Quedaron varias tumbas abiertas y lápidas destruidas en el cementerio cristiano del pueblo de Harmota, en el distrito de Koya. Por el momento no se conocen los autores del ataque ni las motivaciones. Ira e indignación de los fieles; el cardenal Sako considera que es un gesto “moral y religiosamente inaceptable”. A finales de noviembre, misiles contra un yacimiento de gas.
En Bagdad se celebra la sesión ordinaria anual de la Iglesia iraquí, presidida por el cardenal Sako y con la presencia de 20 obispos. En la declaración final se subraya la importancia del «espíritu de equipo» para archivar las divisiones del pasado. Una advertencia sobre el respeto de las «cuotas» para proteger su presencia en las instituciones.
Con el voto de los militares y los desplazados, han comenzado las operaciones que culminarán mañana. El primer ministro saliente, al-Sudani, reivindica el «éxito» del Gobierno y busca un segundo mandato. En el frente chiíta persiste la influencia del ex primer ministro Nouri al-Maliki, mientras que al-Sadr ha confirmado el boicot. Los suníes y los kurdos son las otras fuerzas en liza. El número de candidatos jóvenes es «significativo», pero los expertos consideran poco probable que las elecciones traigan consigo un cambio.
El patriarca caldeo lanza un llamamiento a menos de un mes de las elecciones políticas, con la invitación a elegir candidatos «aptos para servir al pueblo sin discriminaciones». El tema de la lucha contra la corrupción y la lucha de poder entre grupos. La elección de los candidatos cristianos y el riesgo de infiltraciones. La cuestión sin resolver de la participación política de las minorías iraquíes después de 2003.
Los bajos niveles de los dos ríos principales, que han descendido al 27 %, amenazan el ecosistema. Las presas construidas río arriba en Turquía e Irán agravan aún más la situación. El país recibe menos del 35 % de la cuota que teóricamente le correspondería. Basora es uno de los centros más vulnerables al cambio. El descenso del nivel del agua favorece los descubrimientos arqueológicos.
El primado caldeo recuerda la carga de muerte y destrucción relacionada con el ascenso del Estado Islámico, que aún hoy sigue vigente. La falta de derechos y seguridad empujan a la huida. A esto se suman las persecuciones de las «milicias» que practican «extorsiones, vejaciones, intimidaciones y secuestro de cuotas parlamentarias».