De Kabul a Ginebra. Montañismo para recuperar la libertad

Huyó de Afganistán y llegó a Suiza a finales de 2023. Tras un largo proceso, Farid (nombre ficticio) obtuvo el asilo. Hoy estudia y trabaja como electricista y, en su tiempo libre, escala montañas con otros refugiados gracias a la organización Peaks4All. Mientras tanto, en Mazar-e-Sharif, su madre y sus tres hermanas llevan cinco años viviendo nuevamente bajo el régimen talibán.

por Alessandra De Poli

Ginebra (AsiaNews) - Los fines de semana, siempre que puede, Farid* escala las altas montañas de Suiza. A veces hace una excursión de mountain bike por los senderos de los alrededores de Ginebra; otras veces llega hasta algún refugio o un glaciar acompañado por un guía de montaña que lo lleva, junto con otros refugiados, hasta los 4.000 metros de altura. En invierno también practica escalada en un gimnasio. Son actividades que hace tres años jamás habría imaginado hacer. "En Afganistán tenemos montañas hermosas -cuenta a AsiaNews-, pero muchas veces estaban en zonas de conflicto: había guerra, estaban los talibanes. Iba allí, pero muy pocas veces". En Suiza, en los Alpes, finalmente ha podido disfrutar de algo que la violencia le había negado en su país.

Farid, de 27 años, es originario de Mazar-e-Sharif, en el norte de Afganistán. Abandonó el país en 2018 por razones que describe como "políticas" y que ya lo habían puesto en peligro antes de que los talibanes regresaran al poder en agosto de 2021. Llegó a Turquía con una visa de estudiante, se matriculó en la universidad y permaneció allí cinco años. Luego, a finales de 2023, cuando ya había obtenido su título, las autoridades turcas le pidieron que abandonara el país. Pero regresar a Afganistán no era una opción: "No podía, no quería y no me sentía seguro", dice.

Farid no conserva recuerdos directos del primer período de gobierno de los talibanes, entre 1996 y 2001, porque era demasiado pequeño. Pero le bastaban los relatos de su padre: "Me decía que habían sido tiempos muy difíciles", cuenta. Por eso, cuando los talibanes recuperaron el poder en agosto de 2021 por segunda vez comprendió inmediatamente lo que significaba, aunque se encontraba fuera del país. "Me entristeció mucho. Sabía que volvería a ser catastrófico, sobre todo para mi madre y mis hermanas".

Cuando se vio obligado a marcharse, Farid no sabía exactamente a qué país europeo iría. Eligió Suiza porque allí vivía un tío suyo. Pero la forma más sencilla de llegar era por la ruta de los Balcanes, pasando por Bulgaria, Serbia, Croacia, Italia y finalmente Suiza. "Hice un cálculo de los peligros que tendría que afrontar -explica-. Si regreso a Afganistán, no tengo escapatoria. Si entro en Europa de manera irregular, hay un riesgo, pero al menos también existe la posibilidad de llegar sano y salvo". El viaje a pie duró unas tres o cuatro semanas, poco tiempo en comparación con el de otros refugiados que encontró en el camino y que pueden tardar hasta un año, deteniéndose para trabajar y reunir el dinero necesario para continuar. En el camino, cuenta, a veces ni siquiera se sabe en qué país se está. Y a veces también se encuentran personas que realmente han arriesgado la vida durante el viaje: "Algunos la pierden en el mar, en los bosques". Dice que viajó con un grupo de varias decenas de personas a las que no conocía y que solo estaban unidas por el mismo recorrido.

Al llegar a Suiza a finales de 2023, presentó una solicitud de asilo. Siguió un largo proceso: dos entrevistas, la primera de unas cinco horas y la segunda, en Berna, que duró todo el día, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. En total, cuenta, le hicieron preguntas durante unas 17 o 18 horas, muchas veces volviendo sobre episodios dolorosos que había vivido en Afganistán antes de partir: "No eran preguntas agradables -dice-. Me hacían revivir traumas y malas experiencias. Pero si no hubiera respondido, no habría obtenido el asilo". Durante las pausas de las entrevistas contó con el apoyo de una abogada de Cáritas. "Me animaba, me decía que todo saldría bien. Habría sido mucho más difícil si hubiera estado solo". Después de aproximadamente un año y medio de espera, llegó la decisión: su solicitud había sido aceptada.

Mientras él comenzaba a construir una nueva vida en Suiza, su familia permanecía en Mazar-e-Sharif bajo el régimen talibán. Farid tiene tres hermanas y una madre que es maestra. Sus hermanas estudiaban medicina en la universidad y su madre enseñaba en una escuela para niñas. Desde hace cuatro años ya no pueden hacer nada de eso. "Mis hermanas ya serían médicas si hubieran podido seguir estudiando. Mi madre, que antes daba clases, ahora está desempleada y encerrada en casa. Es horrible". Farid cuenta que pidió a las autoridades suizas que al menos permitieran que fueran sus hermanas, pero recibió una respuesta negativa. Explica que la reunificación familiar solo está contemplada para los solicitantes de asilo menores de edad, no para los adultos, como él. Al mismo tiempo, tampoco quiere que sus hermanas emprendan un viaje irregular hacia Europa, porque sería demasiado peligroso, especialmente "para las mujeres", dice. Con su madre y sus hermanas, asegura, está "constantemente en contacto". Es el único vínculo que todavía lo une a Mazar-e-Sharif, a una vida pasada que para ellas parece estar en suspenso debido a las constantes prohibiciones impuestas a las mujeres.

Durante sus primeros meses en Ginebra, antes de que llegara su permiso de residencia, Farid no sabía francés y no tenía amigos ni trabajo. Recuerda aquel período como una etapa de gran aislamiento. Un amigo le habló de una asociación que organizaba excursiones a la montaña para personas refugiadas y que precisamente aquel fin de semana buscaba a alguien más para participar en sus actividades. Peaks4All nació en Ginebra en 2021, de la mano de Laetitia y Clémence, dos jóvenes apasionadas por el montañismo. Cada año ofrecen la oportunidad de escalar una de las cumbres suizas de más de 4.000 metros, y durante el resto del año organizan salidas mensuales, desde excursiones con guías de montaña profesionales hasta cenas en las que cada participante lleva algo para compartir.

Estas experiencias le devolvieron a Farid la posibilidad de volver a disfrutar de la montaña, algo que la guerra en Afganistán le había impedido. Además, a través de Peaks4All conoció a la mayoría de sus amigos refugiados. Actualmente realiza una formación profesional como electricista, siguiendo el sistema de formación dual característico de Suiza: un día a la semana asiste a clases en una escuela pública y los otros cuatro trabaja en una empresa del sector, donde recibe un salario. Acaba de terminar el primer año de formación y a mediados de agosto comenzará el segundo.

Al recordar los momentos más difíciles, confiesa que muchas veces sintió la tentación de rendirse. "Pero cuando pensaba qué tendría que hacer si renunciaba -volver a Turquía y después a Afganistán- comprendía que no tenía elección. Esos momentos difíciles son también los que hoy me han hecho más fuerte". Y ahora, cuando sube a la montaña, recupera algo que la guerra le había arrebatado en su tierra natal.

*Nombre ficticio para proteger la identidad del protagonista y de su familia, que todavía vive en Afganistán.

Foto: Peaks4All/Instagram


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