20/01/2026, 18.00
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El ejército sirio avanza en el noreste para poner fin a la administración kurda

Las fuerzas del gobierno sirio han intensificado la ofensiva en las zonas administradas por las milicias kurdas. El avance ha contado con el apoyo de tribus árabes locales, drones turcos y la aprobación tácita de Washington, mientras han fracasado las conversaciones entre Damasco y los kurdos. Se teme una nueva desestabilización debido a la fuga de combatientes del Estado Islámico de las cárceles que hasta ahora estaban en manos de la administración autónoma.

 

Alepo (AsiaNews) - Después de tomar el control de tres barrios de mayoría kurda en la ciudad de Alepo este fin de semana, las fuerzas del gobierno sirio continuaron su avance hacia el noreste de Siria, la región que se conoce como Rojava y desde 2015 es administrada por las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) que controlan los kurdos.

Ayer por la tarde, tras cinco horas de conversaciones, fracasó un intento de resolución diplomática entre Ahmed al-Sharaa, el actual presidente sirio (no electo), y Mazloum Abdi, comandante de las SDF. El avance del ejército sirio ha sido posible gracias a varios factores, como el uso de drones turcos y la ayuda de las tribus árabes locales, grupos clánicos en su mayoría musulmanes sunitas que vivían bajo el control de las SDF en la gobernación de Deir Ezzor y en la ciudad de Raqqa. Descontentos tras años de administración kurda, han interpretado el avance de las fuerzas del gobierno como una “liberación”.

Los videos que circulan en línea en estas horas muestran a jóvenes árabes que festejan arrancando de los muros carteles de Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), y derribando estatuas dedicadas a la memoria de los combatientes de las Unidades de Protección Popular (YPG) que cayeron en la guerra contra los milicianos del Estado Islámico. Para Turquía (junto con Qatar, principal patrocinador del actual gobierno), las YPG y las unidades femeninas gemelas de las YPJ que se fusionaron en las SDF, son grupos terroristas que deben ser eliminados. Hace pocos días, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan elogió la ofensiva del ejército sirio.

Pero la avanzada también ha sido posible gracias al cambio de bandera de Estados Unidos, que después de haber apoyado militarmente durante años a las SDF en la lucha contra el Estado Islámico, ahora apuestan por Ahmed al-Sharaa, que integró las filas de al-Qaeda antes de convertirse en el líder de Hayat Tahrir al-Sham, el grupo armado que lideró la ofensiva contra el régimen sanguinario de Bashar al-Assad y puso fin al mismo el 8 de diciembre de 2024. Por la cabeza de al-Sharaa, que antes de ser presidente se hacía llamar Abu Muhammad al-Jolani, había una recompensa de 10 millones de dólares.

En el encuentro de ayer entre Abdi y el ex yihadista también estaba presente Tom Barrack, embajador estadounidense en Turquía y enviado especial para Siria. Según lo referido por Rohilat Efrin, comandante general de las YPJ, Barrack mostró una “posición débil”, retractándose de la promesa de que los kurdos podrían mantener alguna forma de autogobierno. Damasco, consciente del compromiso estadounidense en múltiples frentes en este momento, no dudó en presentar nuevas exigencias, ordenando a las SDF que se retiraran inmediatamente de Hasake y Kobane, entregaran todas las armas y se alistaran individualmente en el ejército sirio, no en batallones como se había acordado inicialmente. Efrin describió la situación como un intento de obligar a una “rendición total” y poner fin a 13 años de autogobierno kurdo.

Ya el año pasado el gobierno de Damasco y la administración kurda habían intentado llegar a un acuerdo diplomático para integrar las YPG y las YPJ en el ejército sirio, y en los últimos días Sharaa había anunciado un alto el fuego acordado con las SDF, afirmando que se protegería la enseñanza del kurdo y que el Nowruz sería considerado fiesta nacional. Sin embargo, la administración kurda pedía mayores garantías respecto a una forma de autonomía de gobierno y mayor protección en términos de seguridad.

En efecto, si bien por una parte las poblaciones árabes rechazaban la administración de las SDF (que según algunos no tenía nada que ver con un gobierno democrático e igualitario, como sostienen los movimientos kurdos), por la otra la población kurda teme a las facciones integradas en el ejército sirio, que en el último año cometieron graves atropellos contra las minorías de los alauitas y de los drusos, y crímenes de lesa humanidad contra los kurdos, aún después de la caída del régimen de Assad. Incluso fuentes locales que se oponen al control de las SDF afirman que están aterrorizadas ante la posibilidad de que el ejército sirio entre en sus zonas.

No son preocupaciones carentes de fundamento. En las últimas horas un ministro sirio exhortó a las mezquitas de todo el país a celebrar “las conquistas y victorias” obtenidas por Damasco en Siria oriental. Y Sharaa ha nombrado como nuevo gobernador de la provincia de Raqqa a Abdulrahman Salameh, un hombre de su familia, ex vicegobernador de Alepo y emir yihadista.

También es motivo de preocupación la fuga de cientos de combatientes del Estado Islámico de las cárceles que estaban en manos de las SDF. Cuando terminó la guerra contra el ISIS, Estados Unidos había confiado al autogobierno de Rojava el control de las cárceles donde se encontraban recluidos cerca de 9 mil yihadistas, en su mayoría de origen extranjero. Durante años los kurdos habían pedido a la comunidad internacional que resolviera la situación, ya sea iniciando procedimientos judiciales o ingresando a los excombatientes en programas de desradicalización. Con la excepción de algunos países como Irak, que han repatriado a varios compatriotas, la mayoría no ha hecho prácticamente nada.

Cientos (o quizás miles) de estos milicianos quedaron en libertad en las últimas horas. Las SDF declararon que habían perdido el control de la prisión de Shaddadi, al sur de la ciudad de Hasake, tras responder a un ataque de las fuerzas del gobierno contra la cárcel que dejó decenas de muertos y heridos. La coalición anti-ISIS, a solo pocos kilómetros de distancia, tampoco intervino, a pesar de reiterados llamamientos, añadieron.

Anoche el ejército sirio confirmó la fuga de 120 prisioneros y afirmó que había recapturado a 81; posteriormente comunicó que había impuesto el toque de queda. Según las fuerzas kurdas, en cambio, huyeron de la cárcel 1.500 personas. Algunos observadores acusan a los kurdos de utilizar la carta de la huida de terroristas para obtener apoyo militar del exterior. Mientras tanto, también estallaron enfrentamientos armados en la prisión de al-Aqtan, en Raqqa, y otros dos centros de detención de la ciudad fueron liberados por la población local. Las fuerzas kurdas también declararon que habían abandonado el campamento de al-Hol, donde viven sobre todo las esposas e hijos de los combatientes yihadistas.

El texto del acuerdo firmado entre las SDF y Damasco en los últimos días estipula que la administración de las prisiones pase al gobierno sirio, que asumirá la “plena responsabilidad legal y de seguridad” de estos centros. Inútil decir que las fuerzas kurdas no se fían debido a los vínculos entre los reclusos y las milicias que antes eran yihadistas y ahora apoyan al gobierno actual.

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