Daca: autobuses solo para mujeres contra el acoso y el hacinamiento

La iniciativa la ha puesto en marcha la Bangladesh Road Transport Corporation. Tanto los vehículos como el servicio están gestionados íntegramente por mujeres. Para las conductoras supone una experiencia personal extraordinaria, pero no faltan los ataques, los insultos y las dudas sobre el número limitado de vehículos disponibles.

por Sumon Corraya

Daca (AsiaNews) - Esta semana, un autobús de color rosa brillante ha recorrido algunas calles de la capital de Bangladés, conducido por Khadija Akhter, de 28 años, y con algo más que simples pasajeros a bordo. De hecho, para muchas mujeres de Daca, el transporte público resulta prácticamente inutilizable desde hace tiempo por motivos de seguridad, debido al hacinamiento y al acoso al que se ven sometidas, preocupaciones que ya forman parte de su día a día. Por ello, el nuevo servicio supone un pequeño, pero no por ello menos significativo, paso adelante hacia una movilidad más segura y una mayor visibilidad y presencia de las mujeres en la vida pública.

La Bangladesh Road Transport Corporation (BRTC) puso en marcha oficialmente el pasado 18 de agosto su nuevo servicio de autobuses reservado a las mujeres, con la puesta en servicio de 10 autobuses en las principales líneas de la capital. También se han introducido otros vehículos con el mismo fin en Chittagong, Bogura y otros distritos. Lo que hace única esta iniciativa es el hecho de que los vehículos están gestionados íntegramente por mujeres. Tanto las conductoras como las revisoras pertenecen al llamado «universo rosa», algo poco habitual en el sector del transporte público de Bangladés.

Para Akhter, este papel marca una trayectoria personal extraordinaria. Antigua ama de casa, en 2021 realizó un curso de conducción y posteriormente se convirtió en instructora. Hoy es una de las primeras conductoras del nuevo servicio. Su éxito, sin embargo, ha tenido un precio: al mostrar algunos mensajes de su móvil, la mujer contó que ha sufrido acoso en línea y comentarios denigrantes desde que su foto apareció en los medios tradicionales y en las redes sociales tras el lanzamiento del servicio. «Esperábamos dificultades —afirmó—. La gente podrá criticarnos, pero nosotras seguiremos con nuestro trabajo».

Varias trabajadoras entrevistadas por AsiaNews en la cochera de la BRTC en Motijheel expresaron preocupaciones similares. Aunque muchas se mostraron entusiasmadas cuando se anunció el proyecto, algunas se han vuelto reacias a hablar de ello en público tras sufrir ataques en Internet y comentarios hostiles. Una conductora, que pidió permanecer en el anonimato, contó que había completado el curso de formación para conductoras en el organismo de transporte hace seis años, antes de trabajar como instructora en Manikganj. «Es bonito atender a las pasajeras», dijo. «Muchas nos dan las gracias al bajar del autobús. Algunas personas dicen cosas negativas, pero yo no les hago caso». En concreto, considera que la iniciativa tiene como objetivo tanto cambiar las actitudes sociales como mejorar el transporte. «Incluso los conductores hombres —subraya— se enfrentan a dificultades en la carretera. ¿Por qué la gente solo debería cuestionar a las mujeres? Queremos demostrar que las mujeres son capaces y pueden desempeñar bien este trabajo».

El lanzamiento de esta iniciativa se produce en un momento en el que Bangladés sigue esforzándose por ampliar la participación de las mujeres en el mercado laboral y en la vida pública. Aunque este país asiático ha logrado avances notables en materia de educación femenina, empleo y liderazgo político, las mujeres siguen encontrando obstáculos importantes en los espacios públicos. Para muchas mujeres que se desplazan diariamente al trabajo, el transporte público sigue siendo uno de ellos. Las mujeres suelen denunciar el hacinamiento, los contactos físicos no deseados e inapropiados y el acoso verbal cuando viajan en los medios de transporte de la capital. En este contexto, muchas han acogido con satisfacción los nuevos vehículos como una respuesta concreta a un problema persistente.

Entre ellas se encuentra la conductora católica Kakoly Gomes, quien ha descrito la iniciativa como un avance positivo para las mujeres que se desplazan diariamente al trabajo. «Viajar en los autobuses públicos puede resultar muy difícil para las mujeres debido a las aglomeraciones», explicó Gomes. «Estos autobuses —añadió— pueden ayudar a las mujeres a viajar con mayor comodidad y dignidad». A este respecto, ella misma sugirió que las futuras mejoras deberían tener en cuenta también las (particulares) condiciones laborales del personal femenino. «Dado el clima tórrido de Bangladés —añadió—, los autobuses con aire acondicionado podrían facilitar a las conductoras, en particular a aquellas que llevan el hiyab [el velo islámico], realizar turnos de trabajo prolongados».

No obstante, la introducción de autobuses reservados exclusivamente para mujeres ha suscitado un intenso debate. Los defensores ven el servicio como una medida inmediata para que los desplazamientos sean más seguros y animar a un mayor número de mujeres a utilizar el transporte público. Los críticos responden, por su parte, que la solución a largo plazo debería ser un sistema de transporte en el que todos los autobuses sean seguros para las mujeres, en lugar de recurrir a servicios separados. Algunos observadores se preguntan además si el número limitado de vehículos será suficiente para satisfacer plenamente las necesidades de transporte de las mujeres.

Los intentos anteriores de introducir servicios de transporte dedicados a las mujeres se han topado con dificultades debido al tamaño insuficiente de la flota y a problemas de gestión. Si las mujeres tuvieran que esperar demasiado tiempo para coger un autobús, advierten los críticos, muchas podrían abandonar el servicio. Al mismo tiempo, los debates en las redes sociales han puesto de manifiesto prejuicios arraigados: algunos comentaristas siguen cuestionando la idoneidad de las mujeres para conducir grandes vehículos públicos, lo que refleja estereotipos de género más amplios que persisten en algunos sectores de la sociedad de Bangladés. Sin embargo, para las mujeres al volante, el debate no se limita al transporte, ya que cada viaje es también una declaración sobre el papel de la mujer en la sociedad. Mientras los autobuses rosas se abren paso por las congestionadas calles de Daca, conductoras como Khadija Akhter esperan acercar un poco más al país a un futuro en el que la presencia de una mujer al volante ya no suscite polémica, sino que simplemente inspire confianza.


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