26/06/2026, 19.05
VATICANO
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El segundo Consistorio de León XIV: 'La comunión nunca se adquiere de una vez para siempre'

En el Aula Pablo VI, con 178 cardenales, el Papa dio inicio a las dos jornadas de trabajo. Los temas serán: el anuncio del Evangelio, la recepción de Magnifica humanitas y la implementación del Sínodo. "Ayúdenme a escuchar", pidió León XIV. En la misa de apertura en San Pedro, afirmó que "la guerra nunca será bendecida por Dios".

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Responsabilidad, escucha, camino compartido. Pero también comunión, disponibilidad y confianza. Las palabras de León XIV que abrieron su segundo Consistorio —reunión del colegio cardenalicio convocada por el pontífice— recordaron los valores que ya acompañaron al primero (7-8 de enero de 2026) convocado el año pasado, al término del Jubileo de la Esperanza. Ciento setenta y ocho purpurados llegaron a Roma desde todo el mundo para participar en dos jornadas de trabajo, organizadas en cuatro sesiones en el Aula Pablo VI. Allí están sentados alrededor de mesas circulares, una disposición que evoca el diálogo propio del método “sinodal”.

Como en el anterior Consistorio extraordinario, los cardenales están divididos en dos conjuntos: uno compuesto por ocho grupos de cardenales electores ordinarios y otro de diez grupos de cardenales electores de la Curia Romana y cardenales no electores. Los trabajos se desarrollan en tres fases: una intervención de tres minutos de cada participante sobre las preguntas previstas en el programa, otra intervención de dos minutos sobre los puntos significativos y la redacción de la relación final por parte del secretario. A continuación se presentan al Aula los trabajos realizados. La primera sesión incluyó una meditación bíblica a cargo del cardenal polaco Grzegorz Ryś, metropolitano de Cracovia.

El Papa habló de pie, inmediatamente después de la introducción del cardenal decano Giovanni Battista Re, de 92 años, y agradeció "de corazón" a los presentes por haber aceptado, una vez más, su invitación. "Su presencia manifiesta su solicitud por toda la Iglesia”, dijo. Prevost, reunido con los cardenales que lo eligieron en mayo de 2025, recordó el deseo que había expresado en el consistorio de seis meses atrás: “que estos encuentros nos ayudaran a aprender cada vez más a 'trabajar juntos en el servicio de la Iglesia' y a proseguir 'una conversación que me ayude en el servicio de la misión de toda la Iglesia'". “Aprendemos caminando —afirmó hoy el pontífice—. La comunión nunca es un resultado adquirido de una vez para siempre”.

El Papa —que eligió como lema "In Illo Uno Unum", inspirado precisamente en el valor de la unidad— ha hablado mucho de la comunión en los últimos meses. “Estamos llamados a ser constructores de la comunión de Cristo, una comunión que toma forma en una Iglesia sinodal en la que todos cooperan en la misma misión”, dijo. Recordó entonces el discurso que dirigió a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2025. En él subrayaba que la comunión "se construye, más que con las palabras y los documentos, mediante actitudes y gestos concretos”. Y destacó que están llamados "a ser en Cristo fermento de fraternidad universal”.

A continuación, el Papa comunicó los cuatro temas “profundamente vinculados entre sí” en los que se concentra el trabajo. Primero, “el mundo en el que la Iglesia está llamada a anunciar el Evangelio”. “Antes de preguntarnos qué hacer, es necesario detenernos ante la realidad, mirarla con los ojos de la fe y dejarnos interpelar por la escucha de los hermanos”, dijo.

El segundo es una reflexión “sobre la cultura del poder y la civilización del amor”. Prevost recordó que algunos cardenales —procedentes de los cinco continentes— "provienen de tierras marcadas por la guerra, la violencia, la polarización social o religiosa”. “Ninguno de nosotros es ajeno a las muchas formas de conflicto, de abuso y de fractura que atraviesan hoy nuestras sociedades”, afirmó. Por tanto, el discernimiento que se realiza en estos días “concierne a todos e interpela la misión de la Iglesia en cada contexto”. En particular, León XIV se mostró interesado en cómo está siendo recibida la encíclica Magnifica humanitas en las diferentes Iglesias: los “interrogantes”, las “perspectivas” y los “pasos” que suscita.

El tercer tema —en la tercera sesión— se refiere precisamente a la primera carta encíclica de León XIV “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. “Vivimos en un tiempo en el que crece la tentación de la fragmentación y prevalecen fácilmente los intereses particulares. La Doctrina social de la Iglesia nos recuerda que el bien común no nace espontáneamente, sino que exige responsabilidades compartidas”. De ahí la importancia de un estilo sinodal en la Iglesia.

