El mundo ruso

Cada sábado, el análisis de Stefano Caprio sobre lo que se mueve en Moscú, con especial atención a las repercusiones que la larga y sangrienta guerra en Ucrania está teniendo en la sociedad, la cultura y la religiosidad rusa

  • Un cardenal en Moscú, el poder de los sin poder

    El concepto fundamental en el que insistió Zuppi al explicar su misión a los fieles en la catedral de la capital rusa es que “la unidad no se consigue con el poder, sino con el servicio”. Haciéndose eco de lo que decía Havel, mostró la verdad de una Iglesia sin poder, que no tiene armas, intenciones ni proyectos para resolver conflictos y derrocar regímenes.

  • La marcha interrumpida del cocinero de Putin

    Si se toman en cuenta los hechos de 1917 para comprender lo que ha ocurrido en las últimas horas en Moscú, resulta evidente que Putin no es Lenin ni Prigozhin es Kornilov. Pero la yuxtaposición sugiere el comienzo de una nueva etapa, si es que no toda una revolución, en la Rusia en guerra contra el mundo.

  • La herejía pacifista de la ortodoxia rusa

    Llama la atención, en las acusaciones que hoy hace el patriarca a los sacerdotes pacifistas, la referencia explícita a la "herejía tolstoiana". El padre Viktor Burdin ha sido castigado con la excomunión, que según Kirill debería tener "valor universal", pero él responde con la pregunta "¿quién puede impedirme que sirva a Dios?", la misma que también repite a menudo en sus homilías otro sacerdote ortodoxo de Moscú, el italiano Giovanni Guaita.

  • La reconquista ucraniana de las tierras ocupadas

    El verdadero resultado de la contraofensiva de Kiev, más que por las victorias militares se medirá por los efectos psicológicos de la información sobre las numerosas audiencias involucradas: sus propios ciudadanos, la opinión pública occidental y los mismos rusos. Mientras, casi como una contracara de Zelenski, crece el aura del jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, el general Valerij Zaluzhny.

  • Las fuerzas alternativas de Rusia

    No hay sólo guerreros exaltados, jerarcas religiosos autocéfalos y cismáticos y huestes de diversanty saboteadores que lanzan drones explosivos. Hay hombres y mujeres, familias y niños, creyentes y no creyentes a los que no les interesa establecer las fronteras de las naciones y los pueblos, sino vivir en paz en su propia tierra, con su propia fe.

  • La post-Rusia devastada por la guerra

    Prigozhin ha abandonado Bajmut, reducido a un montón de escombros, y concedió una ráfaga de entrevistas que más parecen un reconocimiento de la derrota que una proclamación de la victoria. Si Ucrania tiene un futuro claro como miembro de la comunidad occidental y europea, si Asia Central discute ahora todos sus asuntos con la gran potencia de Beijing, Moscú intentará no resignarse a su propia insignificancia.

  • La invasión rusa de la Trinidad de Rublev

    Para reforzar el espíritu del patriotismo ortodoxo Putin de lado todas las vacilaciones y decidió restituir de manera definitiva el famoso ícono a la Iglesia de Kirill. No importa si la exposición en el monasterio de la Santísima Trinidad podría reducirlo a polvo. Pero la idea de usar un ícono para justificar la santidad del poder absoluto no es nueva.

  • La guerra rusa contra el terrorismo

    Cuando un contenido cualquiera de la web se considera una amenaza, ya no importa cuán real sea ese riesgo ni cuán efectivas sean las medidas para contenerlo, lo importante es dar la impresión de que “todo está bajo control", de que "no se nos escapa nada” de las malas intenciones de la gente.

  • Putin, la debilidad del hombre fuerte

    Los drones sobre el Kremlin empañan los fuegos artificiales ya preparados para iluminar el cielo de Moscú y otras pocas ciudades, dado que el desfile del 9 de mayo ha sido cancelado en casi todas partes por temor a que se produzcan incidentes. Pero más que sus adversarios externos e internos, lo que preocupa a Putin son sus partidarios, cada vez más activos y descarados, empezando por el "cocinero" Prigozhin.

  • El África rusa vista desde Jartum

    Acuerdos para una base en el Mar Rojo, suministro de armas a ambos bandos, negocios del grupo Wagner: en la guerra de Sudán, Moscú consolida su penetración en el continente. Que también tiene el rostro del metropolitano Leonid, el "cocinero de Kirill".

  • La canción de la identidad rusa

    Con trenzas rubias y chaqueta rockera, Shaman representa el rostro extremo y futurista de la identidad rusa, que toma distancia de Occidente aunque lo copia en todos los detalles pero en versión "yo soy ruso". Y en el videoclip con la canción que ahora se ha convertido en el himno nacional de Moscú, muestra la tierra "que nosotros custodiamos" alternando las multitudes que lo vitorean con el abrazo a los campos cubiertos de espigas de trigo.

  • La mesa de Pascua de la Rusia en guerra

    Al igual que en los años 90, la comida se convierte en la dimensión de la identidad perdida y la que hay que volver a encontrar. Los salarios promedio descienden, por lo que el único alimento sigue siendo la "espiritualidad" de los valores morales tradicionales, apoyada en los milagros que invocan los metropolitanos y patriarcas, pero confiada a las manos de cocineros que no tienen ingredientes.

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