Kochi (AsiaNews). Tres religiosas católicas de Kerala, que durante años libraron una larga y difícil batalla legal contra el obispo emérito de Jalandhar, Mons. Franco Mulakkal —acusado de agresión sexual y cuya renuncia fue aceptada por el papa Francisco en 2023—, han creado una marca independiente de ropa llamada "Stand by Me". Ante el aislamiento, las religiosas se dedicaron a confeccionar prendas para poder afrontar sus necesidades de subsistencia. "Estamos unidas no solo por un dolor compartido —escriben—, sino también por nuestro firme compromiso de crear un refugio de seguridad y solidaridad. Estamos aquí no solo para apoyarnos entre nosotras, sino para todos los seres humanos que sufren violencia. Estamos construyendo un nuevo camino y estamos decididas a hacernos escuchar y respetar".
Una decisión por necesidad
En la St. Francis Mission Home de Kuravilangad, en el distrito de Kottayam, sor Ranit, sor Alphy y sor Ancitta confeccionan ropa para mujer, carteras y diversas prendas con la marca "Stand by Me – Survivors of Gender-Based Violence" ("Apóyame – Sobrevivientes de la Violencia de Género"). Las religiosas recurrieron a la máquina de coser por pura necesidad. Cuando el escándalo de las agresiones sexuales se hizo público, las responsables de su congregación, las Misioneras de Jesús, fueron reduciendo progresivamente y finalmente suspendieron las ayudas económicas destinadas a la manutención de las religiosas.
En relación con la presión económica que las obligó a iniciar una actividad laboral, la Hna. Ranit contó a medios locales que su situación era realmente desesperada: "Tuvimos que plantearnos cómo íbamos a sobrevivir si no teníamos ni un centavo en el bolsillo. Dos religiosas que habían terminado una maestría en Trabajo Social intentaron conseguir pasantías, pero todas las instituciones las rechazaron. Entonces comprendimos que no sería fácil encontrar trabajo. La idea de encontrar una actividad que nos permitiera trabajar en un lugar del que nadie pudiera echarnos nos llevó a la costura". Durante largos períodos, las religiosas que permanecieron en el convento tuvieron que depender de una pequeña parcela de tierra donde cultivaban verduras y de modestos trabajos de costura para poder cubrir sus gastos básicos.
El caso Mulakkal
La historia comenzó en 2018, cuando la Hna. Ranit presentó una denuncia ante la policía en la que acusaba al obispo Franco Mulakkal de múltiples episodios de violación y abuso sexual entre 2014 y 2016. El caso marcó la primera vez que un prelado católico fue arrestado en la India por cargos de agresión sexual. En enero de 2022, un tribunal de primera instancia de Kottayam absolvió a Mulakkal. "Muchos creen que el caso terminó... —comenta la Hna. Ranit—. Pero la lucha no ha terminado. Comprendí que ya no puedo esconderme. Quiero que me vean y me escuchen. Quiero que la gente sepa que seguimos vivas, que seguimos aquí... nuestra lucha continúa".
Al renunciar al anonimato legal que normalmente se garantiza a las víctimas, la Hna. Ranit transformó su experiencia personal en una forma de resistencia abierta y pública. A pesar de haber sufrido una fuerte estigmatización social, incluso dentro de su comunidad religiosa, las religiosas afirman que la línea de ropa representa su negativa a seguir escondidas, ser silenciadas o borradas. La marca "Stand by Me" alude directamente a las oleadas de solidaridad pública que las han apoyado, como las campañas en las redes sociales #WithTheNuns y #Avalkoppam ("Siempre a su lado"), a través de las cuales miles de ciudadanos indios enviaron cartas de apoyo al convento de Kuravilangad.
Para ellas, esta actividad no es simplemente una iniciativa comercial. Es una afirmación de su dignidad y un medio para financiar la continuación de su batalla legal, mientras esperan la audiencia formal de su apelación ante el Tribunal Superior de Kerala.
















