Seis años después del inicio del proceso de negociación, la Universidad de Oxford ha aprobado la devolución a la comunidad naga de los restos mortales de 39 personas conservados en el Museo Pitt Rivers antes de que termine el año.
El Museo Pitt Rivers, propiedad de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, alberga más de 500 000 piezas antropológicas y arqueológicas procedentes de todo el mundo. La colección Naga, una de las más extensas a nivel internacional, comprende unos 7.000 objetos, de los cuales 898 están expuestos.
Los Naga son un grupo étnico cuya población se estima entre 2,5 y 4 millones de personas, repartidas entre el noreste de la India —sobre todo en el estado de Nagaland— y el noroeste de Myanmar, en la región de Sagaing. En el estado indio de Nagaland hay 17 grupos tribales principales, cada uno con sus propias tradiciones, lenguas y costumbres. Tradicionalmente asociados a una cultura guerrera y, en algunas comunidades, a la caza de cabezas (práctica que consistía en decapitar a los enemigos y conservar sus cabezas como trofeos), hoy en día los naga son en su mayoría cristianos.
Muchos de los objetos conservados hasta ahora en el museo fueron adquiridos durante el período colonial británico en la India y en la entonces Birmania. La mayor parte de los restos naga que hoy forman parte de la colección fueron llevados a Oxford entre 1910 y 1940 por John Henry Hutton y James Philip Mills, antropólogos y funcionarios del Servicio Civil Indio. El propio museo reconoce que varios objetos fueron confiscados durante expediciones militares punitivas. Los restos humanos se retiraron de la exposición pública en 2020, como parte de un «proceso de descolonización», una iniciativa emprendida en los últimos años por diversas instituciones europeas para revisar las colecciones adquiridas durante el periodo colonial e implicar en mayor medida a las comunidades de origen. En algunos casos, como el de los naga, el proceso puede conducir a la restitución de los bienes y los restos humanos a las poblaciones a las que pertenecen.
En junio de 2025, una delegación naga, compuesta por antropólogos y representantes de las distintas comunidades de Nagaland, visitó el museo y solicitó oficialmente la restitución de los restos ancestrales. Ahora que se ha aprobado la repatriación, la comunidad se prepara para los rituales de sanación, con el fin de que las almas de las personas a las que pertenecen los restos puedan encontrar descanso en su lugar de origen. El regreso a la patria será un momento tanto de celebración como de duelo. «Creemos que sus espíritus aún no han encontrado la paz; esperamos que, con este gesto, se pueda aportar sanación espiritual, no solo a los restos ancestrales aquí presentes, sino a todos aquellos que murieron durante el periodo de la caza de cabezas», declaró Vihuto Asumi, presidente de Sumî Hoho, una de las organizaciones tribales naga.
El proceso de negociación entre los miembros de la comunidad y el museo, iniciado en 2020, se ha llevado a cabo con un enfoque comunitario en el que han participado diversas entidades, entre ellas un equipo especial denominado «Recover, Restore and Decolonise» («Recuperar, restaurar y descolonizar»), creado en 2021, que reúne a voluntarios de toda la región para trabajar en la operación de repatriación. A lo largo de los años se han organizado diversas reuniones en la zona para sensibilizar a la población sobre el tema y recabar apoyos.
El museo tiene previsto organizar en Oxford, previsiblemente en noviembre, una ceremonia de entrega a la delegación naga, antes del traslado de los restos a Nagaland. Según el proyecto de la comunidad, los restos serán finalmente enterrados según la tradición en Kohima, capital de Nagaland.
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