Mumbai (AsiaNews) - El director del prestigioso Indian Institute of Technology de Bombay, prof. Shireesh B. Kedare, presentó su renuncia después de tres días de protestas estudiantiles por el suicidio del estudiante dalit Sahil Ravindra Wakode, de 19 años. La decisión se debió a las acusaciones de acoso relacionado con el sistema de castas y a los crecientes reclamos de responsabilidad institucional. El anuncio llegó cuando la administración aceptó 18 demandas presentadas por los estudiantes que participaban en las protestas.
Tras el suicidio del joven, se intensificaron las protestas en el Indian Institute of Technology, universidad pública fundada en 1958, para exigir que se esclarezcan los hechos, se lleve a cabo una investigación independiente y se garantice una mayor protección a los estudiantes sometidos a presiones académicas y sociales.
Las circunstancias de la muerte
Wakode, estudiante de segundo año de Ingeniería, oriundo del distrito de Yavatmal, en Maharashtra, fue encontrado muerto en su habitación de la residencia el 18 de septiembre de 2026, pocas horas después de que fuera detenido y suspendido durante un examen de mitad de semestre, acusado de haber utilizado un teléfono celular.
El IIT de Mumbai declaró que no se había iniciado ningún procedimiento disciplinario en su contra y que había recibido seguimiento por parte de los docentes correspondientes y del jefe del departamento. La institución también afirmó que se le había asegurado que el incidente no afectaría negativamente su trayectoria académica.
Sin embargo, su familia hizo saber que Wakode era víctima de acoso y presiones relacionadas con su casta. Tras una denuncia presentada por su padre, la policía de Mumbai inició una investigación que incluye acusaciones de instigación al suicidio y la aplicación de las disposiciones de la ley sobre castas y tribus registradas. Las acusaciones aún se encuentran bajo investigación.
Piden protección para los grupos marginados
La muerte del joven estudiante dalit desencadenó manifestaciones en el campus del IIT. Los estudiantes reclamaron que se adoptaran medidas contra el docente que supervisaba el examen, que se realizara una investigación independiente y que renunciara el director de la institución, Shireesh Kedare.
El IIT sostiene que Wakode fue sorprendido utilizando un teléfono y cargando el texto del examen en ChatGPT, pero que no se había iniciado ningún procedimiento disciplinario y que se le había ofrecido una entrevista de orientación, asegurándole que el incidente no comprometería su trayectoria académica.
La renuncia del director marca un hito significativo en la respuesta de la institución a la muerte de Sahil Ravindra Wakode. De por sí, no implica una responsabilidad personal por la muerte de Wakode ni resuelve las acusaciones de acoso relacionado con la casta, que ahora son objeto de investigación. Sin embargo, se inscribe en una demanda más amplia de los estudiantes que reclaman transparencia, rendición de cuentas y una mayor protección para quienes pertenecen a grupos marginados..
Los activistas han visibilizado las protestas a través de las redes sociales, enmarcando la tragedia en un debate más amplio sobre cómo reaccionan las principales instituciones educativas indias cuando estudiantes de comunidades históricamente marginadas atraviesan situaciones de sufrimiento o denuncian discriminación. El debate se ha extendido mucho más allá del campus del IIT de Mumbai.
No es un caso aislado
La tragedia y las protestas posteriores se inscriben en un contexto de creciente preocupación por los suicidios de estudiantes en los principales institutos tecnológicos de la India. En agosto también estallaron protestas en el IIT de Delhi tras la muerte de un estudiante de una maestría en Ciencias. También en ese caso, los estudiantes plantearon cuestiones relacionadas con el apoyo institucional, los servicios de salud mental y la rendición de cuentas.
Para el IIT de Mumbai, el desafío inmediato consiste en esclarecer los hechos relacionados con la muerte de Wakode y, al mismo tiempo, responder a las preocupaciones planteadas por su familia y sus compañeros. La familia y los estudiantes que protestan han presentado una versión diferente de las circunstancias del examen. La investigación policial y las investigaciones independientes serán fundamentales para establecer qué ocurrió realmente y si en este caso pueden comprobarse las acusaciones de acoso por motivos de casta o de otras formas de presión institucional.


















