Bangkok (AsiaNews) – Mientras la enviada especial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) visita Myanmar para supervisar el acceso de la población civil a la ayuda humanitaria, sobre el terreno la guerra civil sigue afectando a civiles e infraestructuras en varios frentes. En las últimas horas, los enfrentamientos entre el ejército y los grupos armados karen llegaron también a territorio tailandés e hirieron a una mujer en Mae Sot. En Sagaing, en el noroeste del país, las fuerzas de la resistencia afirman haber infligido graves pérdidas a las tropas de la junta, mientras que en el estado occidental de Rakhine la Marina birmana perdió otras tres embarcaciones durante la contraofensiva contra el Ejército de Arakán (AA).
La visita de Maria Theresa Lazaro, ministra de Asuntos Exteriores de Filipinas y enviada especial de la presidencia de la ASEAN para Myanmar, comenzó el 28 de octubre y concluirá mañana, 30 de octubre. La delegación visitó Taunggyi, en el estado de Shan, para observar la distribución de ayuda humanitaria organizada por el Centro de Coordinación de la ASEAN para la Asistencia Humanitaria (AHA Centre), con el apoyo de la Cruz Roja de Myanmar. La misión continuó luego en Naypyidaw, donde Lazaro se reunió con representantes de las autoridades militares.
El objetivo declarado es ampliar el acceso a la ayuda en las zonas afectadas por la guerra. Según Associated Press, la operación debería llegar a más de 11.000 núcleos familiares de los estados de Karen y Shan antes de noviembre. En cambio, no se confirmó una reunión con Aung San Suu Kyi, la exlíder democrática detenida tras el golpe de Estado de febrero de 2021, a quien recientemente se le permitió hablar por teléfono con su hijo Kim Aris por primera vez en cinco años.
La ASEAN intenta mantener abierto el diálogo con Naypyidaw sin renunciar a su plan para poner fin a la violencia, aunque varios países del bloque también actúan de forma independiente. En los últimos meses, el general y presidente Min Aung Hlaing visitó Laos, Camboya, Tailandia y Malasia.
Los combates en la frontera tailandesa hieren a civiles
En las primeras horas de hoy, los enfrentamientos entre el ejército birmano y los grupos armados karen cerca de la aldea de Min La Pan, en el territorio de Myawaddy, provocaron la caída de proyectiles de mortero en el lado tailandés de la frontera, en la provincia de Tak.
Según Khaosod English, una mujer tailandesa de 55 años resultó herida por esquirlas mientras se encontraba en su casa, en Ban Huai Mahawong, en el distrito de Mae Sot. Las explosiones también dañaron algunas viviendas de la zona y obligaron a algunas personas que viven en las orillas del río Moei —que separa ambos países— a buscar refugio en lugares más seguros. Las fuerzas tailandesas respondieron con disparos de advertencia y reforzaron las patrullas a lo largo de la frontera. Los enfrentamientos son consecuencia de la ofensiva del ejército birmano contra las fuerzas de la oposición en la zona de Min La Pan.
En Sagaing, la resistencia frena el avance del ejército
Más al norte, en Sagaing, la junta tiene dificultades para consolidar el control de los territorios recuperados. Según informó The Irrawaddy, medio cercano a la oposición, una ofensiva lanzada a principios de mes en el municipio de Indaw, cerca de la frontera con el estado de Kachin, habría sufrido graves pérdidas tras una serie de emboscadas tendidas por las fuerzas de la resistencia.
El ejército había recuperado el control de la localidad de Indaw y de la carretera entre Mandalay y Myitkyina a finales de abril, pero no logró asegurar toda la zona. El 4 de octubre, unos 700 soldados procedentes de Indaw comenzaron a avanzar hacia el sur, en dirección a Wuntho y Tigyaing. Las tropas se dividieron en dos unidades tácticas, y ambas fueron atacadas por las fuerzas que se oponen al ejército.
Fuentes cercanas a la resistencia informaron de que se habían encontrado más de 50 cadáveres de soldados cerca de varias aldeas y que más de 20 militares se habrían rendido o habrían sido capturados.
