Moscú (AsiaNews) - Tras un viaje de casi un mes por diversas ciudades rusas, la mano derecha de San Espiridión de Trimitonte, un santo mártir griego del siglo IV, fue trasladada a Moscú y permaneció en la catedral de Cristo Salvador de la capital durante una semana, hasta el 20 de septiembre, el «día sagrado» de las elecciones a la Duma Estatal. También las reliquias de San Dmitri Donskói, descubiertas recientemente, se encuentran actualmente expuestas para su veneración, y se han formado colas de varias horas de duración a las puertas de la catedral, antes de dirigirse a los colegios electorales para la «glorificación parlamentaria» que —como era de esperar— ha otorgado la victoria al partido de Putin. El comité organizador de la fiesta de las reliquias de San Espiridión de Trimitonte ha publicado varias veces al día en las redes sociales información actualizada sobre el estado de la cola en la catedral: «El final de la cola está más allá del puente de Crimea, cerca del Parque Gorki; la entrada para ver la reliquia está debajo del puente; el tiempo de espera estimado es de siete horas», se informaba en los últimos días. La reliquia se colocó en la catedral el 14 de septiembre, tras haber sido transportada por toda Rusia desde el 17 de agosto.
La Iglesia ortodoxa afirma que más de 800 000 fieles han venerado las reliquias de San Espiridión, un santo cristiano y taumaturgo que vivió entre los siglos III y IV en la isla de Chipre. Procedía de una familia de campesinos y pasó su vida como pastor y agricultor. Por su vida virtuosa y piadosa, los habitantes de la ciudad de Trimythous (hoy Tremetoussia, Chipre) eligieron a Espiridión como su obispo y, según la tradición, fue él quien denunció la herejía de Arrio en el primer Concilio Ecuménico de Nicea, en el año 325. Para demostrar la unidad de la Santísima Trinidad, tomó un ladrillo en la mano y de él salió inmediatamente fuego, brotó agua y en su mano quedó arcilla, simbolizando los tres elementos en un único objeto. Además, se cree que el santo tiene el don de curar a los enfermos terminales, expulsar a los demonios y resucitar a los muertos. Los fieles recurren a Espiridión con oraciones también para resolver problemas de vivienda, adquirir inmuebles, pagar hipotecas, encontrar trabajo y alcanzar el bienestar económico, algo que parece especialmente urgente en el contexto de la crisis económica provocada por los gastos militares de la interminable guerra contra Ucrania.
Actualmente, se expone otra reliquia en la catedral de Cristo Salvador: el relicario que contiene varios fragmentos del santo y fiel príncipe Dmitri Donskói, descubiertos en julio durante las obras de restauración de la catedral del Arcángel en el Kremlin. Numerosos altos cargos, entre ellos los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, empezando por el patriarca Kirill (Gundjaev), y el propio presidente Vladimir Putin, han calificado el hallazgo de milagroso. Los fragmentos se han colocado en varios relicarios, uno de los cuales se ha expuesto en la catedral de Cristo Salvador, también hasta el 20 de septiembre. Poco antes de las elecciones, la Iglesia Ortodoxa Rusa había aconsejado a los fieles que acudieran a venerar las reliquias que rezaran al santo príncipe por la «reunificación de la Santa Rus» y la «victoria sobre el enemigo». El príncipe Dmitri Ivanovich (1350-1389) fue canonizado en 1988, en el milenio del Bautismo de la Rus; su victoria sobre la horda tártaro-mongola de Mamaj había contribuido a la unificación de las tierras rusas en torno a Moscú. Ambos relicarios, que contienen las reliquias de San Dmitri y San Espiridión, se expusieron en la parte central de la catedral de Cristo Salvador, y la cola para venerar las reliquias se dividió en dos.
La principal catedral de Moscú alberga de forma permanente una colección única de reliquias cristianas: entre ellas, un fragmento de la túnica del Señor y el clavo con el que fue crucificado Jesucristo, así como un relicario que contiene las reliquias completas de San Filarete (Drozdov), el gran metropolitano del siglo XIX, y fragmentos de las reliquias del apóstol Andrés el Protoclito, de San Juan Bautista, San Nicolás el Taumaturgo, San Jorge el Victorioso, el príncipe Aleksandr Nevski y otros. En el verano de 2017, las reliquias de San Nicolás de Myra fueron trasladadas a Rusia desde la ciudad italiana de Bari y expuestas también en la catedral de Cristo Salvador durante un mes y medio; la cola para verlas se extendía a lo largo de varios kilómetros. En los días de mayor afluencia (los sábados), la gente tenía que esperar fuera entre 13 y 14 horas, pero la cola para ver el Cinturón de la Santa Madre de Dios en noviembre de 2011 se considera la que batió todos los récords, al alcanzar los 10 kilómetros, con una espera en el frío de noviembre que, en algunos días, se prolongó entre 24 y 26 horas.

















