El Papa en Pompeya a un año de su elección: 'Solo el amor salva al mundo'
Desde el santuario de la Virgen del Rosario, León XIV exhortó a poner nuevamente esta oración en el centro de la vida cristiana. "Las guerras que todavía se libran en tantas regiones del mundo exigen un renovado compromiso no solo económico y político, sino también espiritual y religioso". Mensaje del Card. Poola en nombre de los católicos indios: "En este año nos ha mostrado cómo ser artesanos de la paz, constructores de comunión y servidores de los pobres".
Pompeya (AsiaNews) – “Hace exactamente un año, cuando se me confió el ministerio como sucesor de Pedro, era precisamente el día de la Súplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya. Por eso debía venir aquí, para poner mi servicio bajo la protección de la Santísima Virgen”.
Con estas palabras, desde el célebre santuario mariano de Campania fundado por san Bartolo Longo, el Papa León XIV invitó a interpretar bajo el signo de la Virgen del Rosario el primer aniversario de su elección, que se celebra hoy. El Papa llegó esta mañana a Pompeya -para realizar una visita que por la tarde lo llevará a la ciudad de Nápoles- donde se encontró con miles de peregrinos y devotos, y la primera etapa fue el “Templo de la caridad”, es decir, las personas provenientes de diversas situaciones de vulnerabilidad que han sido acogidas en los distintos centros del santuario de Pompeya.
En la gran plaza frente a la iglesia, presidió luego la celebración eucarística, que concluyó con el rito de la Súplica. Esta oración fue compuesta por Bartolo Longo en 1883 en respuesta a la invitación de León XIII —el pontífice de aquel momento, de quien Prevost tomó su nombre hace un año— para invocar la salvación propia y la del mundo entero a través del Rosario. Desde entonces, se recita todos los años el 8 de mayo, aniversario de la colocación de la primera piedra del santuario en 1876, hace exactamente 150 años.
En su homilía, León XIV se centró en el sentido y la urgencia de la oración del Rosario. Citando la carta apostólica de Juan Pablo II Rosarium Virginis Mariae, señaló que esta oración “dirige la mirada hacia las necesidades del mundo, proponiendo en particular dos intenciones que mantienen una apremiante actualidad: la familia, que padece el debilitamiento del vínculo conyugal, y la paz, amenazada por las tensiones internacionales y por una economía que prefiere el comercio de armas al respeto por la vida humana”.
“Precedida por la proclamación de la Palabra de Dios, enmarcada por el Padre Nuestro y el Gloria, el Ave María que se repite en el Rosario es un acto de amor —explicó el Papa—. ¿No es acaso propio del amor repetir sin cansarse: 'Te quiero'? Un acto de amor que, en las cuentas de la corona, como se aprecia claramente en el cuadro de la Virgen que hay en este santuario, nos remite a Jesús y nos conduce a la Eucaristía, 'fuente y culmen de toda la vida cristiana'”.
Por último, el Papa León recordó el Año del Rosario convocado por Juan Pablo II en 2002, y observó que “desde entonces, los tiempos no han mejorado. Las guerras que todavía se libran en tantas regiones del mundo exigen un renovado compromiso no solo económico y político, sino también espiritual y religioso. La paz nace dentro del corazón”.
“Jesús —concluyó León XIV— nos dijo que la oración hecha con fe puede obtenerlo todo. Y san Bartolo Longo, pensando en la fe de María, la define como 'omnipotente por gracia'. Por su intercesión, que el Dios de la paz derrame una abundante efusión de misericordia que toque los corazones, aplaque los rencores y los odios fratricidas, e ilumine a quienes tienen especiales responsabilidades de gobierno. Ninguna potencia terrena salvará al mundo, sino solo la potencia divina del amor; esa potencia divina del amor que Jesús, el Señor, nos reveló y nos entregó. Creemos en Él, esperamos en Él, lo seguimos a Él”.
El mensaje de felicitación del Card. Poola en nombre de los católicos indios
En este primer aniversario de su elección, el Papa León XIII ha recibido numerosos mensajes de buenos deseos de todo el mundo. Entre los de Asia, se destaca el que ha enviado en nombre de la Iglesia india el Card. Anthony Poola, arzobispo de Hyderabad y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de la India (CBCI).
"Al contemplar con gratitud el primer año de su pontificado —dice— reconocemos tres rasgos distintivos de su ministerio petrino. Primero, un ministerio de paz. El Papa León XIV ha llamado constantemente a la Iglesia y al mundo a buscar una 'paz desarmada y desarmante': una paz que no nace del poder, del miedo o del cálculo, sino del corazón de Cristo Resucitado. En un mundo herido por la guerra, la polarización y la violencia, se ha convertido en una voz de reconciliación, suave pero al mismo tiempo firme".
"Segundo —continúa el Card. Poola—, un ministerio de comunión sinodal. El Santo Padre ha alentado a la Iglesia a caminar juntos en la escucha, el diálogo, el discernimiento y la corresponsabilidad. Ha renovado el compromiso de la Iglesia con la sinodalidad como camino de comunión y misión para nuestro tiempo. Esto resulta particularmente significativo para la Iglesia en la India, llamada a vivir la unidad en medio de una rica diversidad cultural, lingüística y social".
"Tercero, un ministerio de amor por los pobres y los vulnerables. A través de sus palabras y su testimonio, especialmente en su exhortación apostólica Dilexi te y en su viaje apostólico a África, León XIV ha invitado a toda la Iglesia a escuchar el clamor de los pobres y a entrar más profundamente en el corazón de Dios. Nos recuerda que el amor por los pobres no es una obra de caridad opcional, sino una expresión constitutiva del Evangelio".
"Para la Iglesia en la India —concluye el purpurado—, el primer año del Papa León XIV es un llamado a una fidelidad renovada: ser artífices de la paz, constructores de comunión y servidores de los pobres. En nuestras parroquias, diócesis, instituciones, familias y misiones, estamos invitados a acoger su enseñanza no solo con admiración, sino con un compromiso pastoral concreto. En este gozoso aniversario, aseguramos al Santo Padre nuestras oraciones, nuestro afecto y nuestra obediencia. Que el Señor lo sostenga en la sabiduría, el valor y la santidad. Que María, Madre de la Iglesia, acompañe su ministerio petrino. Y que la Iglesia, bajo su guía, continúe anunciando a Cristo, nuestra paz, nuestra esperanza y nuestra salvación".
(ha colaborado Nirmala Carvalho)
19/02/2026 17:43
10/05/2025 14:10
