Hanoi (AsiaNews) – El derecho a la vivienda y el aumento de los precios vuelven a ser temas de debate público en Europa, pero también en varios países del sudeste asiático hay muchas viviendas vacías porque nadie puede comprarlas. Y mientras los jóvenes trabajadores y las familias tienen dificultades para encontrar alojamientos a precios accesibles, sigue creciendo el número de inmuebles sin vender.
Tailandia
Según el Kasikorn Research Center, el número de inmuebles sin vender en Tailandia podría superar las 610.000 unidades en 2026, un 4,5 % más que el año anterior. La estimación incluye tanto las viviendas nuevas como las de segunda mano puestas a la venta por propietarios particulares, entidades financieras y sociedades de gestión de activos.
Más de la mitad de estas propiedades, unas 310.000 unidades, se concentra en Bangkok y su área metropolitana. Más del 60% de las viviendas sin vender cuesta menos de tres millones de baht, unos 79.600 euros. Este segmento incluye también inmuebles destinados a un sector de la población con ingresos medios y bajos. Sin embargo, la existencia de numerosas viviendas vacías en esta categoría no significa que sean automáticamente accesibles. La capacidad para obtener una hipoteca, los ingresos disponibles y la ubicación de los inmuebles en relación con los lugares de trabajo y los servicios también influyen en la decisión de compra. Por eso, el centro de investigación destaca que el poder adquisitivo de las familias sigue siendo frágil.
Vietnam
En Vietnam, en el segundo trimestre de 2026 había cerca de 39.300 inmuebles sin vender en proyectos residenciales de empresas constructoras, según datos del Ministerio de Construcción. De ellos, más de 12.800 eran departamentos, un 22% más que en el trimestre anterior y casi cuatro veces la cifra registrada en el mismo período de 2025. Las casas unifamiliares superaban las 15.300 unidades y los lotes de terreno rondaban los 11.100. Los datos se basan en los informes de 25 de las 34 localidades del país y no incluyen todas las viviendas sin vender en el mercado secundario ni los inmuebles de proyectos inconclusos.
La situación siguió siendo problemática en los meses posteriores. En el tercer trimestre, las existencias declaradas por las constructoras en 27 de las 34 localidades alcanzaron unas 51.950 unidades entre viviendas y lotes de terreno, lo que representa un aumento con respecto al trimestre anterior. Según la Asociación Vietnamita de Agentes Inmobiliarios, cerca del 48% de los departamentos que salieron al mercado en el tercer trimestre costaba entre 70 y 100 millones de dong por metro cuadrado, equivalentes a unos 2.430-3.470 euros por metro cuadrado. Otro 23% se situaba en el rango de entre 100 y 200 millones de dong, es decir, unos 3.470-6.930 euros por metro cuadrado.
Los expertos señalan que esta tendencia no responde necesariamente a las necesidades habitacionales de las familias: en los últimos años, los promotores inmobiliarios han apostado por precios cada vez más altos, mientras que las administraciones locales han recurrido a la venta de terrenos para aumentar sus ingresos.
Filipinas
En Filipinas, parte del problema está relacionado con los inmuebles que quedaron vacíos cuando se retiraron los operadores de juegos de azar en línea radicados en el extranjero, conocidos como Pogo. Estos habían impulsado la demanda de alquileres en los condominios y llevaron a algunos inversores a comprar propiedades con la expectativa de cubrir los pagos con los futuros ingresos del juego. Según Joey Roi Bondoc, director de investigación de Colliers Philippines, entre 2017 y 2019 las empresas terminaban casi 14.000 departamentos en condominios al año. En cambio, entre 2027 y 2029, las nuevas unidades terminadas podrían rondar las 6.000 anuales.
En Metro Manila siguen aumentando, aunque a un ritmo más lento, tanto la oferta como las unidades vacías y sin vender. En el segundo trimestre de 2026, según la consultora Leechiu Property Consultants, las unidades en condominios sin vender alcanzaron la cifra récord de 82.900. Al ritmo actual de absorción del mercado, se necesitarían unos 34 meses, casi tres años, para dar salida a estas existencias. En el primer semestre se incorporaron al mercado 4.900 nuevas unidades, mientras que se vendieron unas 14.500.
Según Colliers, más del 40% de las aproximadamente 32.600 unidades sin vender que la consultora incluye en la categoría de departamentos terminados y listos para entregar en Metro Manila se encuentra en el rango de precios de entre 3,6 y 7 millones de pesos, equivalentes a unos 50.400-98.000 euros. Para comprar una vivienda de ese valor, el comprador debería tener un ingreso mensual de al menos 70.000 pesos, alrededor de 980 euros, una cifra equivalente a 2,4 veces el salario mensual medio de Metro Manila, que según la Autoridad de Estadística de Filipinas era de 29.310 pesos en 2024, alrededor de 410 euros. Por otra parte, las previsiones de Colliers indican que la tasa de desocupación de los inmuebles residenciales de la capital podría llegar al 25,6% a fines de 2026.
Malasia
En Malasia, las estadísticas disponibles incluyen las viviendas ya terminadas pero sin vender, un indicador que permite determinar cuántos inmuebles permanecen en el mercado una vez finalizadas las obras. En el primer semestre de 2026 había 33.094 viviendas en esta situación, por un valor total de 17.780 millones de ringgit, unos 3.900 millones de euros, según los datos del Centro Nacional de Información sobre el Mercado Inmobiliario (NAPIC) citados por el Ministerio de Finanzas. Esta cifra supone un aumento respecto de las 30.471 unidades registradas en el segundo semestre de 2025.
El fenómeno no afecta solo a las viviendas más caras. Cerca de 12.340 unidades, el 37,3% del total, cuestan 300.000 ringgit o menos, unos 65.800 euros. Al mismo tiempo, el precio medio de una vivienda se sitúa en 506.317 ringgit, equivalentes a unos 111.000 euros. Los departamentos y condominios representan el 42,8% de las viviendas terminadas sin vender, seguidos por las casas adosadas, que constituyen el 34,9%.
La existencia de inmuebles en un segmento considerado más accesible no elimina las dificultades para comprarlos, sobre todo para quienes deben realizar un pago inicial, conseguir financiación y cubrir los demás gastos asociados a la propiedad. Para adquirir una vivienda de 500.000 ringgit, unos 109.600 euros, mediante una hipoteca que cubra el 80% del precio, el comprador debe disponer de 100.000 ringgit para el depósito inicial, equivalentes a unos 21.900 euros. A esto se suman los honorarios legales, los impuestos por la transferencia de la propiedad y los posibles gastos de remodelación, explicaron algunos expertos al South China Morning Post.
Los gobiernos del sudeste asiático han intentado reducir la brecha entre los precios de los inmuebles y los ingresos, incluso con medidas dirigidas a los trabajadores autónomos y a las personas sin ingresos fijos. Sin embargo, para abordar el problema de raíz, señalan los observadores, también sería necesario modificar las condiciones que hacen más rentable construir viviendas caras que responder a las necesidades de las familias y los jóvenes trabajadores.



















