19/03/2026, 10.28
RUSIA
Enviar a un amigo

El virus del Mamut en el servicio de mensajería patriótico ruso

de Vladimir Rozanskij

Incluso en Max —el sistema de mensajería impuesto por las autoridades de Moscú como respuesta «segura» a las aplicaciones occidentales— circula un virus que sustrae a los usuarios los datos de pago. Según datos oficiales, habría 100 millones de perfiles de usuarios registrados en el chat patriótico, obligatorio para las relaciones con la administración pública. Sin embargo, sabiendo que las conversaciones están controladas, muchos rusos lo utilizan en un teléfono «ad hoc».

Moscú (AsiaNews) - En la nueva aplicación de mensajería patriótica Max —que se impone de forma cada vez más estricta a las instituciones y a los ciudadanos de Rusia— se ha detectado un virus al que se ha bautizado como Mamont, el «mamut». Se trata de un programa capaz de sustraer los datos de pago de los usuarios, obteniendo acceso a las aplicaciones bancarias electrónicas.

En realidad, se trata de un virus ya bien conocido en los modelos básicos de Android, que se propaga a través de los chats familiares y de los padres. Los estafadores logran piratear las cuentas y enviar archivos muy dañinos a las direcciones, con el fin de obtener acceso a las comunicaciones y a los códigos bancarios, sustraendo el dinero y los datos personales de los usuarios. El coordinador del proyecto eQualitie, Leonid Juldašev, explica que el programa se inicia cuando aparece el mensaje estándar «¿Eres tú en este vídeo?», que incita a hacer clic; en ese momento aparece una pantalla, que puede ser de carga de una página o de un reproductor de vídeo que no funciona, y que intenta señalar un error técnico. Mientras tanto, se descarga en el smartphone un troyano, término con el que se definen los programas que se ejecutan sin el conocimiento del usuario y le roban los datos.

Las autoridades rusas y la propaganda oficial ensalzan a Max como «un espacio seguro», a diferencia de WhatsApp y Telegram, que se bloquean precisamente con la justificación de la «lucha contra las estafas electrónicas». La propagación del virus Mamont se descubrió a principios de marzo, mientras se llevaba a cabo la transferencia obligatoria a Max debido a las restricciones impuestas a Telegram, según explican los expertos. Según el ciber abogado Sarkis Darbinyan, «la gente confía cada vez más en los chats privados, en los que se supone que solo participan personas conocidas, lo que aumenta la confianza en los mensajes que se intercambian, precisamente las condiciones con las que cuentan los estafadores, que buscan ganarse la confianza de la gente».

El servicio de prensa del servicio de mensajería patriótico niega la existencia de cualquier problema, afirmando que «la propagación de un virus en Max no se corresponde con la realidad», y asegurando que los especialistas del centro de seguridad previenen y bloquean cualquier intento de infiltrarse en los sistemas. Darbinyan, sin embargo, precisa que los ataques de phishing pueden producirse en cualquier servicio de mensajería, ya sea Max, Telegram o Delta Chat, porque «no se basan en la tecnología ni en los medios técnicos de defensa, sino en la psicología de los usuarios, lo que permite llevar a cabo los golpes de engaño más variados».

Más aún cuando la particularidad de Max radica precisamente en la posibilidad de que los organismos estatales controlen las conversaciones, como comenta el experto, por lo que «para los usuarios es importante tomar conciencia de que todos sus datos son registrados constantemente por el Estado, y por lo tanto no faltan las amenazas relacionadas con la seguridad personal, con acciones de represión que pueden dirigirse precisamente a quienes confían demasiado en este servicio de mensajería». Según la oficina de prensa, actualmente hay 100 millones de personas registradas en Max, y la audiencia diaria ronda los 70 millones, aunque según Agenstvo la mayor parte de estas cuentas pertenecen a oficinas estatales o, en cualquier caso, se han creado por indicación obligatoria de los organismos públicos.

Juldašev afirma que «observamos una fuerte resistencia por parte de la gente a utilizar el servicio de mensajería Max como plataforma básica, o como una de las principales, convirtiéndola en la herramienta de comunicación diaria». En su mayoría, las personas utilizan un segundo teléfono, al que ya se suele llamar Maxofon, para cumplir con las obligaciones del uso de Max, mientras que el teléfono principal está configurado con aplicaciones menos «patrióticas». Si es necesario, se muestra el Maxofon a los superiores y a los empleadores, con conversaciones y servicios estatales, pagos y firmas electrónicas, identificación digital a disposición de las autoridades, todo ello muy del agrado también de los ciberdelincuentes.

 

TAGs
Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
Moscú envía 20.000 millones de dólares a Pyongyang por la ayuda en Ucrania
16/04/2025 17:44
El país del resentimiento
11/06/2022 10:11
Sihanoukville: arrestaron a 14 chinos involucrados en actividades ilegales del China Project
14/09/2021 12:58
Corte suprema de Moscú: Los Testigos de Jehová están fuera de la ley
21/04/2017 12:09
Pyongyang también elude las sanciones con los dibujos animados (gracias a Beijing)
22/04/2024 15:32


Newsletter

Suscríbase a la newsletter de Asia News o cambie sus preferencias

Regístrese
“L’Asia: ecco il nostro comune compito per il terzo millennio!” - Giovanni Paolo II, da “Alzatevi, andiamo”