Colombo (AsiaNews) – Con motivo del Día Mundial del Hábitat que se celebró ayer en todo el mundo con el lema "Una vivienda digna para todos", el gobierno entregó 5.000 viviendas construidas con fondos públicos en distintas partes del país. Las autoridades también anunciaron el objetivo de construir otras 30.000 viviendas antes del 31 de diciembre, con especial atención a las familias de bajos ingresos y a las del Norte y el Este que perdieron sus hogares durante los años de la guerra.
En el distrito de Gampaha, en la provincia Occidental, cientos de familias de bajos ingresos llevan casi 45 años esperando una solución. A través de la Negombo People’s United Organization, creada para representar a las personas que no tienen vivienda, hicieron un llamamiento al gobierno: "No permitan que nuestro sueño de tener un techo se desvanezca".
Niluka Kumari, católica de 45 años y madre de tres hijos, ya casados, describe una situación que se ha transmitido de generación en generación: "Toda nuestra generación ha vivido sin una casa. Mis padres nunca tuvieron una y yo tampoco. Ahora mis tres hijos están casados, pero ellos tampoco tienen una casa. Actualmente vivo en mi decimoquinta vivienda alquilada. Los alquileres siguen aumentando y, para quienes vivimos con escasos ingresos diarios, las dificultades son cada vez mayores".
La precariedad del alquiler, explica, no se limita al aspecto económico. "No tenemos una dirección permanente y eso también nos causa problemas para obtener los documentos necesarios. Si alguien muere en la familia, ni siquiera podemos celebrar el funeral en la casa que alquilamos. No podemos clavar un clavo en la pared para colgar un calendario o una fotografía. Si algo se rompe, tenemos que pagarle al propietario. Vivir de alquiler significa no tener paz".
N. Vigneshwaran, jornalero y padre de dos hijos, lleva 19 años viviendo en una casa alquilada: "Soy el único sostén económico de la familia. Tengo que mantener a mi esposa, nuestros dos hijos y mis padres. Con mi salario diario es extremadamente difícil pagar la comida, los gastos escolares y médicos, el alquiler y las facturas. No nos queda absolutamente nada para construir o comprar una casa".
Las viviendas alquiladas también imponen reglas y limitaciones que se vuelven cada vez más difíciles de sobrellevar a medida que los hijos crecen. Según Vigneshwaran, las promesas políticas se han repetido durante décadas sin resultados: "En cada elección vienen a preguntarnos cuántos votos hay en la familia. Cuando hablamos del problema de la vivienda, prometen resolverlo. Pero ninguno de los gobiernos anteriores ha cumplido esas promesas".
Kuveni, presidenta de la Negombo People’s United Organization y madre de tres hijos, denuncia también la falta de privacidad: "El espacio limitado de las viviendas alquiladas crea enormes dificultades, sobre todo para las niñas y las jóvenes. A veces tienen que cambiarse de ropa utilizando simplemente un trozo de tela como separación". Su familia vive en su decimotercera vivienda alquilada y paga 20.000 rupias al mes. "Cuando llueve tenemos que poner baldes por todas partes porque el techo tiene goteras. Mi marido gana apenas 2.000 rupias al día y tenemos tres hijos. Todos los meses tenemos que pedir dinero prestado para pagar el alquiler y después también tenemos que pagar los intereses. Por eso pedimos al gobierno que haga algo. Ya no tenemos ningún lugar adonde ir ni nadie a quien recurrir".



















