Bandarban (AsiaNews) - En Bandarban, un remoto distrito montañoso del sudeste de Bangladés, un brote de sarampión ha vuelto a despertar la preocupación por el acceso a la atención médica. A comienzos de esta semana, estudiantes indígenas, residentes locales y miembros de la comunidad católica formaron una cadena humana para reclamar reformas urgentes del sistema de salud.
Los manifestantes se concentraron frente al Bandarban Press Club y reclamaron medidas contra la mala gestión crónica vinculada a la corrupción, la escasez de personal y las deficiencias de los servicios de salud que dependen del Consejo del Distrito Montañoso de Bandarban, en virtud del Acuerdo sobre los Chittagong Hill Tracts (CHT) de 1997. Para muchas familias que viven en las escarpadas montañas del sudeste de Bangladés, las protestas reflejan el dolor de haber perdido hijos y otros seres queridos simplemente porque llegar a un hospital puede requerir horas de viaje por zonas remotas.
La manifestación fue encabezada por el dirigente estudiantil Sayinang Khumi y contó con la participación de representantes de varios grupos indígenas, entre ellos las comunidades marma, tripura, tanchangya y kheyang. Durante la concentración, los oradores señalaron que entre marzo y julio de este año cerca de 1.400 personas contrajeron sarampión en Bandarban. Según las autoridades sanitarias, en ese período murieron nueve personas en Ruma y otras 13 en Alikadam. Los líderes comunitarios sostuvieron que muchas de esas muertes podrían haberse evitado si la atención médica hubiera estado disponible a tiempo.
"La gente muere porque los servicios de salud no llegan a tiempo", afirmaron varios representantes, al señalar las dificultades geográficas del distrito y la falta de servicios médicos de emergencia en las zonas más aisladas. Los manifestantes también denunciaron problemas recurrentes, como la escasez de sueros antiofídicos para las víctimas de mordeduras de serpiente, la insuficiente atención de urgencia para las mujeres embarazadas y la negligencia del personal sanitario. Ante la creciente desconfianza en los hospitales públicos, muchos habitantes de las aldeas siguen recurriendo a curanderos tradicionales.
En Bandarban viven personas pertenecientes a 14 comunidades étnicas indígenas, muchas de ellas asentadas en zonas montañosas aisladas. Desde hace tiempo, los defensores de derechos humanos denuncian que, aunque el Acuerdo sobre los CHT otorga funciones de supervisión a los Consejos Distritales de las Áreas Montañosas, la atención de la salud y otros servicios esenciales siguen siendo deficientes.
Entre los participantes en la protesta del lunes se encontraba John Tripura, miembro de la comunidad católica, quien expresó su preocupación por las políticas locales. "En los tres distritos montañosos no se han celebrado elecciones en los upazila", denunció durante la concentración, en referencia a una división administrativa de Bangladés. "Si se celebraran elecciones locales, habría una mayor rendición de cuentas por parte de los responsables de los servicios públicos. Sin rendición de cuentas, la corrupción continúa".
"Los niños mueren de sarampión, y es desgarrador", añadió. "Si se han destinado fondos que deberían ser suficientes, la población tiene derecho a saber por qué la atención médica de calidad sigue estando fuera de su alcance".
Los manifestantes presentaron seis demandas, entre ellas que se refuercen los hospitales de distrito, que se garantice la presencia permanente de médicos y enfermeros y que se cuente con reservas suficientes de medicamentos, vacunas, oxígeno, ambulancias y sueros antiofídicos. También reclamaron un mayor control de los centros de salud privados, la incorporación de servicios de resonancia magnética, unidades de cuidados intensivos y unidades coronarias, así como una mayor transparencia en la administración de los servicios de salud.
Mientras tanto, el país atraviesa una grave crisis por el sarampión. Las autoridades sanitarias han reportado cientos de muertes desde que comenzó el brote de este año. Bandarban es uno de los distritos más afectados. A finales de julio, más de 200 niños habían sido hospitalizados en el Hospital Sadar de Bandarban, lo que demuestra la gravedad de la situación.
Las organizaciones religiosas también se han movilizado para ayudar a las familias más vulnerables. Cáritas Bangladés, a través de su oficina de Bandarban, en la región de Chattogram, proporcionó atención médica de emergencia a 23 niños con sarampión. Además, cada familia recibió ayuda económica para contribuir a cubrir el costo del tratamiento.
El personal de Cáritas también ha llevado a cabo campañas de sensibilización en las comunidades locales para alentar a los padres a buscar atención médica lo antes posible y ha trabajado en coordinación con los centros de salud públicos de todo el distrito. Para las familias que deben recorrer largas distancias hasta un hospital y viven con el temor de perder a un hijo, esa ayuda ha significado mucho más que un apoyo material. "Nos devolvió la esperanza", dijeron algunos familiares de niños afectados, según contaron algunos trabajadores de Cáritas que participaron en la intervención.

















