El cardenal visita la comunidad de la Franja, devastada por más de dos años de conflicto. Mañana se celebrará la tradicional misa solemne con un pensamiento dirigido a la «reconstrucción» y a «curar los corazones». Llamamiento de los patriarcas y líderes cristianos de Jerusalén por los niños enfermos de Gaza, para que sean acogidos y atendidos en el Hospital Augusta Victoria.
El párroco de la Sagrada Familia comparte con AsiaNews un video-testimonio de estos días de Adviento. Una vida «ligeramente mejorada» tras el alto el fuego, pero la guerra «continúa». La emergencia humanitaria sigue presente en un clima «de gran depresión porque no se ve el final». Una comunidad martirizada que encuentra fuerza en la fe y la oración.
El padre Bashar Fawadleh describe a AsiaNews una situación de seguridad “frágil” y una normalidad “gravemente comprometida” en esta pequeña localidad cristiana de Cisjordania. Los fieles, sin embargo, continúan asistiendo a las celebraciones y de las Iglesias llegan pruebas de “unidad y ecumenismo”. El deseo de huir de algunas familias y el testimonio de fe y resiliencia de los que cada día eligen quedarse. La esperanza como “algo frágil y profundo”.
A pesar del alto el fuego proclamado en Gaza, la violencia continúa asolando la región: no solo en la Franja y Cisjordania sino también en el Líbano, donde Israel bombardeó el campo de refugiados de Ein el-Hilweh y murieron al menos a 13 personas. En este contexto, un grupo ecuménico de líderes cristianos palestinos comenta la reciente resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, a la que considera insuficiente y condicionante.
Una investigación del diario Haaretz ha revelado la participación de Al-Majd Europe, una ONG con sede ficticia, encargada por la Oficina Israelí para la Emigración Voluntaria y el COGAT de organizar las salidas desde Gaza como parte de un plan más amplio de traslado de palestinos, que desconocían el destino final. Vuelos anteriores también habían llegado a Indonesia y Malasia gracias a compañías aéreas rumanas.
Momento de alegría y de compartir entre generaciones, la cosecha de la aceituna ha quedado desmantelada por la guerra entre Hezbolá e Israel. El ejército israelí - que ayer lanzó nuevos ataques en la zona - sofoca todo intento de recuperación y prohíbe la reconstrucción de las aldeas fronterizas y el cultivo de las tierras. A pesar de las dificultades, para los agricultores es una manera de afirmar que "todavía existimos”.