El mundo ruso

Cada sábado, el análisis de Stefano Caprio sobre lo que se mueve en Moscú, con especial atención a las repercusiones que la larga y sangrienta guerra en Ucrania está teniendo en la sociedad, la cultura y la religiosidad rusa

  • Putin, la debilidad del hombre fuerte

    Los drones sobre el Kremlin empañan los fuegos artificiales ya preparados para iluminar el cielo de Moscú y otras pocas ciudades, dado que el desfile del 9 de mayo ha sido cancelado en casi todas partes por temor a que se produzcan incidentes. Pero más que sus adversarios externos e internos, lo que preocupa a Putin son sus partidarios, cada vez más activos y descarados, empezando por el "cocinero" Prigozhin.

  • El África rusa vista desde Jartum

    Acuerdos para una base en el Mar Rojo, suministro de armas a ambos bandos, negocios del grupo Wagner: en la guerra de Sudán, Moscú consolida su penetración en el continente. Que también tiene el rostro del metropolitano Leonid, el "cocinero de Kirill".

  • La canción de la identidad rusa

    Con trenzas rubias y chaqueta rockera, Shaman representa el rostro extremo y futurista de la identidad rusa, que toma distancia de Occidente aunque lo copia en todos los detalles pero en versión "yo soy ruso". Y en el videoclip con la canción que ahora se ha convertido en el himno nacional de Moscú, muestra la tierra "que nosotros custodiamos" alternando las multitudes que lo vitorean con el abrazo a los campos cubiertos de espigas de trigo.

  • La mesa de Pascua de la Rusia en guerra

    Al igual que en los años 90, la comida se convierte en la dimensión de la identidad perdida y la que hay que volver a encontrar. Los salarios promedio descienden, por lo que el único alimento sigue siendo la "espiritualidad" de los valores morales tradicionales, apoyada en los milagros que invocan los metropolitanos y patriarcas, pero confiada a las manos de cocineros que no tienen ingredientes.

  • La Semana auténtica de Rusia

    En estas horas en que la Pascua latina y la Semana Santa ortodoxa se entrelazan con la guerra, no podemos sino recordar a los filósofos del "renacimiento de la idea rusa", como Florensky, Berdjaev y Bulgakov, cuando contraponían la falsa verdad ideológica de la intelligentsija a la autenticidad de la Iglesia, que anuncia la redención cristiana.

  • La Lavra de la Discordia

    En Kiev, mientras Onufryj -líder de la jurisdicción ortodoxa aún vinculada al Patriarcado de Moscú- pide al gobierno ucraniano que detenga el desalojo, su antagonista Epifaniy ya ha nombrado a un nuevo superior de la Lavra de las Cuevas. La larga historia de la forja de las muchas almas del cristianismo ruso, que se desarrolló a mediados del siglo XI gracias al liderazgo iluminado del hijo del primer príncipe Vladimir, Jaroslav "el Sabio".

  • La ‘tregua eterna’ de la guerra en Ucrania

    Está claro que la Historia no enseña nada, de lo contrario no habría más guerras desde hace muchos siglos. Mientras nos preguntamos de qué manera lograr un alto el fuego definitivo, una fecha lejana puede servir de inspiración: nos referimos a 1686, cuando se puso fin a la guerra entre el reino del zar de Rusia y el polaco-lituano de Rzeczpospolita.

  • Prigozhin, el 'cocinero' del putinismo extremo

    Durante años negó ser el fundador y comandante del "Grupo Wagner", del que hoy se enorgullece como el "mejor ejército del mundo". Su biografía -desde la cárcel hasta el negocio de la restauración, pasando por los actuales ataques contra el resto de la élite del Kremlin- ​​es una síntesis de la historia tardo y post soviética.

  • Rusia, la patria madrastra

    En una temeraria inversión de frentes, la vanguardia soviética del feminismo mundial se transforma hoy en la celebración de las "madres heroicas", premiadas en el Kremlin por Putin. La verdadera víctima de la guerra es precisamente el mito de la madre, de la mujer rusa que cuida de toda la familia y de todo el pueblo, asumiendo los sufrimientos y las humillaciones, como la Matryona de Solzhenitsyn, el alma de toda la aldea de los perseguidos.

  • Repensar el mundo según el Evangelio

    Todos desean que termine la guerra, pero no puede ser solo una cuestión de rendición o compromiso, identidad y predominio en el campo de batalla. Es una guerra interna, que se desarrolla en las iglesias y en las conciencias, en las universidades y en las escuelas, en las calles y en los hogares de todos los países de Oriente y Occidente.

  • La guerra de Rusia y la distracción como fuga

    Los tonos exagerados y la vacuidad de los contenidos han producido un efecto soporífero y mortal en el alma de los ciudadanos rusos, sumidos en el desaliento por el temor a nuevos reclutamientos obligatorios. Y una discusión surrealista en la web sobre el queso gorgonzola muestra, mejor que cualquier otro ejemplo, el deseo de los rusos de "no involucrarse", de rebelarse contra los sentimientos de culpa y de tomar distancia de la retórica de los "valores tradicionales".

  • La Ortodoxia rusa y la religión militante

    La dimensión propiamente eclesiástica resulta cada vez más secundaria en la glorificación del "Mundo Ruso", que significa "pueblo" e "imperio" más que liturgias y mitras episcopales. Por todas partes hay banderas, camisetas y memes digitales impresos con el lema "¡Somos rusos, Dios está con nosotros!", que el zar Nicolás I enarboló como grito de batalla de Rusia en la Guerra de Crimea a mediados del siglo XIX.

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