01/12/2020, 13.21
EDITORIAL
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La Navidad del Covid, los pobres y los enfermos

de Bernardo Cervellera

No solo con mascarillas, distanciamiento social y desinfección de manos, también podríamos tener una misa temprana de Navidad, o quizás ni siquiera eso. La Unión Europea sugiere cancelar todas las celebraciones litúrgicas ¡y reemplazarlas por eventos en línea! Se discute sobre el horario de la misa mientras nos estamos acostumbrando al hecho de que el Estado sea un Estado “sanitario”, que administra (no que “sirve a”) nuestra salud. Navidad es la Vida que rompe las tinieblas y las sombras de muerte: el Niño Jesús de los íconos orientales está envuelto como si fuera un sudario, semejante al de Cristo en el sepulcro.

 

Roma (AsiaNews) - La Navidad de este año promete ser muy sobria. Aunque aquí y allá se adornen balcones, calles y vidrieras, la atmósfera no es festiva e impera la preocupación por la pandemia, como como si un enemigo invisible acechara esperando que nos distraigamos de las reglas contra el Covid: mascarillas sanitarias, distanciamiento social y desinfección de las manos.

Tampoco ayudan a crear un clima de fiesta las disposiciones oficiales sobre la limitación de los viajes, las reuniones familiares y las celebraciones litúrgicas. En Italia, por ejemplo, como hay toque de queda a las 22, con toda probabilidad tendremos que celebrar las misas de Nochebuena por la tarde, o unas horas antes del “cada uno en su casa” obligatorio.

Mucho se ha debatido en los medios de comunicación sobre si es mejor anticipar o dejar después del toque de queda la misa de Navidad. Sinceramente me parece un problema intrascendente. En los países de misión, donde hay pocos sacerdotes (como Myanmar o Camboya), es tradicional que la Navidad se festeje el día que llega el sacerdote, que va de aldea en aldea ¡y ya habrá celebrado 10 ó 20 misas “de la noche de Navidad”!

Otro ejemplo. En las peregrinaciones a Tierra Santa, es típico celebrar la misa de Nochebuena en Belén, aunque el calendario diga que es abril o mayo, septiembre u octubre. Navidad, la fiesta del Dios-con-nosotros se celebra el 25 de diciembre, pero en realidad cada día es Navidad, porque cada día se hace memoria de que Dios ha venido a habitar entre nosotros.

Lamentablemente, entre los cristianos también se han creado dos partidos: los que dicen que sin la misa de medianoche la fiesta no tiene sentido y los que están dispuestos a cambiar el horario e incluso a no participar en ninguna misa en nombre de de la prevención del Covid. Ambos escapan a una pregunta: ¿puede un Estado imponer un toque de queda limitando la libertad religiosa y también la libertad de comercio (si pensamos en todos los que trabajan en gastronomía, los actores de teatro y cine…)? ¿No sería más respetuoso de toda la comunidad social (y no solo de los católicos) que el Estado diera indicaciones precisas para limitar la difusión del virus y dejara que los distintos componentes de la sociedad implementaran esas indicaciones, tal vez castigando a los infractores? Quizá ya nos hemos acostumbrado al hecho de que el Estado sea un Estado “sanitario” que administra (no que está “al servicio de”) nuestra salud, y solo nos queda discutir entre los fieles sobre el horario de la misa cuando hay muchísimo más en juego. Y según parece la Unión Europea sugiere cancelar todas las celebraciones litúrgicas ¡y reemplazarlas por eventos en línea! 

De todos modos la pobreza y los condicionamientos con que celebraremos la Navidad este año nos ayudarán a estar más en sintonía con su misterio. Nuestros festejos condicionados por el Covid nos recuerdan que Cristo vino a las “tinieblas y sombras de muerte”, que nació en un establo, que “no había lugar para ellos en la posada” (cfr. Luca 2,7).

Los teólogos ortodoxos señalan que el Niño Jesús de los íconos orientales de Navidad está envuelto como en un sudario, semejante al de Cristo en el sepulcro; que la gruta oscura y áspera recuerda a la del sepulcro cerca del Calvario.

Por eso, en mi Navidad quiero estar cerca de todos los enfermos de Covid y de todo tipo, que aún sin saberlo forman parte de ese pesebre donde la Vida lucha contra la muerte y comienza su victoria.

También es una Navidad para no olvidar a todas las personas que sufren la crisis económica que ha provocado la pandemia. En estos meses hemos recibido pedidos de ayuda no solo de Italia, sino de muchas partes del mundo: India, Pakistán, Líbano, Irak, Tailandia… Y nuestros recursos se han vuelto escasos, porque AsiaNews también debe hacer frente a la crisis económica: hemos vivido cada vez más de la caridad de nuestros lectores y su empobrecimiento causa también el nuestro.

Por eso mis saludos de este año es que podamos celebrar la Navidad cerca de los enfermos, cerca de los pobres, cerca de AsiaNews. Y ese es verdaderamente un camino más cerca de Jesús, que “siendo rico se hizo pobre por nosotros” (cfr. 2 Cor. 8,9). Feliz Navidad.

P.D. Para aquellos que deseen ayudarnos: Fondazione PIME, IBAN IT78C0306909606100000169898

Causale: Donazione per il Sostentamento di AsiaNews - AN01

 

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