Colombo (AsiaNews). Sacerdotes, religiosas y otros representantes de la Iglesia católica de Jaffna se manifestaron para pedir justicia y verdad y reclamar una investigación internacional sobre la gigantesca fosa común de Chemmani, la mayor descubierta en Sri Lanka, que contiene víctimas de la guerra librada en el norte del país entre el ejército y los rebeldes de los Tigres Tamiles. La multitudinaria protesta, de carácter pacífico, se llevó a cabo el pasado 30 de julio y fue organizada por la Comisión de Justicia y Paz de la diócesis de Jaffna. Al mismo tiempo, tuvo lugar una manifestación similar en Colombo, organizada por sacerdotes y representantes de la sociedad civil, para reclamar que el gobierno adopte medidas concretas y lleve a cabo una investigación rigurosa, con el apoyo de organismos internacionales, sobre las fosas comunes de Chemmani y Matale.
Alrededor de un centenar de personas participaron en la marcha, encabezada por el padre Anthonipillai Augustine, presidente de la Comisión de Justicia y Paz, que comenzó frente a la estatua de San Judas Tadeo, en Ariyalai. La manifestación continuó en forma de procesión hasta el cruce de Chemmani, donde se encuentra la fosa común, cerca de la carretera principal.
Los manifestantes portaban pancartas en tamil e inglés con sus principales reivindicaciones. Algunas de las consignas más populares eran: "La responsabilidad conduce a la reconciliación", "Justicia para Chemmani es justicia para la humanidad", "La verdad no se puede enterrar", "Los muertos merecen dignidad; los vivos merecen la verdad", "Que la verdad salga a la luz" y "¡ONU: protege la verdad! ¡Protege a los testigos!". Al finalizar la marcha silenciosa, los organizadores entregaron a los medios —después de que dos sacerdotes la leyeran en tamil e inglés— una carta con un llamamiento urgente redactada por la Comisión de Justicia y Paz de la diócesis de Jaffna y dirigida al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.
El documento recoge la información más reciente, según la cual hasta el 21 de julio se habían recuperado en el lugar 454 restos humanos, entre ellos los de niños y recién nacidos. Asimismo, reclama una investigación internacional independiente para esclarecer la verdad y garantizar que los responsables rindan cuentas por sus actos. El documento, que fue leído por el P. Anthonipillai Augustine, presidente de la Comisión de Justicia y Paz, pide que la exhumación, la identificación y la conservación de los restos humanos se realicen de conformidad con el Protocolo de Minnesota y otras normas internacionales. También pide que se lleven a cabo análisis independientes de ADN, la participación efectiva de las familias y la protección de los testigos y los defensores de los derechos humanos. Exhorta asimismo a los organismos de las Naciones Unidas competentes a seguir supervisando las excavaciones en Chemmani y a proteger a los testigos, especialmente en la región de Jaffna. En la manifestación participaron más de un centenar de personas, entre ellas el P. Jebaratnam, vicario general de la diócesis; el padre Paul Jeyantham Pacheck, miembros del clero, religiosos y religiosas.
Paralelamente a la marcha de Jaffna, se llevó a cabo en la capital otra manifestación con los mismos objetivos y las mismas demandas, organizada por People's Power for Justice, a la que asistieron miembros del clero y representantes de organizaciones de la sociedad civil de Colombo. "El gobierno —explicó uno de los sacerdotes— recibió ayuda de Estados Unidos y de Gran Bretaña para poner fin a la guerra en 2009. La Unión Europea, que también contribuyó a ese proceso, ahora viene a Chemmani y nos dice que se debe hacer justicia. La Unión Europea no necesita venir ahora a Sri Lanka para salvarnos". Debemos tener claro, continúa, que la justicia corre el riesgo de sufrir retrasos debido a los "esqueletos en el armario" de algunas personas involucradas. "Por eso —concluye— le decimos al gobierno del NPP (Poder Nacional del Pueblo) que no se pueden encubrir los crímenes cometidos por el gobierno, sea del signo que sea".
Dirigiéndose a los medios que cubrían la manifestación, el P. Jeevantha Peiris, conocido activista de derechos humanos, declaró: "En la fosa común de Matale se encontraron alrededor de 154 restos óseos, pero todavía no se ha hecho justicia para estas personas. En Chemmani se recuperaron cerca de 480 esqueletos completos, lo que la convierte en la mayor fosa común de Sri Lanka. Por eso no se puede cerrar esta fosa, la más grande del país, llena de cuerpos de personas cuya identidad todavía se desconoce", ni se puede permitir que lo ocurrido quede sepultado en el olvido. Debemos descubrir qué les sucedió a esas personas mediante una investigación exhaustiva realizada bajo la supervisión de la comunidad internacional". Por último, el P. Peiris insistió en la urgencia de garantizar justicia para las víctimas y sus familias: "Nosotros, los habitantes del sur y del norte, no nos rendiremos; solo queremos que nuestra voz sea escuchada".
La fosa común que se encuentra cerca del cementerio de Chemmani Sitthupattu, en Jaffna, fue descubierta en 1998, como resultado de la declaración de un oficial del ejército durante el juicio por la violación en grupo y el asesinato de varias estudiantes. Las excavaciones comenzaron en 1999 y ya en la primera fase se recuperaron los restos de 15 personas. Desde entonces se han realizado seis campañas de excavación y se han recuperado los restos de 480 personas, entre ellas varias identificadas oficialmente como niños y escolares. Esta es la mayor fosa común descubierta hasta la fecha en Sri Lanka. Los 429 esqueletos hallados en ese lugar habían sido enterrados en posición sentada.


















