Hanoi (AsiaNews). Ayer, 6 de septiembre, concluyó la visita de tres días a Vietnam de Min Aung Hlaing, presidente de Myanmar y exjefe de la junta militar que tomó el poder con el golpe de Estado de febrero de 2021. El general fue recibido en Hanoi por las principales autoridades políticas vietnamitas, encabezadas por el secretario general del Partido Comunista y presidente, To Lam, quien, después de concentrar el poder en sus manos, ha dedicado los últimos meses a estrechar los vínculos diplomáticos con varios países.
Del encuentro con Min Aung Hlaing surgió un acuerdo para convertir la cooperación en materia de defensa y seguridad en uno de los pilares de las relaciones bilaterales. Los dos países acordaron ampliar la colaboración en el entrenamiento militar, los intercambios entre jóvenes oficiales, las operaciones de búsqueda y rescate y la respuesta a desastres naturales. También se ha previsto un mayor intercambio de información y una coordinación más estrecha en la lucha contra la delincuencia transnacional, el narcotráfico, la trata de personas, el cibercrimen y las estafas en línea.
Ambos gobiernos reafirmaron además su compromiso de no permitir que individuos u organizaciones utilicen el territorio de ninguno de los dos países para llevar a cabo actividades contra el otro. En el ámbito regional, Hanoi y Naypyidaw acordaron reforzare la coordinación dentro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y de los mecanismos de cooperación del Mekong, así como reiteraron su apoyo a la paz, la estabilidad y la libertad de navegación y sobrevuelo en el mar de China Meridional.
Para Min Aung Hlaing, que asumió la presidencia en abril tras unas elecciones consideradas ilegítimas por varias organizaciones internacionales, el viaje a Vietnam forma parte de una "ofensiva diplomática" para recuperar espacio dentro de la ASEAN. Después del golpe de Estado de 2021, Myanmar fue excluido de las cumbres políticas de la organización, que solo ha permitido la participación de representantes no políticos debido al incumplimiento del Consenso de Cinco Puntos, el plan de paz —nunca aplicado— propuesto por la ASEAN para intentar resolver la crisis birmana. Vietnam es el tercer país del bloque regional que visita el general, después de Laos y Tailandia —y próximamente debería ser Camboya—, pero en los últimos meses Min Aung Hlaing también ha sido recibido en la India, China, Rusia, Bielorrusia y Kazajistán.
El objetivo del general es doble: reforzar las relaciones con gobiernos dispuestos a mantener vínculos con Naypyidaw y atraer inversiones extranjeras a una economía profundamente debilitada tras más de cinco años de guerra civil.
Vietnam, por otro lado, considera que Myanmar es un país que comparte con el resto del Sudeste Asiático problemas de seguridad transnacional relacionados con al tráfico de drogas y a los centros de estafas en línea. Al mismo tiempo, Hanoi quiere mantener un papel activo dentro de la ASEAN para evitar que la crisis birmana sea gestionada exclusivamente mediante presiones externas.
Fiel a la llamada "diplomacia del bambú", Vietnam evita presentar su postura como un apoyo incondicional a la junta militar, en parte para proteger sus propios intereses económicos. En el encuentro con Min Aung Hlaing, el primer ministro vietnamita, Le Minh Hung, elogió los resultados obtenidos por Myanmar en la gestión del país bajo la nueva presidencia y expresó el apoyo de Vietnam a las iniciativas destinadas a promover la estabilidad, la reconciliación, el diálogo, el desarrollo económico y la mejora de las condiciones de vida de la población. También el 12 de julio, en el encuentro informal de los ministros de Exteriores de la ASEAN con su homólogo de Myanmar en Bangkok, el ministro de Exteriores vietnamita, Le Hoai Trung, había reclamado medidas "concretas y prácticas" y subrayado la necesidad de un diálogo directo y regular con Myanmar.
El comercio bilateral entre ambos países ha sufrido una fuerte caída desde que comenzó la guerra civil. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores vietnamita, el intercambio comercial pasó de 853 millones de dólares en 2020 a 590 millones en 2025, y descendió incluso a 335 millones, en los primeros seis meses de 2026.
Durante el Foro Empresarial Myanmar-Vietnam, que tuvo lugar ayer, 6 de septiembre, Min Aung Hlaing invitó a las empresas vietnamitas a aumentar sus inversiones, a pesar de que Hanoi ya es uno de los principales inversores extranjeros en Myanmar. Según datos oficiales vietnamitas, en junio de 2026 había 107 proyectos de inversión, con un capital registrado total de unos 1.400 millones de dólares.
Uno de los más importantes es Mytel, operador de telecomunicaciones formado por una joint venture entre Viettel Global Investment, empresa vinculada al Ministerio de Defensa vietnamita, y el conglomerado militar birmano Myanmar Economic Corporation (MEC). Mytel, que según Nikkei Asia es actualmente el principal operador de telecomunicaciones de Myanmar y en 2025 representaba casi el 40 % del mercado nacional, se ha convertido en un elemento central de las relaciones económicas entre ambos países. Durante la visita, Min Aung Hlaing se reunió con los directivos de Viettel.
Precisamente, el vínculo entre las relaciones económicas y la cooperación en materia de seguridad es el que ha generado las críticas más duras de las organizaciones de derechos humanos. Justice For Myanmar (JFM) condenó la decisión de Hanoi de recibir a Min Aung Hlaing con todos los honores reservados a un jefe de Estado y sostuvo que Vietnam corre el riesgo de fortalecer la legitimidad internacional de la junta militar y convertirse en cómplice de sus crímenes. La organización también puso de relieve los vínculos económicos que Hanoi mantiene desde hace años con el ejército birmano.
El centro de las acusaciones es precisamente Mytel. Según un análisis de JFM basado en proyecciones financieras confidenciales, el ejército birmano podría tener derecho a recibir más de 700 millones de dólares en dividendos durante un período de diez años. La organización también acusa a la empresa de desempeñar una función que va más allá de la comercial. Al menos 38 antenas de Mytel se instalaron dentro de bases militares birmanas y sus centros de datos han adoptado una tecnología de vigilancia del tráfico de internet que permite monitorear a los usuarios.
JFM también señaló a empresas vietnamitas que, según sus investigaciones, participan en la cadena de suministro de combustible para aviación destinado a la junta militar, así como empresas que habrían suministrado equipos de comunicaciones satelitales a los militares. Por esa razón la organización pidió a Australia, Canadá, la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos que impongan sanciones a las empresas y personas vietnamitas que, según estas investigaciones, contribuyen a sostener la maquinaria militar birmana.


