Los enfrentamientos continuaron el 25 y el 26 de octubre, acompañados de bombardeos aéreos del ejército. Según una fuente cercana a los grupos armados, los habitantes abandonaron unas 35 aldeas de los municipios de Indaw y Wuntho. En las operaciones participaron algunas unidades de las Fuerzas de Defensa del Pueblo (PDF), vinculadas al Gobierno de Unidad Nacional en el exilio —el ejecutivo que reúne a los diputados del gobierno anterior—, junto con el Ejército para la Independencia de Kachin y otros grupos aliados.
En Rakhine, la Armada pierde más buques
En Rakhine, en la costa occidental, la contraofensiva del ejército contra el Ejército de Arakán no ha conseguido recuperar el control del territorio como se esperaba. El AA anunció que había destruido tres embarcaciones militares en la desembocadura del río Kaladan, con lo que asciende a seis el número de naves de la Armada birmana que fueron neutralizadas en el último mes. Según el portavoz del AA, dos embarcaciones se hundieron y una tercera quedó inutilizada.
Estas operaciones forman parte de la "Operación 4926" que lanzó el ejército hace casi dos meses para frenar el avance del AA y romper el asedio de Sittwe, capital del estado. La isla de Nga Pyi, cerca de la desembocadura del Kaladan, es uno de los puntos estratégicos de los combates, porque controla el acceso fluvial a las zonas bajo control del AA.
El ejército intentó recuperar la isla mediante ataques con embarcaciones militares protegidas por ataques aéreos y bombardeos de artillería. Sin embargo, según The Irrawaddy, hasta el momento las fuerzas gubernamentales no han conseguido conquistarla y habrían sufrido pérdidas importantes. El AA también habría tomado varias posiciones cerca de la base naval de Shwe Mingan y a lo largo de la carretera entre Sittwe y Ponnagyun. La presión militar se extiende también más al sur, al municipio de Kyaukphyu, donde el AA está atacando posiciones del ejército cerca de la base naval de Taung Maw Oo.
Actualmente, el Ejército de Arakán controla 14 de los 17 municipios de Rakhine, así como Paletwa, en el estado de Chin. La junta mantiene su presencia en Sittwe, Kyaukphyu y la isla de Manaung, zonas importantes porque allí se están construyendo proyectos de infraestructura chinos.
El segundo frente de Rakhine
Sin embargo, el grupo armado tiene otro frente en el norte de Rakhine, a lo largo de la frontera con Bangladés. Según una investigación publicada por The Diplomat, el grupo intenta trasladar algunas aldeas fronterizas a zonas del distrito de Maungdaw de más fácil acceso, para proteger a sus habitantes de la violencia del Ejército de Salvación Rohingya de Arakán (ARSA). En estas zonas, donde conviven comunidades budistas de las etnias mro y arakan, y musulmanes rohingya, el AA no ha conseguido consolidar su control como en el resto del estado.
El ARSA es un grupo armado rohingya que se enfrenta al AA y que, según los testimonios recogidos por el medio, habría secuestrado y asesinado a algunos habitantes de comunidades no rohingya. Algunos residentes denunciaron intimidaciones y presiones para colaborar con el grupo. La posibilidad de nuevos ataques preocupa especialmente a cerca de veinte aldeas habitadas sobre todo por población budista.
La junta podría intentar aprovechar las tensiones étnicas y religiosas, como ha hecho hasta ahora, reclutando a miembros de la población rohingya para combatir al Ejército de Arakán, cuyo objetivo es crear un estado para la etnia arakan o rakhine. Algunas familias ya abandonaron sus aldeas de origen y se estima que cerca de un millar de personas procedentes de cuatro localidades se habrían trasladado a otras zonas de Maungdaw, con graves dificultades económicas para quienes vivían de la agricultura itinerante o del pequeño comercio con Bangladés. Mientras tanto, los ataques aéreos del ejército continúan e impiden una reubicación segura.
La multiplicación de los enfrentamientos muestra lo lejos que sigue estando una solución política al conflicto. La misión de Lazaro puede contribuir a mantener abiertos los canales de ayuda, pero, una vez más, no hay señales de una disminución de la violencia.



















