También hacen falta utensilios de cocina, camas, mantas, recipientes para almacenar agua, ropa, lámparas solares, filtros y productos de higiene. Asimismo, es fundamental apoyar la reactivación económica mediante semillas, herramientas agrícolas, fertilizantes, ganado y pequeñas ayudas para las actividades productivas, además de proporcionar a los niños mochilas, libros, cuadernos, uniformes y material escolar.
La diócesis ha pedido a organizaciones benéficas, instituciones, empresas y donantes que apoyen esta etapa decisiva de la reconstrucción. El objetivo no es solo reconstruir viviendas y proporcionar bienes esenciales, sino devolver a las familias la esperanza, la dignidad y la posibilidad de mirar al futuro con confianza. "Juntos —escribe el obispo Mons. Albert Hemron— seamos instrumentos de la compasión de Dios, ayudando a nuestros hermanos y hermanas a reconstruir sus hogares, recuperar sus medios de subsistencia y mirar al futuro con renovada esperanza. 'Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo' (Gálatas 6,2)".


















