Colombo (AsiaNews) - Quince condenas y nueve absoluciones. Entre los condenados se encuentra también Naufer Moulavi, el predicador islamista que habría desempeñado un papel central en la organización de los atentados. Es el veredicto emitido hoy por la Corte Suprema de Sri Lanka en la esperada sentencia contra el grupo acusado de participar en la planificación de los atentados terroristas del Domingo de Pascua de 2019. Los ataques, perpetrados el 21 de abril de 2019, causaron la muerte de 279 personas y dejaron más de 500 heridos. Entre las víctimas había 45 ciudadanos extranjeros.
Las explosiones fueron coordinadas y tuvieron como objetivo tres iglesias y tres hoteles de lujo. Fueron los atentados más sangrientos ocurridos en Sri Lanka desde el final de la guerra civil, que terminó en 2009. Todos los terroristas suicidas que ejecutaron materialmente los ataques murieron en las explosiones.
Los investigadores vincularon los atentados con grupos de extremistas islamistas. Naufar Moulavi es considerado uno de los miembros fundadores de la National Towheed Jamaat (NTJ), organización salafista-yihadista vinculada al Estado Islámico. Moulavi mantenía una estrecha relación con Muhammad Zahran, líder de la NTJ y principal responsable operativo de los ataques, quien murió en uno de ellos. Ambos se conocían desde principios de la década de 2000 y, según diversos testimonios, Moulavi fue mentor de Zahran y contribuyó a su formación religiosa. En 2006 habrían fundado juntos una organización religiosa en Kattankudy que difundía ideas extremistas entre los jóvenes. En 2016, la dirigencia de la NTJ se acercó a las ideologías violentas del Estado Islámico. Moulavi fue arrestado un mes después de los atentados, en mayo de 2019, y desde entonces permanece bajo custodia.
El veredicto de hoy se refiere a los grupos que organizaron materialmente las masacres. Para los 15 condenados, la Corte deberá determinar ahora las penas correspondientes. Este juicio está estrechamente vinculado al contexto más amplio de la responsabilidad por las masacres de 2019, por lo que la Iglesia católica de Sri Lanka ha luchado con firmeza en estos años a fin de que se haga justicia. Las autoridades de Sri Lanka han reconocido, en efecto, la existencia de una grave falla en los sistemas de inteligencia y seguridad, con información previa sobre la posibilidad de los atentados que no habría sido compartida como correspondía con las autoridades competentes.
En 2023, la Corte Suprema ordenó al expresidente Maithripala Sirisena pagar millones de rupias en concepto de indemnización a las víctimas, considerándolo responsable de estas deficiencias. El pasado 31 de julio, el exjefe de la policía Pujith Jayasundara y el exsecretario del Ministerio de Defensa Hemasiri Fernando fueron considerados culpables de negligencia por no haber impedido los ataques y condenados a muerte por otro tribunal de Colombo.
La Iglesia católica de Sri Lanka siempre ha sostenido que los autores materiales ya identificados no son los verdaderos autores intelectuales de los atentados y sigue pidiendo una investigación exhaustiva sobre lo que considera un caso más amplio de corrupción. Al mismo tiempo, el cardenal Malcom Ranjith, arzobispo de Colombo, al comentar aquella sentencia, se manifestó en contra de la pena de muerte, considerándola una violación inadmisible de la dignidad humana.








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