El precio de una unidad de coco en Tailandia, que antes de 2020 costaba 20 baht, ha caído hoy hasta los 2 baht, sumiendo en una crisis a los pequeños productores. Según los agricultores locales, unas pocas empresas vinculadas a capitales chinos controlan actualmente gran parte de la cadena de suministro, imponiendo precios extremadamente bajos y distorsionando el mercado.
Un nuevo estudio analiza las razones de este retroceso mediante entrevistas cualitativas en Tokio y Seúl. Además del descenso demográfico, influyen la erosión de la fe entre generaciones, las “presiones de la vida moderna”, la disminución de las prácticas religiosas y las opiniones negativas sobre la religión. Sin embargo, muchos declaran que mantienen un vínculo cultural con el budismo y todavía se sienten atraídos por sus enseñanzas.
Irán está bloqueando el paso por este enclave estratégico, por donde transita el 20% del crudo mundial, con misiles y minas. La India y Bangladés —siguiendo los pasos de China— intentan negociar con Teherán un salvoconducto para sus buques y evitar una crisis energética. Según datos de la EIA, hasta el 82% del volumen que sale de Ormuz se destina a los mercados asiáticos. Por su parte, Tokio tiene previsto empezar a utilizar de forma autónoma parte de sus reservas de petróleo a partir del 16 de marzo.
Líder espiritual del pueblo Ashaninka en Brasil, Benki Piyãko lleva más de quince años promoviendo la reforestación, la educación medioambiental y la transmisión del conocimiento indígena, convirtiéndose en una voz reconocida internacionalmente por la defensa de la Amazonia.
Tras una larga investigación, Roma ha expulsado a ocho ciudadanos chinos acusados de vigilar e intimidar a opositores y disidentes de la diáspora. El caso vuelve a poner el foco en las llamadas “comisarías de policía” chinas en el extranjero, que forman parte de una red de represión transnacional que opera en varios países.
Es la primera vez que el gobierno selecciona concretamente un lugar y ha puesto la mira en Minami Torishima, la más oriental de las islas japonesas. Deshabitada y restringida para los turistas, según el ministro de Industria, posee una “masa de tierra inexplorada que tiene la capacidad suficiente para albergar una estructura”.