07/03/2021, 16.03
IRAK - VATICANO
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Cristianos y musulmanes iraquíes: después del ISIS, el Papa sana las heridas de Mosul y Nínive

Don Paolo, el párroco de Karamles, cuenta la emoción que sintió al ver a Francisco besar la cruz de madera, que fue construida con restos de su iglesia, destruida por los yihadistas. El pontífice deja tras de sí "un perfume a fiesta que supera con creces el olor a muerte". Mosul Eye: el Estado Islámico quería invadir Roma, pero hoy su obispo ha rezado por la ciudad. 

Mosul (AsiaNews) - “Cuando el Papa besó la cruz de madera, construida con trozos de mi iglesia en Karamles - la cual fue quemada por el Isis [Estado Islámico] -  sentí una emoción intensa y fue una hermosa señal. Porque considero este beso como una señal, un sello para Karamles, que puede renacer después de la oscuridad y la violencia". En diálogo con AsiaNews, son las palabras del padre Paul Thabit Mekko, responsable de la comunidad cristiana de Karamles, en la llanura de Nínive. Él resalta la emoción y la alegría de toda una ciudad, de toda la región, de los cristianos y de los musulmanes, por la visita del papa Francisco a Mosul y Qaraqosh. Esta mañana, el pontífice vio con sus propios ojos algunos lugares que simbolizan la locura yihadista. "Ahora, me aseguraré de llevar esta cruz a su iglesia, para las celebraciones de la Semana Santa", añade el sacerdote. 

Esta mañana, el Papa Francisco visitó la localidad que durante mucho tiempo fue considerada el bastión del Califato en Irak. Desde Mosul se dirigió a Qaraqosh, la ciudad cristiana más importante y poblada de la Llanura de Nínive, donde una multitud de cristianos lo recibió jubilante y con gritos de alegría, cantando y persiguiendo su coche. “Hemos vivido un verdadero día de fiesta", informó Don Paolo, "en el marco de un encuentro muy bello y concurrido. En la víspera del evento no nos parecía posible lograr esto, pero conseguimos respetar todo el programa” de la visita.

El momento de mayor participación, añadió, "fue la oración y el recuerdo por las víctimas de la guerra. A pesar de la pandemia del nuevo coronavirus, muchos querían ver al Papa que venía de lejos, aunque solo fuera por unos segundos. Los iraquíes", bromea el párroco de Karamles, "son como una vacuna contra el virus. Hoy había casi 300 personas esperándolo, pero si hubieran dejado el acceso libre, se habrían reunido al menos medio millón de personas". 

"El Papa -concluye don Paolo- deja un perfume a fiesta que supera con creces y cubre el olor a destrucción, a laceración, a muerte que ha dejado el ISIS, tanto en Mosul como en la Llanura de Nínive. La presencia del pontífice es un bálsamo que nos sana a todos nosotros, a cristianos y musulmanes. También ellos, con nosotros y como nosotros, han vivido un momento de gran celebración, y en varias ocasiones dijeron 'Somos todos hermanos'". 

La visita del Papa a Mosul también conmovió profundamente a un musulmán que, poniendo en riesgo su persona, en la época del ISIS, relató toda la violencia y las atrocidades perpetradas por los hombres de al-Baghdadi, a través de su blog Mosul Eye. "El día de hoy marca un cambio para Mosul", dijo el profesor Omar Mohammed a AsiaNews, "con la esperanza de que en el futuro, si hacemos una búsqueda en Internet, la ciudad no sea asociada con el Estado Islámico, sino con un papa que reza". El poder de los signos, de los símbolos: Daesh [acrónimo árabe del EI] había amenazado con invadir Roma; hoy el Santo Padre ha venido, como obispo de Roma, a rezar en Mosul. ¡Una fiesta!". 

"Incluso para los musulmanes es un momento histórico", subraya el académico. “El momento más significativo fue cuando el Papa declaró que quería hacer de Mosul una ciudad de convivencia, de fraternidad, y este es el mensaje más grande. Nos habló a todos y habló para todos. Nunca nadie había hablado así". Para nosotros, los habitantes de la ciudad, y para todo Irak, "fue poderoso y emocionante". "Muchos musulmanes -continuó Omar Mohammed- han dicho que hoy es el día en que realmente podemos celebrar la liberación de Mosul, por fin hoy hemos arriado la bandera negra a través de los ojos del Papa. Decidió rezar entre los escombros y la destrucción, enviando un mensaje muy fuerte y al mismo tiempo atrayendo la atención mundial sobre la ciudad". 

Ahora, sus ciudadanos, con la colaboración del gobierno, tienen "la tarea de reconstruirla, salvaguardando todas las diferentes caras y componentes que le dan su riqueza". "Al escuchar el discurso del Papa -añadió- debo reconocer que ha sido realmente sabio al elegir las palabras, no sólo fueron creativas sino también directas al corazón. Y las dijo mirándonos a los ojos, como si hubiera comprendido plenamente nuestro sufrimiento. "Para mantener vivo este recuerdo y su venida -concluye- y responder a la petición de muchas personas en Mosul, creo que podríamos crear un centro interreligioso, trabajando juntos por un futuro mejor. Pero para ello, también con vistas a la reconstrucción, es imprescindible la contribución de un gobierno que, hasta ahora, ha estado demasiado ausente".

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