La Fundación de Bienestar de Seúl pone en marcha un programa de transformación digital en seis centros, introduciendo inteligencia artificial y asistencia robótica para reducir la carga de trabajo del personal y mejorar la seguridad de las personas mayores. La iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio de Corea del Sur para hacer frente al envejecimiento de la población y a la creciente escasez de personal en el sector asistencial.
Un sindicato amenaza con paralizar la producción durante 18 días si no se acepta la petición de bonificaciones proporcionales a los ingresos récord registrados por el grupo. La interrupción de la producción supondría un agujero de casi 700 millones de dólares. El presidente Lee apela a la «responsabilidad» de los trabajadores y los sindicatos frente a las peticiones excesivas e invita a una mayor «solidaridad».
El encuentro entre Kim Jong-un y Lukashenko marca un nuevo rumbo. El régimen ha dejado atrás el aislamiento y lo utiliza como un recurso estratégico. Pyongyang elige a sus interlocutores, construye relaciones y recurre a la diversificación de sus socios como herramienta para mantener su autonomía tanto de Beijing como de Moscú. Destaca la creciente atención al Sudeste Asiático y el cierre total hacia Seúl.
Este año el premio fue otorgado a seis activistas por su compromiso con la defensa de los ecosistemas y las comunidades locales. Entre ellas se encuentran la papú Theonila Roka Matbob, protagonista de una larga batalla por la recuperación de la mina de Panguna, y la surcoreana Borim Kim, quien encabezó una demanda climática que culminó en una sentencia constitucional a favor de las nuevas generaciones.
En la capital surcoreana los hogares unipersonales son ya el 36% de la población. Ante el aumento del número de personas que manifiestan dificultades, la administración ha decidido ampliar su servicio de ayuda, que ahora incluye asistencia para las mudanzas y apoyo emocional. El objetivo del programa, que ya se utiliza para visitas hospitalarias con altos índices de satisfacción, es ofrecer respuestas para la soledad y las dificultades cotidianas.
El ministro de Justicia, Jung Sung-ho, ha utilizado un lenguaje contundente para describir las adopciones desde Corea del Sur de los años 70 y 80, marcadas por graves irregularidades. El Gobierno ha anunciado un acceso más fácil a las indemnizaciones, afirmando que renunciará a los recursos en los procedimientos iniciados por las víctimas, aunque persisten los retrasos en la aplicación de las medidas de compensación.