Irak. Las PMF proiraníes y sus adversarios chiítas

Tras los ataques aéreos de Estados Unidos y Arabia Saudita, Muqtada al-Sadr exhortó a la Guardia Revolucionaria iraní a no arrastrar al país a un nuevo conflicto y pidió al primer ministro de Bagdad que reafirme el control del Estado. Según datos del gobierno, las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) cuentan actualmente con entre 200.000 y 238.000 milicianos.

Bagdad (AsiaNews) – Los ataques aéreos conjuntos que lanzaron anoche Estados Unidos y Arabia Saudita contra Irak, en respuesta a los ataques de las milicias proiraníes, también están teniendo repercusiones en el delicado equilibrio de poder interno de Bagdad.

El líder chiíta iraquí Muqtada al-Sadr pidió expresamente a la Guardia Revolucionaria iraní y a sus milicias aliadas que pongan fin a los ataques lanzados desde territorio iraquí, advirtiendo que esas acciones corren el riesgo de arrastrar al país a un nuevo conflicto. En un mensaje publicado en X, al-Sadr exhortó al gobierno de Bagdad a reafirmar el control estatal y advirtió que las milicias fuera de control no deben ofrecer a los países del Golfo "un pretexto para atacar nuestra tierra sagrada". Asimismo, llamó a todas las partes a no dejarse involucrar en los "planes del enemigo sionista-estadounidense para empujar a hermanos a enfrentarse y matarse entre sí", reiterando que Irak y su pueblo necesitan paz y abogando por una región libre de bases militares extranjeras y de toda forma de dominación colonial.

Al mismo tiempo que se publicaron las declaraciones, el primer ministro iraquí Ali al-Zaidi convocó una reunión de seguridad urgente tras los ataques, en los que, según fuentes de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) —la milicia atacada—, murieron al menos veinte combatientes. Por su parte, un alto oficial militar iraní desmintió poco después cualquier participación de Teherán en el lanzamiento de proyectiles desde otros países contra objetivos sauditas.

Aunque en el pasado colaboró con Irán, al-Sadr mantiene una posición independiente y antepone los intereses nacionales iraquíes a las dinámicas regionales. En Irak, que sigue marcado por las consecuencias de la invasión estadounidense de 2003 y por las tensiones sectarias, hay numerosas facciones chiítas, no todas alineadas con la política exterior iraní.

Las PMF y las distintas corrientes del chiísmo iraquí

Las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) tienen su origen en la fatwa de la "yihad de suficiencia" promulgada el 13 de junio de 2014 por el gran ayatolá Ali al-Sistani, máxima autoridad religiosa chiíta del país, tras la caída de Mosul y de vastas zonas de Irak en manos del Estado Islámico (ISIS). Ese llamamiento impulsó a decenas de miles de voluntarios chiítas, junto con miembros de otras comunidades religiosas y étnicas, a tomar las armas para frenar el avance yihadista de inspiración sunita.

En 2016, el Parlamento iraquí aprobó la Ley n.º 40 sobre la Comisión de las Fuerzas de Movilización Popular, reconociendo formalmente a las PMF como una fuerza militar oficial bajo el mando general de las Fuerzas Armadas iraquíes. Sin embargo, la Comisión mantuvo una considerable autonomía en las decisiones estratégicas y en la cadena de mando, por lo que, en la práctica, se mantuvo solo parcialmente subordinada al ejército regular.

Según los datos contenidos en la ley de presupuesto iraquí, las PMF cuentan actualmente con entre 200.000 y 238.000 efectivos, organizados en entre 67 y 70 brigadas distribuidas en todo el territorio nacional.

No obstante, las PMF no constituyen una organización homogénea, sino que agrupan a formaciones con diferentes orientaciones políticas y religiosas. La primera y más influyente corriente está formada por grupos afines a Irán y a la doctrina de la wilayat al-faqih (el gobierno del jurisconsulto), que reconocen a la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní como su principal referente. Este bloque controla gran parte de los órganos de decisión de la Comisión e incluye organizaciones como Badr, liderada por Hadi al-Amiri; Asaib Ahl al-Haq, de Qais al-Khazali; Kataib Hezbollah, considerada la formación más poderosa y radical; el Movimiento Nujaba, Kataib Sayyid al-Shuhada y Kataib Imam Ali.

Un segundo grupo reúne a las formaciones leales a Ali al-Sistani, que se consideran la expresión directa de la fatwa de 2014 y niegan cualquier vínculo con Irán. Desde 2020 estas unidades se han distanciado de la estructura de mando de las PMF y operan bajo el mando directo del Ministerio de Defensa. Entre ellas se encuentran la Brigada Ali al-Akbar, la División Abbas, la Brigada Ansar al-Marjaiya y la Brigada Forsan al-Taf.

La tercera corriente está integrada por las fuerzas vinculadas al movimiento sadrista de Muqtada al-Sadr. La formación principal, Saraya al-Salam, que controlaba las brigadas 313 y 314, fue disuelta recientemente y sus miembros están siendo incorporados a las fuerzas de seguridad regulares.

Por último, un cuarto grupo comprende unidades que representan a las minorías iraquíes —sunitas, cristianos, shabak, yazidíes y turcomanos— que colaboran con el gobierno en sus respectivas zonas. Lo integran las fuerzas tribales sunitas, con un número estimado de entre 40.000 y 50.000 combatientes; la Brigada Babilonia (Brigada 50), de la comunidad cristiana; la Brigada 30, integrada por miembros de la comunidad shabak de la Llanura de Nínive; las brigadas turcomanas 52 y 53, y las unidades yazidíes de Lalish y Sinjar.

Actualmente, la Comisión de las PMF está presidida por Falih al-Fayyadh, mientras que el jefe del Estado Mayor es Abdul Aziz al-Mohammedawi, excomandante de Kataib Hezbollah y sucesor de Abu Mahdi al-Muhandis, quien murió en el ataque estadounidense de enero de 2020 junto con el general iraní Qassem Soleimani.

Gracias a un gran número de combatientes entrenados, un considerable arsenal, fuentes de financiación que no dependen exclusivamente del presupuesto estatal y una fuerte influencia tanto en el Parlamento como en el gobierno, las Fuerzas de Movilización Popular se han convertido en uno de los actores más poderosos de la escena política iraquí. A pesar de las presiones de Estados Unidos y de otros países occidentales para que se disuelvan o se integren plenamente en el ejército, las PMF han consolidado su presencia dentro de las instituciones del Estado, hasta convertirse en un elemento indispensable en los principales equilibrios políticos y de seguridad de Irak.


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