Las inundaciones cumplen todos los criterios para ser consideradas una catástrofe: millones de personas afectadas, daños significativos a la propiedad y las infraestructuras y capacidad local insuficiente. Pero el ejecutivo central suspende la decisión. La declaración no es solo una cuestión formal, sino que responde a criterios preestablecidos. El gobierno provincial de Aceh evalúa la solicitud de ayuda a la ONU.
El incendio se produjo en un edificio de siete plantas en el corazón de la capital, donde tiene su sede una empresa japonesa que vende y ofrece asistencia técnica para este tipo de aeronaves. Los efectos del fuego fueron agravados por la combustión de una gran cantidad de baterías de litio almacenadas. Rescataron a diecinueve personas que lograron subir a la terraza para evitar el humo tóxico.
Las inundaciones masivas de los últimos días han arrastrado grandes cantidades de troncos: el lago de más de 100 kilómetros cuadrados ha cambiado drásticamente. Se encuentran amenazadas las colonias de peces bilih, una especie endémica. El gobierno ha ordenado que se realicen mapeos de las acumulaciones de madera. También han desaparecido aldeas enteras, mientras crece la evidencia de que el desastre está relacionado con la tala ilegal.
El Ministerio de Medio Ambiente (KLH) ha iniciado una investigación sobre la responsabilidad de las empresas en los desastres provocados por las violentas inundaciones y los deslizamientos de tierra. Se han talado cerca de 50 mil de las 340 mil hectáreas de bosque. Ministro Hanif: "Graves repercusiones". Se está llevando a cabo una revisión de los permisos. El número de víctimas asciende a 753, y los expertos piden que se declare la situación de desastre nacional.
El número de muertos por las inundaciones en las últimas semanas ha superado los 1300, y solo en Indonesia hay 1,2 millones de personas desplazadas. La brecha en la cobertura de seguros se amplía cada vez más y los expertos señalan que los fenómenos extremos cada vez más frecuentes pueden hacer insostenibles los modelos actuales. Las compañías se disponen a excluir ciertos riesgos naturales, mientras en los países en desarrollo la mayoría de los daños siguen sin estar asegurados.
Más de mil muertos y millones de personas afectadas en vastas zonas del Sudeste Asiático y el sur de Asia, mientras el mal tiempo sigue haciendo estragos. En Sri Lanka, los 25 distritos han reportado daños de diversa índole. En Indonesia, la deforestación ilegal, que ha contribuido a la erosión del suelo, agrava los desastres.