Por último, una sesión estará dedicada “al camino de aplicación del Sínodo”. “La sinodalidad indica un modo de proceder: escuchar, discernir y asumir juntos la responsabilidad de las decisiones que el Señor nos confía”, explicó, y recordó que "la sinodalidad no es ante todo un conjunto de procedimientos”, sino una “disponibilidad para comprender”. “Estas cuatro sesiones encuentran su unidad en la perspectiva misionera que compartimos en el último Consistorio”, dijo.

Para concluir, el Papa pidió a los presentes "una ayuda particular”. “El ministerio que el Señor me ha confiado no puede vivirse en soledad. Necesita de su experiencia, de su sabiduría pastoral, de su conocimiento de las Iglesias y de los pueblos que les han sido confiados”, afirmó, y añadió “Necesito su apoyo: fuerte, explícito y público. Necesito sentirme sostenido por ustedes como por hermanos”.

“Ayúdenme a escuchar lo que emerge en las Iglesias, a reconocer los signos de esperanza que a menudo crecen en el silencio —pidió—, pero también a no ignorar las fatigas, las incomprensiones y las resistencias que pueden ralentizar el camino. Necesito su libertad, su franqueza y su lealtad. Un consejo sincero es siempre un acto de comunión", dijo León XIV.

Antes de la intervención de Prevost, el cardenal Re expresó una “vivísima gratitud y un profundo aprecio” por parte de los purpurados por la convocatoria. Se refirió luego al “actual momento difícil para la humanidad”, marcado por profundos desafíos como el surgimiento de la inteligencia artificial, la “pobreza humana” y una “caída de los valores éticos y morales”. Todo esto, sin embargo, está acompañado de “motivos de esperanza”. Re agradeció también al Papa por Magnifica humanitas, firmada el 15 de mayo de 2026. “Nos sirve de luz y de guía”, dijo. “Gracias por el llamado a un despertar de las conciencias; gracias por haber indicado el camino a seguir para la construcción de la civilización del amor, de la fraternidad, de la civilidad y de la paz”, agregó.

Esta mañana a las 7:30, León XIV presidió la misa de apertura del Consistorio, en el altar de la Cátedra en la Basílica de San Pedro. En la homilía, el Papa se dirigió a los purpurados llegados a Roma. Recordó al principio el carácter universal del Consistorio. "Ofrecemos a Dios las comunidades y los pueblos que llevamos en el corazón, así como los proyectos y las experiencias pastorales, tanto las alegres como las difíciles”, dijo, y señaló que era muy “significativo” que el Consistorio se inicie en la víspera de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. “Detengámonos juntos en esta conmemoración, que recuerda a las columnas de la Iglesia católica y romana”, dijo León XIV.

En la homilía, el Papa habló también del “don de la paz en la unidad”. “Las tensiones internacionales y los conflictos hieren gravemente a la familia humana”, observó. “La guerra nunca es digna del hombre, y nunca será bendecida por Dios, porque el Creador nos ha dotado de inteligencia y voluntad para resolver los conflictos como seres humanos y no como animales, aun cuando se esté dotado de armas hipertecnológicas”, dijo. “El testimonio cristiano se convierte en profecía de un mundo nuevo, en evangelización y servicio, en un proyecto cultural y social que promueve de manera integral el desarrollo humano”.

En las sesiones de hoy se subrayó "las crecientes polarizaciones en el seno de las sociedades y comunidades, generadoras de tensiones políticas y de violencia". En varios grupos se destacó que en muchos lugares del planeta las personas sufren por la falta de respeto hacia las minorías, tanto religiosas como étnicas, lo que pone en crisis la libertad religiosa y desemboca en hostilidad, o incluso en violencia, especialmente contra la Iglesia. En el centro de muchas intervenciones estuvo la conciencia de un sentimiento generalizado de desconfianza, fatalismo e impotencia hacia las instituciones y la democracia, vinculados también al descenso de la natalidad, al aumento de los grupos criminales y al narcotráfico.

Según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, también se habló de "la necesidad de abordar de manera humana y cristiana el fenómeno migratorio" y de la urgente "necesidad de políticas reales de integración, mientras surgen nuevas formas de exclusión". "Ante estos escenarios tremendos —continúa el comunicado— todos los grupos han destacado la necesidad de que la Iglesia se muestre como madre, como lugar acogedor —incluso mediante la reestructuración de las parroquias—, capaz de reconocer sus propios errores".

 

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