08/07/2020, 14.05
CHINA-VATICANO
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Jiangxi, la Iglesia subterránea de Yujiang, asfixiada por la persecución

de Pietro Jiang

Al obispo y a los sacerdotes se les prohibe realizar actividades pastorales de cualquier tipo. Ello se niegan a adherir a la “Iglesia independiente”. Su situación ha empeorado tras la implementación de los Nuevos reglamentos sobre actividades religiosas y después del Acuerdo provisorio entre China y el Vaticano. Los comentarios de un fiel. 

Yujiang (AsiaNews) – La Iglesia no-oficial (subterránea) de Yujiang (Jiangxi) se encuentra asfixiada por la persecución, y al obispo y a los sacerdotes se les ha prohibido realizar actividades pastorales de cualquier tipo. Es el amargo cuadro que brinda Pedro Jiang, un fiel del lugar, en un texto enviado a AsiaNews. Según Jiang, las causas que contribuyen a esta situación son dos. La primera es la actuación de los Nuevos Reglamentos sobre las actividades religiosas, que exigen el registro del personal y de los lugares de asamblea. Tales reglamentos, promulgados en febrero del 2018, tienen por objetivo erradicar las comunidades subterráneas y lograr el control total sobre la vida de la Iglesia. La segunda causa, según Jiang, es el Acuerdo provisorio entre China y el Vaticano, firmado en septiembre del 2018, que ha envalentonado aún más al gobierno, al punto de exigir el registro antedicho, dado que – según dice – “el Vaticano está con nosotros”. 

La cuestión del registro gira totalmente en torno a la orden de adherir a una “Iglesia independiente”, sometida al Partido Comunista chino, término que para China significa “independiente de la Santa Sede”, pese a que el Vaticano ha atenuado esta interpretación.

Algo que también preocupa a los fieles de Yujiang es la experiencia de “reconciliación” de Mindong, donde el obipo ordinario, subterráneo, Mons. Guo Xijin, aceptó ser degradado a obispo auxiliar para dejar el cargo de ordinario a un obispo que anteriormente estuvo excomulgado, Mons. Silu. Sin embargo, el gobierno no acepta a Mons. Guo como obispo. 

La diócesis de Yujiang, que hasta el 2014 estuvo guiada por Mons. Tomás Zeng Jingmu, un mártir de la fe, cuenta con alrededor de 20.000 fieles. Sin embargo, no está reconocida por el gobierno, que ha reestructurado las tradicionales diócesis, unificando cinco en una sola diócesis: Nanchang. 

Para la iglesia subterránea de Yujiang (Jiangxi), las asperezas han ido en aumento. Ahora ya han prohibido a todo el clero subterráneo realizar actividades pastorales de cualquier tipo, inclusive predicar. La situación ha empeorado y se ha vuelto más escabrosa y desigual que en el pasado.

En los últimos dos años, muchas iglesias subterráneas y lugares de encuentro fueron clausurados. Los fieles reciben amenazas si se atreven a alojar actividades religiosas. El gobierno incluso ha expulsado a algunos sacerdotes, para sustituirlos por curas oficialistas. Sin embargo, los parroquianos de las comunidades subterráneas no concuerdan con esta reorganización del gobierno y se niegan a participar en las ceremonias religiosas presididas por sacerdotes aprobados por el gobierno.  El hecho de que se nieguen a participar en las misas también es fuente de problemas para la Iglesia oficial. 

De dos años a esta parte, y especialmente tras la firma del Acuerdo provisorio entre China y el Vaticano, el gobierno chino ha tratado de registrar en la Iglesia oficial al obispo, Mons. Juan Peng Weizhao, y a todos sus sacerdotes. Ha recurrido a amenazas, para empujar al clero a registrarse, asegurando que sin el registro no se les permitirá predicar ni evangelizar abiertamente. El gobierno aún hoy continúa amenazando y presionando a Mons. Peng y a sus sacerdotes. El obispo se aferra a su negativa y afirma que ni él ni sus sacerdotes van a someterse a las imposiciones del gobierno. Un pequeño número de curas ha contactado al gobierno en secreto, para hacerse registrar, pero la gran mayoría de los clérigos adhiere a la decisión del obispo. 

Mons. Peng Weizhao y los sacerdotes miran con preocupación el futuro de la Iglesia subterránea. La Iglesia oficial ya tiene sus obispos y no se sabe quién habrá de guiarla en caso de que ambas comunidades se fusionen; se desconoce cómo quedará organizada la Iglesia y cómo habrán de gestionarse las propiedades eclesiásticas. 

Mons. Peng y sus sacerdotes no tienen mucha confianza en la gestión del gobierno chino, especialmente tras haber visto lo que sucedió en Mindong (Fujian). Cuando la diócesis no-oficial de Mindong quedó unida a la oficial, muchos sacerdotes de la comunidad subterránea fueron perseguidos.

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