Moscú (AsiaNews) - En los últimos 15 años, Rusia ha concedido casi medio millón de permisos de trabajo a especialistas extranjeros altamente cualificados y solo el año pasado el país incorporó a casi 80.000 de estos trabajadores. Anteriormente, los funcionarios habían afirmado que, "para lograr un fuerte avance en la modernización", Rusia debería atraer entre 40.000 y 60.000 especialistas. Sin embargo, a pesar de estas cifras, los profesionales cualificados no muestran interés en permanecer durante mucho tiempo en el mercado laboral ruso.
En 2024, el presidente ruso Vladimir Putin había ordenado ampliar la expedición de visados electrónicos y adoptar otras medidas para atraer a científicos extranjeros destacados para trabajar en Rusia. Para este año, el gobierno aprobó una cuota de 279.000 permisos para el ingreso de trabajadores extranjeros procedentes de países cuyos ciudadanos necesitan visado, un 19% más que el año anterior. Solo el año pasado se expidieron más de 75.000 permisos de trabajo, un 33% más que el año anterior, según el Ministerio del Interior. Según el instituto de estadística Rosstat, el año pasado trabajaron en Rusia 90.700 ciudadanos extranjeros como especialistas altamente cualificados.
Se considera especialista "altamente cualificado" a quien cuenta con experiencia, conocimientos o logros en un campo específico. Otro de los requisitos para atraer a estos profesionales a Rusia es que perciban un determinado nivel salarial: actualmente, el salario mínimo exigido para los especialistas altamente cualificados es de 750.000 rublos por trimestre, poco más de 7.000 euros. Para investigadores o docentes, el salario mínimo es de 83.500 rublos mensuales. Pero el mercado laboral ruso todavía no atrae a muchos especialistas, e incluso en los años de mejores resultados, como 2025, los permisos concedidos a este tipo de profesionales representaron apenas el 3% del total, señala Julia Florinskaja, investigadora sénior del Instituto de Análisis y Pronósticos Sociales de la Academia Presidencial.
Asia es actualmente la principal fuente de mano de obra cualificada en Rusia. Como observa Florinskaja, "entre todos los países, China ha liderado durante muchos años"; hasta 2016, los ciudadanos chinos llegaron a representar más del 20%. Además de China, las principales fuentes de migrantes altamente cualificados en Rusia son Turkmenistán, India y Turquía. La proporción de especialistas procedentes de Uzbekistán también ha superado ahora el 3%, frente a menos del 1% en 2024. La situación es opuesta en el caso de los trabajadores procedentes de la Unión Europea: mientras que antes de 2014 los especialistas de la UE representaban casi el 30%, en 2025 su proporción había caído al 1,4%.
Los especialistas trabajan principalmente en las dos grandes áreas metropolitanas, Moscú y San Petersburgo, pero esta tendencia también está cambiando gradualmente. La llegada de profesionales al Extremo Oriente ruso ha comenzado a aumentar, especialmente en las regiones de Transbaikalia, Jabárovsk, Chukotka y Amur. Según los expertos, esto se debe precisamente al aumento de la migración de profesionales altamente cualificados procedentes de China. Sin embargo, pese al creciente flujo, es difícil afirmar que el mercado ruso resulte realmente atractivo para ellos. Como señala Florinskaja, en Rusia existe un régimen simplificado de regularización para especialistas, pero estos no suelen aprovecharlo. "La demanda de una plena integración de estos especialistas en Rusia -explica- sigue siendo débil", y son pocos los que quieren permanecer en el país durante mucho tiempo y llevar consigo a sus familias.
Hay otros mercados que también compiten por estos talentos. Un ingeniero indio o chino ya no tiene que elegir entre Rusia y su país de origen, sino entre Rusia, Singapur, Oriente Medio y el Sudeste Asiático. En esta competencia, Rusia parte objetivamente en desventaja: los ingresos en dólares han perdido atractivo tras el desplome del rublo, el idioma es complejo, el clima es riguroso y las infraestructuras para expatriados -comunidades, escuelas internacionales y un entorno anglófono- son prácticamente inexistentes fuera de Moscú y San Petersburgo.
También hay un factor psicológico y de reputación, señalan los expertos: un especialista de alto nivel piensa en su carrera con 10 o 20 años de antelación y se pregunta si haber trabajado en Rusia aportará valor a su currículum en el mercado global o, por el contrario, lo perjudicará. Muchos responden honestamente que irán a Rusia durante dos o tres años para ganar dinero y después regresarán a su país. Hoy son pocos los que desean echar raíces en Rusia.


















