Milán (AsiaNews) - "Como Iglesia, recibimos bien cualquier medida seria cuyo verdadero objetivo sea proteger a nuestra gente, sus hogares, sus tierras y su libertad de vivir con seguridad y dignidad", afirma a AsiaNews —después del bloqueo impuesto por el ejército israelí— el padre Bashar Fawadleh, párroco de Taybeh, en Cisjordania, localidad de unos 1.500 habitantes con tres iglesias, situada a 30 kilómetros al norte de Jerusalén y al este de Ramala, y último núcleo palestino habitado exclusivamente por cristianos. Según la versión oficial, el objetivo de la medida adoptada por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) es proteger a la población local de la escalada de ataques de los colonos israelíes, que en los últimos días han agredido a personas y atacado propiedades en la zona. "La declaración de Taybeh como zona militar cerrada a los israelíes no residentes podría ser un paso positivo —añade el sacerdote—, si se aplica de manera auténtica y coherente para impedir que los colonos entren en nuestras tierras y cometan nuevas agresiones. Sin embargo, para nosotros lo importante no es el anuncio en sí, sino lo que sucederá sobre el terreno en los próximos días y semanas".
"Desde hace meses nuestra comunidad —recuerda el padre Bashar— sufre reiteradas incursiones en terrenos privados y agrícolas, intimidaciones contra familias y trabajadores, incendios, presencia de fuerzas armadas y entrada de colonos y de su ganado en propiedades privadas. A esto se suman los intentos de establecer una presencia permanente alrededor del pueblo. Estos incidentes han sembrado el miedo y amenazan la vida cotidiana y el futuro de nuestra comunidad cristiana". "Como Iglesia, afirmamos con claridad: la protección debe significar tutela. La responsabilidad —advierte el sacerdote, que desde hace tiempo está denunciando la violencia de los colonos extremistas— no puede recaer sobre las víctimas con restricciones a su vida, al acceso a sus tierras o a su libertad de movimiento. Las restricciones deben dirigirse contra quienes entran ilegalmente, amenazan a la gente, dañan propiedades o intentan apoderarse de tierras".
Ayer, el ejército israelí rodeó el pueblo cristiano de Taybeh y bloqueó sus accesos, prohibiendo la entrada a los no residentes. Los militares consideran que es una decisión necesaria para prevenir nuevos ataques ante la escalada de violencia y agresiones de los colonos israelíes en los últimos días. La orden, explicaron en un comunicado, se aplica "sólo a los israelíes y no a los palestinos". Un portavoz añadió que la transformación de la localidad en una zona militar cerrada se debía "a algunos ataques violentos perpetrados por israelíes en la región". "Cuando se recibe cualquier denuncia de alteraciones del orden público —prosigue el comunicado—, se envían a la zona soldados de las IDF, que actúan para dispersar las concentraciones y detener a los sospechosos con el fin de proteger a los ciudadanos".
Situado en Cisjordania, este pueblo de unos 1.500 habitantes, con tres iglesias, se encuentra a 30 kilómetros al norte de Jerusalén y al este de Ramala y es conocido por ser la última localidad palestina habitada exclusivamente por cristianos de distintas confesiones. Más de 600 de sus residentes son católicos latinos, mientras que los demás son greco-ortodoxos y católicos greco-melquitas. La zona ha sido escenario de repetidos ataques de colonos israelíes, que asaltaron viviendas, robaron ganado e incendiaron casas. Poco después de uno de los numerosos ataques, en julio del año pasado, el patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, y el primado greco-ortodoxo Teófilo III realizaron una visita conjunta de solidaridad a la localidad para expresar su apoyo a la población.
El pasado mes de junio, colonos israelíes obstaculizaron a los palestinos que intentaban apagar un gran incendio cerca de Taybeh, en un contexto de constante intimidación y violencia injustificada que afecta los derechos fundamentales de los residentes. En respuesta, algunos países occidentales anunciaron sanciones contra grupos de colonos por sus ataques violentos. Una investigación de las Naciones Unidas que se publicó el 9 de junio también concluyó que las autoridades israelíes estaban directamente involucradas en ataques de colonos que provocaron la muerte, heridas y desplazamiento de palestinos en Cisjordania.
Sin embargo, la misión israelí en Ginebra rechazó las conclusiones del informe y afirmó que las autoridades israelíes, incluidos el presidente y el primer ministro, habían condenado reiteradamente la violencia contra los palestinos. Una parte de Taybeh se encuentra en el Área B, donde la Autoridad Palestina administra los asuntos civiles, pero el control de la seguridad se coordina con las autoridades israelíes. En Cisjordania y Jerusalén viven cerca de 50.000 cristianos palestinos, miembros de una comunidad religiosa que se remonta a la Antigüedad y forma parte de una región donde se encuentran muchos de los lugares santos más importantes de la religión cristiana.
"Juzgaremos esta decisión —vuelve a repetir el párroco de Taybeh, contactado telefónicamente por AsiaNews— por sus resultados: ¿han cesado los ataques? ¿Nuestros agricultores pueden acceder a sus tierras con seguridad? ¿Las familias pueden vivir en sus casas sin miedo? ¿Se han impedido los intentos de establecer nuevos puestos de avanzada de colonos en los alrededores de Taybeh?". Taybeh, puntualiza, "no pide privilegios. Pedimos el derecho fundamental a permanecer pacíficamente en nuestra tierra y preservar una presencia cristiana que existe desde hace siglos. Si esta decisión garantiza una protección real y duradera, será bien recibida, pero debe aplicarse con seriedad e ir acompañada de la rendición de cuentas de quienes perpetraron los ataques".
"Las medidas temporales —prosigue— no bastan. Lo que Taybeh necesita es seguridad duradera, justicia y protección para su gente y su tierra. Todavía no disponemos de información clara sobre los detalles relativos a la aplicación de esta decisión, cómo se traducirá en la práctica sobre el terreno, qué zonas estarán efectivamente cubiertas por las medidas ni cómo se aplicarán y supervisarán. Por eso no podemos juzgar la decisión exclusivamente sobre la base de un anuncio. La evaluaremos -concluye el sacerdote- en función de cómo se aplique y de su impacto real en la vida, la seguridad y la libertad de movimiento de la población".











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