Indonesia. Incendios en dos transbordadores y dudas sobre seguridad

El Mutiara Sentosa II ya había dejado cinco muertos y ahora un nuevo incendio entre Bali y Lombok obligó a evacuar 172 personas y se cobró una vida. La diferencia entre el número de pasajeros registrados y los rescatados vuelve a plantear dudas sobre los controles de seguridad en un país donde el transporte marítimo es indispensable para millones de personas.

por Mathias Hariyadi

Yakarta (AsiaNews) - Otro barco de pasajeros en llamas y otra operación de rescate en el corazón del archipiélago indonesio. Menos de dos semanas después del incendio del KMP Mutiara Sentosa II, que dejó cinco muertos, la mañana del 12 de agosto un segundo transbordador se incendió durante el trayecto entre Bali y Lombok. El KM Putri Yasmin, que se dirigía del puerto de Padangbai, en Bali, a Lembar, en la isla de Lombok, comenzó a arder alrededor de las 4:30 de la madrugada mientras navegaba por el estrecho de Lombok.

Las operaciones de rescate permitieron evacuar a 172 personas gracias a la intervención de un buque de la Marina indonesia y otras embarcaciones que acudieron al lugar. Murió una joven indonesia de 19 años y dos personas fueron hospitalizadas. Las tareas se vieron dificultadas por las condiciones del mar, con olas de hasta cuatro metros. Todavía no se conoce la causa del incendio.

Sin embargo, el número de personas rescatadas planteó de inmediato algunos interrogantes. Según el registro oficial, a bordo del Putri Yasmin debía haber 131 personas, 114 pasajeros y 17 tripulantes. Pero los rescatistas evacuaron 172. Las autoridades deberán aclarar esta diferencia, que pone de manifiesto uno de los problemas más frecuentes en los accidentes marítimos.

Dos incendios en menos de dos semanas

El caso del Putri Yasmin se suma al del Mutiara Sentosa II, un transbordador que se incendió el 2 de agosto frente a las costas de Madura, en el este de Indonesia, cuando cubría la ruta entre Surabaya, en la isla de Java, y Makassar, en Sulawesi del Sur.

A bordo había 271 personas: 232 pasajeros y 39 tripulantes. El balance final de las operaciones de rescate confirmó cinco muertos, y las autoridades tuvieron que trabajar durante varios días para verificar los datos de los pasajeros y determinar si había personas desaparecidas. También en ese caso, los documentos oficiales no reflejaban el número real de personas a bordo.

El Mutiara Sentosa II, de unos 160 metros de eslora, fue construido en Japón en 1992 y adquirido por un operador indonesio en 2015. Antes había navegado en Japón con el nombre de Ferry Osaka y posteriormente como Golden Bird 5.

También en este caso las causas del incendio todavía están siendo investigadas. Algunos sobrevivientes contaron que vieron que las llamas comenzaron en la zona destinada a los vehículos.

En el informe sobre las actividades de 2025 publicado por el Comité Nacional de Seguridad del Transporte (KNKT), organismo indonesio encargado de investigar los accidentes, una de las deficiencias que persisten en el sector de la navegación es precisamente el sistema de registro de pasajeros.

Una necesidad cotidiana para 17.000 islas

La dificultad para garantizar estándares uniformes de seguridad también está relacionada con la geografía de Indonesia. El país está formado por más de 17.000 islas y el transporte marítimo es fundamental. Desde el trayecto relativamente corto entre Bali y Lombok hasta las rutas mucho más largas que atraviesan Sulawesi, las Molucas y Papúa, miles de personas viajan diariamente en transbordadores, barcos de pasajeros y embarcaciones locales.

"¿Cómo puedo confiar en los protocolos de seguridad si los barcos siguen hundiéndose o incendiándose con cientos de pasajeros a bordo?", contó a AsiaNews Suratmo, que viaja regularmente en transbordador. Le preocupan especialmente las rutas más largas, como las que conectan Padang con las islas Mentawai o Sibolga con Nias, donde el viaje puede durar hasta diez horas.

Del Tampomas II hasta nuestros días

La memoria lleva inevitablemente al Tampomas II, una de las peores tragedias marítimas de la historia de Indonesia. El transbordador de la compañía estatal Pelni se incendió en enero de 1981 mientras navegaba por el mar de Java, durante el trayecto de Yakarta a Ujung Pandang, la actual Makassar.

El barco, construido en Japón en 1956, ya había tenido problemas en el motor antes de partir. El incendio, que se originó en la sala de máquinas y la cubierta para vehículos, hizo imposible continuar la navegación con normalidad. Las condiciones del mar complicaron aún más la evacuación y el barco se hundió después de quedar a la deriva durante horas.

El número exacto de víctimas sigue siendo objeto de controversia. Las primeras reconstrucciones hablaron de cientos de muertos, mientras que ya entonces el número oficial de personas a bordo era problemático. Se habían registrado más de mil pasajeros y tripulantes, pero reconstrucciones posteriores sugirieron que la cifra real podría ser superior a la consignada en los registros, debido a la presencia de personas que viajaban sin billete. Las fuentes de la época también documentaron las dificultades que debieron afrontar los equipos de rescate para localizar a los desaparecidos.

El Tampomas II se convirtió en un símbolo de las consecuencias que pueden producirse cuando un gran barco de pasajeros se encuentra en dificultades lejos de la costa y los procedimientos de evacuación son insuficientes.

Cuarenta y cinco años después, el problema ya no se limita a los barcos obsoletos. La flota indonesia es mucho más grande y el país cuenta con un sistema institucional de investigación y supervisión de la seguridad. Sin embargo, los mismos informes oficiales siguen señalando deficiencias en los sistemas de gestión de pasajeros, las inspecciones y la seguridad de las embarcaciones.

Un verano de accidentes

El Putri Yasmin y el Mutiara Sentosa II no son los únicos accidentes marítimos registrados en las últimas semanas. El 15 de julio, el KM Nurul Salsa se hundió en aguas cercanas a las islas Selayar, en Sulawesi del Sur, tras sufrir una avería en el motor. Según los datos posteriormente verificados por las autoridades, la embarcación transportaba al menos a 76 personas: 58 fueron rescatadas, cuatro murieron y otras 14 seguían desaparecidas cuando se suspendieron las operaciones de búsqueda, diez días después.

También en ese caso las condiciones del mar dificultaron las tareas de búsqueda. El incidente puso de manifiesto, además, la dificultad para intervenir con rapidez en las zonas más remotas del archipiélago, donde las distancias son grandes y las infraestructuras de rescate tienen una cobertura más limitada.


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