Seúl (AsiaNews) - Corea del Sur ha pedido explicaciones y disculpas oficiales en el marco de una inusual disputa diplomática que amenaza con tensar las relaciones entre Corea del Sur y Ucrania. El origen de la controversia, que estalló con toda su intensidad durante el fin de semana y podría tener consecuencias adicionales, fue la decisión de Kiev de hacer público el traslado de dos soldados norcoreanos capturados por el ejército ucraniano. Seúl, de hecho, insiste en el carácter confidencial del traslado, lo que la contraparte niega terminantemente. Los militares habían sido capturados en enero de 2025 mientras combatían junto al ejército ruso —en virtud de un acuerdo de cooperación entre Vladimir Putin y Kim Jong-un— en la región de Kursk y habían solicitado ser trasladados a Corea del Sur.
En las últimas horas se ha intensificado aún más el conflicto entre ambos gobiernos, que ofrecen versiones contrapuestas sobre la existencia de un acuerdo para mantener la operación en reserva.
La tensión ya había aumentado ayer, cuando la Casa Azul, el palacio presidencial de Corea del Sur, solicitó explicaciones oficiales y disculpas a Kiev, cuatro días después del discurso del presidente ucraniano ante las Naciones Unidas. En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, Volodymyr Zelenskyy había dado a conocer inesperadamente el traslado de los prisioneros norcoreanos.
El presidente ucraniano declaró que su país había enviado "recientemente" al Sur a dos prisioneros de guerra norcoreanos, cerca de 20 meses después de su captura en la región rusa de Kursk. Ambos formaban parte de los miles de soldados de Pyongyang desplegados para apoyar a Rusia desde 2024 en el conflicto con Ucrania. Ambos habían expresado su deseo de viajar a Corea del Sur en lugar de ser repatriados al Norte.
Las versiones contrapuestas se conocieron al día siguiente del discurso de Zelenskyy, cuando Lee expresó en las redes sociales su disgusto por la divulgación de la noticia. "No conozco las circunstancias, pero es muy decepcionante", escribió el presidente surcoreano en X (antes Twitter). Añadió que ambos países habían acordado no hacer pública la transferencia, debido a que esto podía tener importantes implicaciones para la diplomacia, la seguridad y la situación en la península de Corea.
Un alto funcionario de la presidencia surcoreana declaró además el 24 de septiembre que Kiev había informado previamente a Seúl sobre la posibilidad de que Zelenskyy mencionara a los prisioneros en su discurso, sin precisar de qué manera lo haría. El desacuerdo se agravó al día siguiente, cuando Dmytro Lytvyn, asesor presidencial, negó que existiera un acuerdo de confidencialidad. Estas declaraciones contradecían directamente la versión de Lee y transformaron la polémica por la divulgación inesperada de la noticia en una disputa más amplia sobre los acuerdos alcanzados por ambos gobiernos durante meses de consultas sobre los prisioneros de guerra.
En respuesta a la negación de la parte ucraniana, Seong Ghi-hong, alto funcionario de la presidencia encargado de las relaciones públicas, calificó de "falsa" la afirmación de Ucrania y sostuvo que esta "socava gravemente la confianza entre los dos gobiernos". "Expresamos nuestro profundo pesar —añadió Seong— por la divulgación unilateral, en violación del acuerdo... Pedimos explicaciones oficiales y disculpas, y estamos evaluando otras medidas necesarias".
Repercusiones con Corea del Norte
La disputa es particularmente delicada para Lee y su gobierno, que han adoptado un enfoque prudente hacia el Norte en un intento de reanudar el diálogo con Pyongyang, congelado desde hace tiempo por el régimen de Kim Jong-un. La decisión de Seúl de mantener en secreto el traslado de los prisioneros de guerra también podría reflejar el temor de que el caso complique los esfuerzos por reactivar el diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte, un proceso que el gobierno de Lee ha intentado favorecer. "Seúl parece haber manejado el caso con cautela, teniendo en cuenta la posibilidad de una reacción negativa de Pyongyang", explicó Shim Sang-min, investigador sénior del Instituto Asan de Estudios Políticos.
La disputa diplomática se ha convertido en motivo de enfrentamiento político: el opositor Partido del Poder Popular (PPP), de orientación conservadora, acusó al gobierno de preocuparse más por la reacción de Pyongyang que por informar a la opinión pública. "¿De verdad tenían tanto miedo de irritar a Kim Jong-un [el líder norcoreano]?", escribió en Facebook Jeong Jeom-sig, principal referente del grupo parlamentario del PPP, cuestionando la decisión del gobierno de mantener en secreto el traslado. El diputado del PPP Ahn Cheol-soo expresó una posición similar: "Si ni siquiera somos capaces de hacer pública por nuestra cuenta la repatriación de prisioneros por temor a la reacción de Corea del Norte, entonces este no es un país".
Lee respondió a estas críticas afirmando que sería irresponsable divulgar un asunto político delicado a costa de la vida de las personas y la seguridad nacional. El Partido Democrático de Corea, actualmente en el gobierno, también defendió la gestión del caso por parte del Ejecutivo, subrayando la necesidad de mantener la confidencialidad para proteger a los dos soldados y exhortando a la oposición a no convertir el caso en un conflicto político.

















