Muzaffarabad (AsiaNews) - Ayer domingo 2 de agosto concluyó la segunda de las tres jornadas de votación para renovar la Asamblea Legislativa de Azad Jammu y Cachemira (AJK), el territorio de Cachemira administrado por Pakistán. En esta fase se eligieron los representantes de la división de Muzaffarabad y de los 12 escaños reservados a los refugiados cachemires residentes en otras zonas de Pakistán, y fue sin duda la etapa más delicada de todo el proceso electoral. El Pakistan Tehrik-i-Insaf (PTI), el partido del ex primer ministro Imran Khan, llamó a boicotear los comicios; el Pakistan Peoples Party (PPP) denunció fraude electoral, mientras continúan las protestas encabezadas por el Joint Awami Action Committee (JAAC), organización declarada ilegal en junio por el gobierno local en virtud de la legislación antiterrorista.
Resultado de la votación
Según los resultados provisionales publicados por los medios locales, en la división de Muzaffarabad la Pakistan Muslim League-N (PML-N), el partido que gobierna en Islamabad, obtuvo una clara ventaja en la mayoría de las circunscripciones, mientras que el PPP consiguió algunos escaños clave, incluyendo el de la capital. Sin embargo, en las 12 circunscripciones reservadas para los refugiados cachemires residentes en Pakistán, la PML-N dominó prácticamente sin oposición y obtuvo, entre otros, los escaños de Jammu-II, Jammu-III y Jammu-IV, así como varias circunscripciones del valle de Cachemira. El PPP solo quedó en primer lugar en dos de esas circunscripciones.
Al término de esta segunda fase, Rana Sanaullah, asesor de Asuntos Políticos del primer ministro pakistaní, declaró en una conferencia de prensa que la PML-N "ya ha obtenido suficientes escaños" para formar el próximo gobierno de Cachemira y pronosticó que el partido ganará cinco o seis de las nueve circunscripciones en juego en esta fase. Sanaullah calificó la votación de "libre y justa" y rechazó las acusaciones de manipulación formuladas por el PPP, que gobierna a nivel federal en coalición con la PML-N. También acusó al PPP de haber colaborado con la JAAC para provocar disturbios en Muzaffarabad antes de la votación con el objetivo de desalentar la participación en las zonas favorables a la PML-N. El PPP niega esta acusación.
El contexto: las protestas y la exclusión del PTI
La votación estuvo precedida por varias semanas de tensión. Las protestas de la JAAC, que comenzaron en rechazo del aumento del costo de la energía, y del costo de vida en general, pasaron después a pedir la eliminación de los 12 escaños reservados a los refugiados, que, según los manifestantes, permiten a Islamabad ejercer una influencia excesiva sobre el gobierno de Cachemira. A comienzos de junio, el gobierno de Azad Jammu y Cachemira declaró ilegal al movimiento en virtud de la legislación antiterrorista, tras semanas de enfrentamientos con las fuerzas de seguridad que, según la JAAC, dejaron decenas de muertos entre manifestantes y miembros de las fuerzas de seguridad antes y durante la votación.
Para complicar aún más el panorama político, el PTI del ex primer ministro Imran Khan, que sigue en la cárcel, decidió boicotear todo el proceso electoral y se negó a presentar candidatos propios. La tercera y última jornada de votación, prevista para el 10 de agosto en la división de Poonch, donde las protestas han sido especialmente intensas, será la que determine la composición definitiva de la próxima Asamblea Legislativa de Azad Jammu y Cachemira.
Al boicot del PTI se sumó el promovido por la JAAC entre la población local. Según informó Al Jazeera, los dirigentes del movimiento exhortaron abiertamente a la población a no acudir a las urnas, afirmando que los escaños reservados a los refugiados permiten a los grandes partidos pakistaníes influir desde el exterior en la composición del Parlamento local.
Continúan las tensiones con Afganistán
La votación también está vinculada con el deterioro de las relaciones entre Islamabad y Kabul. A mediados de junio, precisamente cuando se intensificaban las protestas de la JAAC, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, acusó a Afganistán de fomentar los disturbios en Cachemira. Sin embargo, el clima de hostilidad sigue alimentándose por la sucesión de ataques armados en las regiones fronterizas de Pakistán.
Ayer, un atacante suicida perpetró un atentado contra la comisaría de policía de Kabal, en el distrito de Swat, provincia de Khyber Pakhtunkhwa. El balance de víctimas fue de 17 muertos —siete policías y diez civiles— y 34 heridos, tras el fallecimiento de tres heridos en el hospital. Entre los muertos se encuentra también el presunto atacante. El Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), los talibanes pakistaníes, que al igual que sus "primos" afganos aspiran a imponer un emirato islámico, reivindicó la autoría en un comunicado.
Según algunas declaraciones difundidas en las redes sociales, los líderes talibanes han comprendido que pueden aprovechar a su favor la situación de inestabilidad en Cachemira. Qari Saeed Khosty, figura vinculada a la red Haqqani y ex portavoz del Ministerio del Interior del gobierno talibán hasta marzo de 2022, escribió en X: "Ha llegado el momento de que el pueblo de Cachemira se levante y decida su futuro", acompañado de la etiqueta #RightsMovementAJK.
Ese mensaje no constituye una posición oficial de Kabul, pero ilustra claramente que las tensiones entre Pakistán y Afganistán podrían encontrar un nuevo escenario de confrontación precisamente en Cachemira.
(Con la colaboración de Shafique Khokhar)


















