Milán (AsiaNews/Agencias) - Entre las víctimas de la nueva oleada de violentas inundaciones que está azotando el sureste de China se encuentra también un sacerdote católico chino, en lo que supone una nueva catástrofe natural a cientos de kilómetros de distancia del desastre que afectó la semana pasada al Himalaya.
Según ha informado la diócesis de Fuzhou, en la provincia china de Fujian, el padre Wang Gengxian, de 55 años, fue arrastrado por las aguas el 3 de septiembre mientras se desplazaba desde la iglesia de Nanxi hacia la de Nanjiang por motivos pastorales. Durante el trayecto se enfrentó a las aguas de la riada y, en medio de la emergencia, perdió la vida. Su cuerpo fue hallado en la tarde del 4 de septiembre, alrededor de las 17:00. La noticia ha suscitado un profundo duelo en la comunidad católica local: «Pedimos de todo corazón que recen por él, para que el Señor le conceda la vida eterna».
La muerte del padre Wang se produce en el contexto de una situación meteorológica especialmente grave que está afectando a todo el sureste de China. El tifón Saudel ha tocado tierra en China por tercera vez, azotando la costa de Fujian ayer por la mañana, tras haber afectado ya en dos ocasiones a la vecina provincia de Zhejiang. En el condado de Xianyou, la corriente se llevó por delante un edificio de tres plantas.
Ante el riesgo de nuevas precipitaciones intensas y de las consiguientes inundaciones, las autoridades han adoptado numerosas medidas de emergencia. Se han suspendido las clases presenciales en varias ciudades, entre ellas Fuzhou y Quanzhou, mientras que algunas atracciones turísticas han sido cerradas temporalmente. Las conexiones marítimas también han sufrido importantes restricciones. Según ha informado la televisión estatal china CCTV, se han suspendido 24 rutas de transbordadores de pasajeros a lo largo de la costa de Fujian.
La provincia atraviesa un periodo caracterizado por precipitaciones persistentes y especialmente abundantes: se había evacuado a casi 250.000 personas residentes en las zonas consideradas de mayor riesgo. Y este es solo el último de una serie de fenómenos meteorológicos extremos que, en las últimas semanas, han causado víctimas y daños considerables en diversas zonas de China. Especialmente dramático fue el episodio ocurrido el pasado mes de julio en la región meridional de Guangxi, donde al menos 159 personas fallecieron a causa de las devastadoras inundaciones provocadas por el tifón Maysak.


















