Bangkok (AsiaNews) - El 6 de octubre se cumplió el 50.º aniversario de una de las páginas más oscuras de la Tailandia moderna: la represión de las protestas estudiantiles en la universidad Thammasat de Bangkok, donde decenas de estudiantes fueron brutalmente masacrados, acusados de ser simpatizantes del comunismo y contrarios a la monarquía.
La noche del 5 de octubre de 1976, una turba de nacionalistas sitió el campus de la universidad, donde se habían reunido miles de jóvenes para recordar a dos activistas que habían sido linchados pocas semanas antes. Según los testimonios, algunos disparos efectuados desde el interior de la universidad fueron utilizados como pretexto para desencadenar la violencia, que en realidad fue unilateral y alcanzó niveles de brutalidad nunca vistos, incluso en un país sometido al control de los militares y de grupos que habían utilizado la violencia como herramienta para controlar a las fuerzas democráticas de distintas orientaciones ideológicas.
La policía fronteriza lanzó explosivos contra las puertas principales, mientras agentes de la policía disparaban a través de las rejas del campus. En medio del pánico que se desató, hombres armados, uniformados o vestidos de civil, comenzaron a disparar, golpear, torturar y linchar a los estudiantes. Los detenidos fueron obligados a desnudarse de la cintura para arriba y a tenderse en el suelo para luego ser atados. Muchos de ellos, hombres y mujeres, fueron brutalmente golpeados y varios sufrieron abusos sexuales. Algunos fueron ahorcados en los árboles del cercano parque de Sanam Luang y mutilados. Sus cuerpos, al igual que los de otras personas asesinadas sin piedad, fueron apilados y quemados en público.
Según las cifras oficiales, el número de víctimas mortales osciló entre 45 y 49, pero muchos creen que la verdadera cifra fue al menos el doble. Además de los muertos y heridos, cerca de 3.000 estudiantes fueron arrestados y, en muchos casos, sufrieron golpes o torturas durante su detención. Un número aún mayor de jóvenes pasó a la clandestinidad.
Los acontecimientos del 6 de octubre de 1976 pueden considerarse un punto de inflexión en la historia política de Tailandia. De hecho, pusieron fin al período de apertura democrática de tres años que había seguido a la represión de 1973, una etapa que probablemente había llevado a los jóvenes a creer que podían manifestar abiertamente sus ideas y su disenso, desafiando al establishment, a los nacionalistas y a los militares. Probablemente nunca se conocerá el número exacto de víctimas de lo ocurrido en 1976, pero quizá este aspecto quede en segundo plano frente a la forma en que se llevó a cabo la represión.
Oficialmente, el número de víctimas de la violencia política en la capital tailandesa fue mayor en 1973 (70 muertos), en 1992 (52) y en 2010 (91). Sin embargo, la abundancia de imágenes y la cantidad de testimonios sobre aquella agresión, que en gran medida quedó impune, han convertido el 6 de octubre de 1976 en un acontecimiento que sigue pesando sobre la conciencia del país. Y las consecuencias de aquellos hechos atroces todavía perduran, no solo en la vida de los sobrevivientes, sino también en las instituciones y en las distintas interpretaciones de la historia nacional, que siguen reprimiendo las protestas juveniles.



















