Este año, la gran peregrinación a La Meca está programada del 24 al 29 de mayo. El deseo de participar supera el temor al conflicto, pese a las preocupaciones por el aumento de los precios, las cancelaciones de último momento y los retrasos en los viajes de regreso. Riad recurre a la inteligencia artificial para gestionar la seguridad y la supervisión de los fieles. Se espera la participación de dos millones de personas.
Quien ha dado la voz de alarma es el presidente de la Unión Nacional de Agricultores. Las cosechas de las próximas temporadas de Yala y Maha están en peligro, con el riesgo de una grave escasez alimentaria. Para el arroz se necesitan unas 130.000 toneladas de fertilizantes, pero las reservas solo alcanzan las 60.000. Para los operadores, el problema refleja una vulnerabilidad estructural más profunda.
Mons. Berardi describe el clima de tensión y preocupación en la población, sorprendida por la respuesta iraní al ataque israelí-estadounidense. Desde los viajes hasta las celebraciones, pasando por el trabajo migrante, prevalece un clima de “incertidumbre”, unido al temor de que se ataque “el agua”. Las tensiones ocultas entre chiíes y suníes y las relaciones “reforzadas” entre cristianos y musulmanes. La crisis de los Acuerdos de Abraham.
Más de 400 futuros contrayentes, trabajadores migrantes en distintos países de la región, no pueden regresar para celebrar su boda debido al bloqueo de los vuelos. Las familias se encuentran desesperadas, con los preparativos ya terminados y un futuro incierto. Algunos piensan en videollamadas para una ceremonia «alternativa», pero las bodas no son solo una elección personal, sino eventos comunitarios entrelazados en el tejido social y económico.
Mientras los ojos del mundo están concentrados en el tránsito de los barcos por el estrecho de Ormuz, hay otro "recurso económico" fundamental que la guerra está poniendo gravemente en riesgo: el trabajo de casi 40 millones de trabajadores extranjeros que en muchas metrópolis locales constituyen la mayoría de la población. Una crisis prolongada, con una oleada masiva de regresos, tendría consecuencias graves tanto para otros países árabes como para los países de origen en el sur y sudeste de Asia.
El sacerdote, originario de Jaffa, narra una realidad de inquietud y dificultades vivida «con gran dignidad humana». La crisis desencadenada por el conflicto no es «lejana» y «se vive entre la prudencia, el temor y la oración». El conflicto afecta a «sensibilidades profundas» propias de la fe musulmana. El llamamiento a los lectores de AsiaNews: toda guerra «es una herida en la humanidad».