Daca (AsiaNews) - Rajan Hossain partió de Bangladés con la esperanza de que un trabajo en Rusia permitiera a su familia salir de la pobreza. Sin embargo, el joven trabajador migrante terminó en el frente de la guerra en Ucrania. Un ataque con drones le destrozó la pelvis y lo dejó gravemente herido, con dificultades para caminar.
Rajan fue uno de los 30 bangladesíes que habrían sido víctimas de trata y llevados a Rusia con la promesa de empleos bien remunerados en el sector de la construcción. El Batallón de Intervención Especial (SRB) de Bangladés afirma que al menos 20 integrantes del grupo murieron, 17 de ellos en ataques con drones el primer día de su despliegue. "Una parte de mi cuerpo quedó casi completamente paralizada", contó Rajan a los medios bangladesíes cuando regresó a casa.
De los 30 ciudadanos de Bangladés, dos sobrevivientes heridos regresaron a su país, otros dos reciben tratamiento en Moscú y seis siguen en el campo de batalla, según el SRB. El caso pone de manifiesto los riesgos que corren los bangladesíes que buscan oportunidades económicas en el extranjero y terminan siendo víctimas de reclutadores fraudulentos.
Enviados al frente como "señuelo"
Según los investigadores, los 30 hombres viajaron a Rusia el 7 de mayo a través de tres agencias de reclutamiento, después de pagar alrededor de un millón de takas (unos 7.200 euros) cada uno. Sin embargo, en lugar de recibir los empleos prometidos, les confiscaron los pasaportes y los teléfonos celulares y los entregaron al ejército ruso. Tras solo 21 días de entrenamiento militar, los bangladesíes fueron desplegados en distintas zonas del campo de batalla.
"No tenían preparación física, entrenamiento militar ni conocimientos tácticos", declaró Mohammad Asaduzzaman, subdirector general adjunto y comandante del SRB-10, durante una conferencia de prensa en Daca el 14 de octubre. Los investigadores sospechan que los hombres fueron utilizados como "señuelo" para localizar las posiciones enemigas antes de atacarlas con drones.
Rajan resultó gravemente herido en un ataque con drones. Pese a las lesiones, logró arrastrarse casi cuatro kilómetros hasta llegar a un campamento. Finalmente, recibió atención médica y regresó a Bangladés el 23 de agosto con ayuda de la embajada de su país, informaron las autoridades.
Las familias pobres, las primeras víctimas
Para su familia, esta terrible experiencia también supuso una carga económica abrumadora. Como muchos bangladesíes de bajos recursos que buscan trabajo en el extranjero, Rajan había contraído grandes deudas para financiar el viaje. Funcionarios del SRB afirmaron que varias de las víctimas procedían de familias pobres y se habían endeudado para pagar a los reclutadores. Algunas familias recibieron la noticia de la muerte de sus parientes, pero no pudieron recuperar sus cuerpos.
Mientras tanto, la policía arrestó a Mizanur Rahman, identificado por los investigadores como una figura clave en la presunta red de trata de personas, y a Abu Taher Lentu. Las investigaciones sobre otras personas presuntamente implicadas continúan.
El viaje que Rajan había emprendido con la promesa de un futuro mejor lo obligó, en cambio, a regresar a su aldea con muletas, vivo pero con cicatrices físicas y económicas de una guerra en la que, según afirma, nunca tuvo intención de participar.


















