Katmandú (AsiaNews/Agencias) - Una devastadora avalancha de lodo y agua ha causado numerosas víctimas y desaparecidos en el Tíbet y a lo largo de la frontera entre China y Nepal. Las imágenes de las cámaras de vigilancia muestran edificios del paso fronterizo del condado de Gyirong completamente sumergidos por la oleada.
El balance provisional habla de 95 fallecidos confirmados, pero hay cientos de personas, entre ellas turistas extranjeros (indios, italianos, británicos, estadounidenses y malayos), que siguen desaparecidas a lo largo de la frontera entre Nepal y el Tíbet. Las operaciones de rescate se ven complicadas por las condiciones del terreno y por la rapidez con la que el agua y el lodo han arrasado las zonas fronterizas.
También los medios de comunicación estatales chinos informan de «graves pérdidas humanas» en el Tíbet, región administrada por China. No obstante, la información disponible desde el lado tibetano sigue siendo limitada. Las imágenes difundidas por la televisión estatal china CCTV muestran una gigantesca masa de agua y barro que se abate sobre los edificios de un paso fronterizo. Otras imágenes procedentes de Nepal documentan momentos de gran pánico, con personas que intentan desesperadamente alejarse mientras avanza la oleada de la crecida.
El suceso ha afectado a una zona montañosa y especialmente vulnerable a las precipitaciones intensas y a los deslizamientos de tierra. Las autoridades siguen tratando de determinar la cadena de acontecimientos, pero una posible causa es un terremoto de magnitud 4,4 que sacudió a unos 77 km al noroeste de Kodari, en Nepal, en las primeras horas de esta mañana. Se sospecha que este terremoto desencadenó una avalancha de hielo y rocas en el río Lhende Khola, en Nepal, lo que provocó las inundaciones.
En Nepal, los distritos de Rasuwa y Nuwakot, atravesados por el río Bhotekoshi, se encuentran entre los más afectados. Se han destruido puentes, carreteras, centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras esenciales para el comercio con China.
La tragedia ha afectado a una zona frecuentada por miles de turistas y peregrinos nepalíes que se dirigían al Kailash-Mansarovar, una zona de peregrinación de alta montaña situada a 4.600 metros entre el monte Kailash y el lago Manasarovar, venerada por hindúes, budistas, jainistas y seguidores de la tradición Bon en la Región Autónoma del Tíbet. Las autoridades están llevando a cabo una carrera contrarreloj para localizar a los desaparecidos mientras cae la noche.
La catástrofe supone el peor desastre natural en Nepal desde el terremoto de 2015, que causó casi 9.000 víctimas. Ya el año pasado, una crecida repentina en la misma zona provocó 18 muertos y daños considerables.
Es difícil evaluar el alcance de la tragedia en el Tíbet debido al estricto control que ejercen las autoridades chinas sobre los medios de comunicación, especialmente intenso en la región. Sin embargo, la intervención directa del presidente Xi Jinping, que ha ordenado a los equipos de rescate que hagan todo lo posible por encontrar a los desaparecidos, pone de manifiesto la gravedad de la situación.
El paso fronterizo de Gyirong es uno de los principales puntos de paso entre China y Nepal, utilizado cada año por miles de turistas y fundamental para el comercio entre ambos países. En la zona viven unas 4.000 personas y hay varios proyectos de construcción chinos en marcha. Las autoridades han movilizado a cientos de rescatistas, con el apoyo de drones, escáneres láser, detectores de vida y otros equipos especializados. Sin embargo, las carreteras, las comunicaciones y la red eléctrica siguen gravemente dañadas, lo que complica las operaciones.


















